Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

viernes, 5 de junio de 2009

Moby Dick: Alberto y la ballena



Mi sobrino Alberto es pintor y está exponiendo en Madrid en una pequeña galería, EM 04, en la calle Fernández de la Hoz 22, su dueña es encantadora.

"Moby Dick" tiene por titulo la exposición. He comprado un cuadro que voy a colocar en mi despacho, me pondrá de buen humor, las ballenas son unos animales impresionantes.

Alberto es también restaurador. Ha viajado a Egipto y ha trabajado restaurando monasterios coptos. Aquí, ahora, me acaba de contar que ha restaurado un cuadro de María Blanchard sobre la que estoy documentándome.

Recuerdo una noche de Pascua de Resurección memorable donde se juntaron Alberto, mi sobrina Lucía (es la que aparece en el cuadro) y José María, Iñigo y Carla, José Miguel, también un amigo mío, Javier. Nos encontramos en misa en San Jorge, en la vigilia pascual, tan larga y a la vez tan bonita, el coro canta de muerte, se nos pasó el sueño bebiendo y hablando en casa de mi madre.

Tengo un par de cuadros de Alberto, los dos anteriores abstractos y ahora éste de la ballena que no he podido colgar en la web, ya lo enseñaré.
Es una ballena blanca pero que no asusta, parece hasta que sonríe un poco, amigable, nada impositiva, con una letras blancas que narran un trozo de Moby Dick. Es como un contraste entre el texto sobre lo terribles que pueden ser las ballenas y la imagen de la ballena, pobre, que es un poco infantil por muy blanca que sea, quizás porque lo es. Más ballenato que ballena parece.

Me iba a llevar el cuadro de otra ballena que se utilizó para la invitación de la exposición, más seria, más feroz, más adulta, como más cuadro, pero Tito, marido de mi prima Luisa, se encaprichó de él y aunque yo ya le había colocado el circulito rojo se lo cedí y me llevé ese otro que también me gustaba pero quizás no tanto.

Ahora pienso que incluso me gusta más el que me llevo que el otro. A veces ceder compensa mucho, te acaba gustando más no lo que eliges, sino lo que te acaba eligiendo a ti. Como los Reyes, lo que te ponen, y tan contenta.

Alberto es de esas personas que hacen muy fácil todo, la vida para empezar, y para seguir.

Tiene sentido del humor, lee mucho, le gusta la Guiness, Chesterton -entre otros muchos-, es anglófilo y nunca pone mala cara para nada. Se vino a Irlanda conmigo hace unos años y luego repitió en Carnota este pasado verano para cuidar de Olimpia en mi ausencia. Al final se trajo a varios amigos suyos que ahora son también muy queridos míos y eso que podría ser casi la madre de todos (una madre muy joven, lo sé).

Alberto me ha dicho que sea su marchante, su agente, no sé si en broma o en serio. Yo por si acaso me lo estoy pensando, la verdad. Nunca se sabe dónde está ni tu pan ni tu felicidad. Me encantaría serlo, no tengo ni pajolera idea de qué hace un agente, ni de arte, ni nada.

Pero esa minucia de no saber de lo que se trata, de no tener la más remota idea de lo que tienes que hacer y cómo tienes que hacerlo no ha sido para mí jamás un problema a la hora de emprender algo nuevo. Es al revés, todo un aliciente, un reto, para qué nos vamos a engañar. Hacer o hablar de lo que se sabe no tiene ninguna dificultad, para hacer o hablar de lo que se ignora hay que echarle cierto valor y algo más.

Alberto no tiene cara dura, es humilde y no se da jamás importancia. Su tía se la pisa, no tiene vergüenza, él lo sabe.

Nunca he podido decirle que no, me cuesta en general decir que no, pero a mi sobrino me sería totalmente imposible.

Y a lo mejor acabamos los dos ricos, aunque lo más seguro es que acabemos riéndonos y con una pinta en el pub irlandés más cercano. Eso es lo más probable. Y con dos perras, pero animales, no de dinero.

PS: Relájate, Alberto, no me lo he tomado en serio, pero tenía que escribir en el blog. Y ya sabes, si non é vero, é ben trovato. (Si no es verdad, al menos está bien contado, no sé si está bien escrito en italiano)


12 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

En el anterior Post, no has dejado de hacer comentarios, y te quería dejar uno.

Eres una mezcla entre genio y sabia.

Joder, no te enfades.

La entrada Misión Imposible, es una obra de arte. Lo siento. Pero lo digo, porque me da la gana.

Y ahora, Alberto, pinta, bien, me interesa su obra.

Un abrazo.

Driver dijo...

Rescato para tí unas líneas que encontré en un baúl.
Están garabateadas en la parte posterior de una carta de navegación.

AUSTRAL

Estoy embarcado en el mercante “Nuestra Señora de los hielos”.
La razón por la que me han dejado embarcar ha sido que necesitaban un “ayudante de cabestrante” para el helicóptero.
Los dos últimos que habían contratado habían dimitido por crisis de estrés.
Este buque abastece regularmente la Base Marambio y a la Base Esperanza.
Como a veces la mar está brava, el buque no puede acercarse a la costa y entonces el capitán dice lo de “echad el ancla y que salga el helicóptero”.
Cuando hace mucho viento – es decir, todos los días-, es mejor bajar la mercancía con la grúa o cabestrante que tiene el helicóptero.
Y allí estoy yo, cable arriba, cable abajo. Fardo de comida arriba, fardo de comida abajo.
El helicóptero, que es un viejo artefacto ruso, tiene mucha potencia pero de estabilidad anda un poco flojo.
La tripulación de la aeronave se suele beber una botella de vodka antes de cada maniobra, telefonean a su familia, se despiden y firman su testamento.
Yo como no tengo familia ni propiedades, me conformo con lo del vodka.
Esta mañana hemos volado sobre el Océano Glaciar Antártico.
Hacía un viento del carajo. Unos veinte nudos.
Esta máquina vibra como una vieja locomotora de vapor.
La trayectoria indefinida que hemos trazado desde el buque hasta tierra, parecía guiada por la mano de un piloto borracho de vodka. Esto es así porque el piloto se había bebido media botella antes de despegar del buque.
El resto de la tripulación gritaba enfurecida por el miedo y por los continuos vaivenes de la aeronave.
El piloto se ha dirigido a mí y me ha gritado:”Driver, suelta los fardos y huyamos de aquí a toda velocidad.”
He manejado el cabestrante como Dios me ha dado a entender, intentando no aplastar a ninguno de los científicos que estaban en tierra, agitando unas pañoletas rojas.
No estoy muy seguro de no haber aplastado a alguno.
Y de pronto, cuando el piloto ha emprendido la huida, la he visto.

Una inmensa manada de ballenas grises.
Emergían de las profundidades para respirar.
La bestia más grande que Dios nos ha regalado.
Sus bufidos eran tan potentes como los chorros de agua que sueltan cuando emergen.

Y enmedio de la manada, un pequeño ballenato blanco. Iba pegado a su gran mamita.
Un ballenato blanco. Que, visto desde 800 pies de altura, subido en un viejo helicóptero ruso, rodeado de una tripulación borracha y alterada por el miedo…

Me ha parecido la viva imagen de la inocencia.

Una blanca inocencia, nadando cerca de las latitudes polares.

Donde los mapas se acaban.

Suso dijo...

Ayer muy bien

Moby Dick: de lo mejor. Su inicio debería aprenderse de memoria.

Toi dijo...

las ballenas y los delfines son mucho más inteligentes que nosotros; lo hacen todo jugando, cazar, descansar, sexo, y en sus larguísimos tiempos libres, siguen jugando, no como los felinos que se pasan 23 de las 24 horas durmiendo, o nosotros, que nos pasamos 25 de las 24 trabajando.
Y además, viven en el mar, y siempre sonrien.
Algo sabrán que nosotros deberíamos saber.
Los dos cuadros que has puesto me han fascinao.

Almendrado dijo...

Lo de ayer me pareció excesivo, pero es tu casa y tus reglas y quien en ella entra debe respetarlas.

Moby Dick, hermosa y gran ballena blanca que acabó con el ánimo depredador del capitán. Se dice de ellas que son muy sociables.

Buen fin de semana, me voy a la sierra con mi perro, pero antes, posiblemente, me pase a admirar la exposición de tu sobrino Alberto.

Saludos.

Máster en Nubes dijo...

Javier: Gracias por tu comentario. Dejemos lo dicho ayer donde está, era un tema de aviso general, nada más, seguramente excesivo como soy yo, qué le voy a hacer, hoy ya estoy en otra cosa distinta ;-)

Driver, gracias por el cuento, me gusta mucho, ya lo sabes, ballenato, que eres un ballenato tú...

Suso, lo cierto es que creo que el tono mal y el contenido algo bien, pero en fin, da igual, lo escrito, escrito está ;-) Sí, Moby Dick es apasionante, y los cuadros no sabes lo bonitos que son.

Toi, diana, yo debería tener más capacidad de juego y no la tengo, me lo tomo todo demasiado en serio. Ay. A ver si me mezclo más con gente juguetona, o sea, the Toi Family ;-) Como te descuides te regalo el cuadro, así que andáte con cuidado que a mi me dan venas de todo tipo y condición, de las buenas a veces...

Almendrado, lo dicho, soy excesiva, lo sé. Pero también preventiva y en alguna ocasión con cierto ojo, no mucho. En cualquier caso gracias por venir, leer y comentar. Y sobre todo por pasarte por la exposición que te va a encantar. Ya me contarás qué perro tienes... Oye ... ¿tú no quérrías una cachorrita de boxer, verdad? Y sí, las ballenas son sociables, dicen.

Gracias, sigo currando, estoy en un tema que me lo estoy pasando tan bien ¡que no voy a cobrar! Un abrazo a todos
Aurora

Driver dijo...

¿Ballenato yo?
Pues tú salmonete,
digo sal-moneta. :))))

sarracena infiel dijo...

¿Moby Dick o Acab?

Siempre me inquietó la historia (y me inquieta)

No entiendo determinadas obsesiones.

Ni el empecinamiento.

Madre no hay más que una y a tí te encontré en la calle.

O sea, que si no me quieren, anda y que te zurzan.............

O sea, que si no llego, pues marcha atrás, con suavidad.

O sea, que si me equivoco, rectifico.

O sea, que trato de no caer en términos absolutos.

O sea, que no me gusta recoger velas.

O sea, que si hay que recogerlas, se recogen.

Con Dios, hedbanna estos-dias-nada-pastoril.

Olga B. dijo...

Lo importante: qué sobrino más guapo.

LLámame frívola, llámame sabia, llámame chica con buen gusto:-)

Y, ya en serio, serías una agente genial. Son unas pinturas preciosas, gracias por presentarnos al pintor.

Besos.

lolo dijo...

Me gusta lo que pinta Alberto, sobre todo la etapa 3.

Las ballenas, mamíferos en el agua, me hacen gracia; yo también colgaría una ( ballena no, cuadro) en un sitio que viera a menudo. El ballenato blanco llegó por algo, fíate, que fluya.

Recordé hace poco el nombre del surtidor: espiráculo. Me lo dijo mi hija.

Ay, que hoy estoy metafórica.

PD; Sí, muy guapo, Alberto. Que no lo sepa.

PD; agente, marchante...de verdad, en serio, lo tuyo es tremendo.

Chirly dijo...

¡Pero qué bueno saber Alberto después de tantísimos años! no te imaginas la alegría que me da saber de él y que consolida (¡y de qué manera!)su faceta artística. Me vienen a la memoria sus primeros experimentos pintando con café... y me hace gracia ver que lo de los tonos tostados han sido una constante en su obra desde entonces hasta ahora. Ojalá pueda acercarme un día a Madrid a ver su obra y si me encontrara con él...
Te deseo suerte como su marchante. Creo que Alberto ha madurado artísticamente y está claro que tiene algo que aportar en el difícil panorama artístico actual,así que espero que no te resulte una tarea demasiado ardua. En cualquier caso ¡suerte!

Máster en Nubes dijo...

Pepa, o sarracena infiel (un día te cuento por qué te llamé sarracena infiel y de dónde viene la expresión ;-), a veces Moby y veces Acab, depende...

Olga, no te llamo frívola, Alberto es muy guapo, es verdad. Y listo. Y divertido. Y tranquilo. Y pasa mucho de muchas cosas, fundamental dato éste.
Y en fin, que es un chollo de sobrino, de hombre, de verdad.

Lolo, guapa, te "debo" carta. joé con la palabra, ¿no podríamos decir agujerito?

Chirly, gracias por venir y comentar. Alberto es un crack, de lo mejor de la familia, claro que quien a los suyos se parece, honra merece, su madre es como pa'llevársela a casa envuelta o sin envolver. Tiene la vena humorística y de aquí no pasa nada de los Gil, y eso se nota mucho.

A todos: lo de marchante me lo dijo en broma, pero yo me lo tomé en serio. En fin, choteos varios.