Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

martes, 2 de junio de 2009

Felicidad/ felicidades


Yo no tengo ni idea de si existe o no, pero que hay momentos de inmensa felicidad que hay que reconocer y disfrutar, vaya si los hay.

Desde pedestres momentos -ir al cuarto de baño cuando tienes ganas, con perdón- hasta otros más elevados de mucha felicidad, quizás de felicidades...

1. Dormir. Ya sé que mientras se duerme no se es feliz ni no feliz, digamos entonces que es la proximidad de dormir lo que me proporciona mucha felicidad. Ese presentir la siesta del sábado a eso de la 1, en el aperitivo, "Dios mío, la siesta que me voy a echar" y ya eres feliz, desde la 1. O el poder irse a dormir a las 9 un día de diario, placer y felicidad inmensas cuando ves que vas a poder hacerlo. O el dar media vuelta en la cama, no tienes que levantarte, duermas o estés entre acá y allá, casi mejor. Ese si es no es, ese estar entre acá y allá es pura felicidad, como en otras cosas, lo borroso a veces proporciona más felicidad que la claridad.

2. Comer, beber y charlar con amigos, con familia, con algunos cocinar juntos, sin prisas. Otro momento de felicidad inmensa. Y si ya encima es en casa de alguien donde no hay que moverse, mil veces mejor que en un restaurante. Y ya si es en tu casa donde tampoco te tienes que ir es la gloria bendita. Y si cae alguna discusión -que cae- pues como que resalta más la felicidad, ciertos roces y encontronazos familiares o entre amigos casi son necesarios para que haya felicidad, si no es como que no.

3. El día en que pagas el IPRF, el IVA trimestral o el IRPF anual. Y te olvidas de los papeles, de las facturas, de los extractos bancarios y demás por una temporadita siempre corta, ay. Es un gran placer. Una gran felicidad. Aunque pagues. Con tal de no ver un papel en los próximos tres meses ... o en un año, es suficiente.

4. Al acabar una clase, al finalizar un trabajo, al entregar un artículo. Felicidad doble si pospusiste aquello o se atrancó, pasa. Felicidad triple si la gente está contenta y lo notas. A veces se llora de felicidad en el cuarto de baño cuando todo ha salido bien, muy bien, tras mucha tensión acumulada la felicidad aflora. Y duermes ese día como un bebé, mejor todavía de lo que se acostumbra.

5. Dentro del agua si es posible, en su cercanía. En la ducha, en baño, flotando, agua caliente y a veces hasta fría en verano, mar, piscina o spa, es igual. No oyes, no abres los ojos, como volver al útero materno, ahí que te las den todas. Qué paz. Qué felicidad la del agua, somos agua o estamos hechos para algún tipo de agua, para ser agua o estar cerca suya, nunca secos.

6. Leer. No hace falta explicar nada.

7. Querer. Lo mismo. Sobran las palabras.

8. Andar por el campo. Igual. No hay día que no des un paseo por el campo y no te de una felicidad.

9. Cantar (bien) da mucha felicidad, lo mismo oír cantar bien.

10. Poder ayudar, ser ayudada. Dar sin que te pidan es un placer, creo además que la oferta casi siempre excede de modo natural a la demanda cuando hay libertad, pero esto daría para otra entrada.

Por favor, decidme vuestros momentos de felicidad, seguro que hay 200 más...

14 comentarios:

Modestino dijo...

Describes muy bien esos momentos felices; la felicidad ordinaria, la de cada día.

Aunque a veces las cosas más complicadas: por ejemplo, desde hace un tiempo para mí la felicidad al dormir se da cuando consigo dormir pronto y sin interrupciones: es decir, casi nunca, es cuando hay que encontrar alternativas para seguir siendo feliz: leer, contar corderitos ...

Un abrazo.

Toi dijo...

es un placer leerte
pero mucho mayor hablarte con esos brillantes ojitos delante, especie de terremoto
a bote pronto: la sombra en verano, el sol en invierno, el color naranja en la playa al final del día, ver belleza y poder contarla...

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Como te dice, da gusto leerte.

Veamos, los ratos que describes, son reales, muy reales, y se pueden tocar.

Pero la felicidad como tal, no existe. El hombre (ser humano) no puede vivir en un estado de felicidad permanente, ya que no resistiría.

Por tanto el término es erróneo.

Existen los momentos de gloria o dicha, lo que describes y manifiestas.

Bonita entrada Aurora.

Un abrazo.

sarracena infiel dijo...

1.- Proyectar y realizar lo proyectado; da igual lo que sea: ir al cine, al teatro, de viaje, la tesina, un curso.............

2.- El primer día en la playa, el sol en la piel, el primer baño de la temporada en el mar.

3.- Ver como mis mastuerzos progresan en su particular lucha por madurar, por realizar sus sueños y proyectos, por hacerse mayores y mejores.

4.- Estos momentos, otros momentos, la vida ..............

Montse Viver dijo...

Las cuatro primeras "felicidades" que mencionas son bastante normales: dormir, comer, los papeleos, y los trabajos ya hechos.
Yo no las consideraria como estados de felicidad, sino necesidades satisfechas.
El estado de duermevela en que el cerebro está como indolente...sí, es una agradable sensación.
Flotar en el agua, es una sensacion de dejar de estar sujetos a la gravedad y proporciona tabién un verdadero placer.
Cantar, pasear, leer y querer, completamente de acuerdo. Se podria añadir todavia:
Viajar sin prisas y con personas agradables,hacer proyectos para crear espacios y eventos donde el arte esté presente, practicar un deporte con ammigos, navegar en rios, mares o lagos, asistir a conciertos de calidad, descubrir rincones especiales en la naturaleza, escribir poesias, escribir mensajes para los amigos en sus blogs, abrazar a las personas que quieres, ver como las plantas u hortalizas que plantas van creciendo, o lo mismo con los hijos si los hay, consolar a los que sufren o pierden el camino, dar cariño y aliento a quien lo requiere, uf! la lista es interminable.
Resumiendo: una disponibilidad atenta a lo que ocurre a nuestro alrededor y una equilibrada relación entre esfuerzo y placer, creo que es un poco la fórmula mágica que nos acerca a la pequeña felicidad de cada dia.

Pelapollos dijo...

Por categorías:

- Mirar a tus retoños cuando hacen alguna gracieta o te hacen alguna carantoña, según la edad. Escuchar a la seño cuando te los pone por las nubes. Leer las notas.

- Coger carretera y manta con tu santa y habiendo dejado los niños a buen recaudo con la abuela durante unos días. Conducir en esos viajes.

- Coronar un 3000 en Pirineos. Descender por un barranco intrincado en La Pedriza. Pasear por campo con suelo de pasto.

- Estar a bordo de un velero, a la altura de las nubes, casi en silencio. Atravesar despacio un bosque solitario en moto de trial.

- El momento en que pones en marcha por primera vez un invento, un aparato que has diseñado, y funciona. El momento en que el cliente se descubre por el invento.

- Disfrutar ciertas comidas: un gazpacho excepcional, unas patatas de Ginzo de cualquier forma...

- Encontrar un libro que te engancha.

lolo dijo...

1.-Ayer, día uno de junio, me iba yo a comprar sola, solita, sola, y a pelo en mi cochecillo la cantaba: ¡oh happy day! Me dió la risa.

2.-He cantado también en un coro, amateur claro, siempre amateur, qué momentos. Cantar con mis hijas.

3.-Los festivales de Navidad del colegio, vestidos de pastorcillos. También obras de teatro de "mayores". Poner el Belén. El río de plata y discutir como siempre sobre la huerta, la montaña y la leña.

4.-Baños de mar, primeros o últimos, pero conscientes. Abrazos de niños mojados y saladitos. El mar, en todos sus colores. Cerca.

5.-Chorros de agua, piscina, ríos, grifos, mangueras, fuentes. Dar de beber, un vaso de agua fría. El primer sorbo de una cerveza.

6.-Chorros de amor que te llegan.

7.-Pre-sueño y casisaliendo del sueño. La siesta, sí, también.

8.-Cuando mi padre se ríe a carcajadas.

9.-La piel ultrasuave de mi abuela; adiós, bisa, ¿una sonrisa?

10.-Los ojos de mis hijos cuando pasa la luz a través de ellos.

11.-Comer en un bar de pueblo chuletas con patatas. Un pan bueno.

12.-Un vino en la cocina mientras acabamos la cena. Con amigos, la charla.

13.- El aperitivo que me regalo a diario mientras preparo la comida. Toma esa.

13.-Mirar a mi madre mientras me mira y la entiendo. Reírme cuando pierde las llaves. Entenderla por fin. Verla salir de casa, preciosa, que es preciosa.

14.-No pretendo la felicidad. No la pretendo y mira, ahora mismo casi la siento.

Gracias Aurora, gracias.

PD:Cuando tenía 16 años hice una lista de "gozadas" que he perdido.
Pero se parecían bastante a éstas.
He madurado, supongo, pero lo pequeño no se ha ido.

Driver dijo...

Momentos de felicidad.

El dís que le enseñé el mar a mi hija Pilar con dos años (ella, no el mar).
La saqué del carricoche, la cogí en brazos y con mi mano le tapé la cara (doble función, no le daba el sol y no vio venir el mar).
Caminé por la arena y me metí con el agua hasta la cintura, con la criatura en brazos.

Era la hora de después de comer de un día de verano. Esa indeterminada hora en la que puede pasar de todo. Desde que caiga un meteorito enmedio de la bahía de Mazarrón, hasta que un señor recite a Lope en voz alta mientras pasea por la playa.

Y entonces lo hice.
Levanté de golpe la mano he hice las pertinentes presentaciones.

"Hija, aquí el Mediterráneo".

La cara que puso impidió que me fijara en el meteorito, que tras dos milenios de andaduras celestes, cayó sobre la cenista del acantilado.

Tampoco me fijé en el éntasis que ponía un señor gordote que paseaba recitando a pleno pulmón a Lope.

La cara de la niña al ver el mar, me impidió fijarme en lo que pasaba alrededor.

Estaba completamente feliz.
Completamente sordo.

La intensidad de la cara de mi hija al ver el mar.

Un silencio atronador.

ana dijo...

- El día que mi hija empezó el cole con 3 añitos.

Recuerdo su caminar por un pasillo larguísimo, ella avanzaba, no dudó, no giró la cabeza... y yo sentí entonces el futuro de mi hija, la valentía de su figura, ese caminar todito hacia adelante sin bacilar, sin girar la cabeza hacia atrás...

- Cuando miro los ojos de esa niña, estén dormidos o mirándolo todo con avidez. ahí se para el tiempo.

- Conducir en la hora del alba. Ver el día nacer mientras avanzas por la carretera. Ver cómo el naranja nos recibe hasta ser todo de un azul brillante, y por camino, la carretera.

- El mar. Nadar. Abrazar el agua en cada brazada hasta confundirse con ella.

- El mar y su sonido al lado de mi amiga Amaia.

- Leer.
"Trilogía de la culpa".
Mario Lacruz.

- Sestear en verano, con las persianas caídas y el calor a tope cubriéndolo todo... (soy de León).

(...)

Sunsi dijo...

Sin pensarlo mucho, Aurora, que si me lo pienso demasiado me pondría intesa u/o filosófica. Cascada de felicidades:

-Sentir la corriente de aire. Soy muy calurosa.

-El primer baño en el mar. Siento decir lo mismo que Pepa, pero a mí también me pasa. Y "hago" el muerto como cuando era pequeña ... flotando...no sientes tu peso... una sensación que repito y repito.

-Café y cigarrilo en la cocina con una amiga. Luego apesta y hay ue ventilar. Igual que un tugurio de barrio.

-Un cava casi helado en verano... con mi santo ... sin niños... por la noche... con copa de cristal fino y ese recipiente con muchos cubitos y una servilleta bordada, igual que en un restaurante de lujo apoyado en un velador (que me lo invento... mi suegra me regala uno que tiene la tira de años) Y recordar. El mejor momento para recordar.

-Escribir después de haber escuchado una canción sugerente.

-Los bufidos de sarracena en mi bitácora. Más que felicidad...es llorar... lo que se dice llorar de risa.

-La siesta de un sábado, en el sofá, que promete porque no hay moros en la costa ni prisas ni nadie que te encorra...

-La cara de la tribu cuando ha terminado exámenes o una jornada larga de lo que sea ...

-Las tertulias después de cenar con los Cachos de Badalona. Para morirse de la risa con las gamberradas juveniles de ese par de señores que fueron de alivio en su día.

-Descubrir un mueble auxiliar y reciclarlo.

-La sensación que se te queda después de haber tirado papeles y más papeles que no sirven para nada y observar que hay ORDEEEEN. Sensación que puedo contar muy pocas veces.

-Con el riesgo que corro a hacer el ridículo más absoluto... ver "Los hombres de Paco" con las palomitas que hace María para la ocasión. También "El internado". También las valoraciones del tal Risto que es de alivio cuando echan Operación Triunfo. No tanto por las series el programa sino por el momento en sí y que además cae cuando el día ya termina.

-Ahora mismo...haber hecho compañía esta mañana a mi padre y, después de una carta larga que la hemos escrito entre los dos, verle sonreír a pesar de que sigue sin ver casi nada...

-Conocer gente buena de verdad.

-Ajustar cuentas conmigo misma y hacer aquéllo que debía haber hecho hace tiempo. Un alivio... el alma te queda desparramada de tan a gusto que está... com si se liberara.

Muy largo, ¿no?.

Besos, herrrrmosa

Almendrado dijo...

Uno de mis momentos felices es conducir, conducir escuchando buena música... y caminar despacio, despacio, no me gustan las prisas. Me da felicidad funcionar sin estrés. Y no digo más por no hacerme pesado.

Saludos.

Suso dijo...

Recrear con la imaginación tiempos que fueron, situaciones que nunca existirán o historias absurdas.

A poder ser, hacer eso mientras con los ojitos cerrados uno se va durmiendo. Cosa que es lo mejor que hago.

Ayer en Pontevedra a las 9,30 de la tarde estaba en la camita y desperté a las 8 de la mañanaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Máster en Nubes dijo...

Modestino, lo de la cerveza de tu blog de hoy es "otro" momento de felicidad.

Toi, otro momento de felicidad es estar con los Tois -Marga y tus hijos ... o tus hermanos, cómo nos reímos el otro día-, oye ¿la gente de Sevilla es así o sois sólo vosotros? Vaya familia...

Javier, tienes razón, la "felicidad" como estado no existe porque para serlo tendría ser eterna y aquí eterno no hay nada (aparte de otras consideraciones filosóficas que no vienen al caso) pero intentemos momentos ¿no?, pues eso.

Pepa, me gustan tus momentos de felicidad y yo añado: cocinar con Pepa... y comérnoslo todo ;-)

Montse, tienes razón, aunque yo quizás más que a estados aspiro a momentos de felicidad y, sobre todo, a ser consciente de ellos, promoverlos y agradecerlos (y compartirlos siempre que sea posible). Me ha encantado tu resumen, me lo aplico a ver si sale. Gracias por venir.

Pelapollos, me encantan todos tus momentos y sustituyo niños por perras (y con perdón, por madre también ;-) Y lo del libro, sin pretender que me enganchen todos, lo que ya he aprendido es que si me aburro lo dejo... porque ya bastante tiene la vida como para aburrirse leyendo (otra cosa es por profesión si tienes que leer algo).

Lolo: ME HA GUSTADO MUCHO y me apunto a todos (aunque bisa no tengo ya hace mucho)

Driver, me has emocionado. Precioso, de verdad, mil gracias, eres un artista.

Ana, tus momentos también me gustan ... ¿cómo se sabe que una chica es de León? Porque siempre va a la playa con rebequita ;-)

Sunsi, otro sí, salvo lo del cigarro que hace muuuucho tiempo que lo dejé y no lo echo de menos para nada.

Almendrado, me pasa igual, cuantas menos prisas, mejor. Hay veces que no hay más remedio, pero si se puede evitar no hay nada como ir más lento, en todo (en mi caso menos en el trabajo que cuanto antes lo acabe ... mejor ;-). Ah, y no eres pesado, te puedes extender todo lo que quieras, faltaría más.

Suso, qué envidia, voy a hacer casi lo mismo hoy, estoy que no puedo con mi alma gitana.

Gracias a todos y eso, a disfrutar lo que se pueda.

ana dijo...

A ver, querida Master, que te has comido la mitad del chiste...

_ ¿Cómo se sabe que una chica es de León en una playa nudista?

_ Porque lleva una chaqueta atada a la cintura. Por si refresca.

(en fin... un poco malo)