Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

lunes, 8 de junio de 2009

Días ingleses /Cabreo español



Hemos tenido un par de días ingleses en Madrid, de esos de cielo encapotado, feísimo, temperatura en torno a los quince grados, amenaza y realidad de lluvia.

Es como el verano inglés, que sólo ves el sol de pascuas a ramos. Y tú con tus sandalias que te hielas o, peor, te mojas.

Los ingleses tienen muchas cosas buenas, pero el tiempo no es una de ellas. Claro está que los ingleses ahora ya no son los ingleses, son otra cosa.

Eso nos ocurre un poco a todos, los españoles ya no somos los españoles. Y no va por el tema de la inmigración, o de la mezcla, aunque también sea por dicha causa.

Pongamos la flema británica como tema. Qué envidia. O su sentido del humor, veo a los Monty Pyton y me muero de risa.

Vive mi madre cerca del Estadio Bernabeu, se te olvida la flema y te acuerdas de sus padres si juega un equipo inglés. Claro está que te sigues acordando de los padres de otros si el equipo es escocés, que también se las traen.

Días ingleses, me encantaría que se me pegara algo de flema "antigua", y no entrar a trapo. Y algo del sentido del humor, por Dios. Y pasar.

¿Será la furia española? ¿O más bien esa figura tan española como es el cabreo, que no el enfado? Pues sí, yo creo que no pocas cosas más españolas que el cabreo. El español es un señor que se puede cabrear mucho. Y la española no digamos.

Hablaba el otro día de anticlericalismo Jesús Cotta y caí en la cuenta al pensar sobre el tema de que tenía que ver con el cabreo español, algo muy nuestro. Por eso se oyen aquí las cosas que se oyen, o se vivió lo que se vivió. Y todavía. Unido a una falta de sentido del humor, porque nuestro sentido del humor no sirve para aplacar o modular cabreos, sirve para otra cosa.

El anticlericalismo español es una figura de cabreo, o se reviste fundamentalmente de cabreo, también de otras cosas, por supuesto, lo intentaré explicar. Cabreo contra los curas, contra la iglesia en su caso, contra Dios, contra la religión y más.

Escribiré sobre el tema cuando no esté cabreada.

Es que soy española, y me cabreo hasta en el blog y en directo. Y está fatal, lo sé porque se pierde energía y gracia, y tengo pocas de las dos. Luego se pasa en cinco minutos, pero en el momento es mejor apartarse. Ay.Con la música se pasa porque como todo el mundo sabe la música amansa a las fieras. Venga, Drexler, con eso de que la vida es más compleja de lo que parece, ejem, a ver si ... Nada, no digo nada.

13 comentarios:

Alicia dijo...

Sobre los que comentas de los días "ingleses": estos días fresquitos y ventosos, con cielos alborotados de enormes cúmulos, yo los disfruto como una bendición que demora un poco la entrada definitiva de la canícula madrileña... Otra cosa sería en otra época del año, o que el cielo fuese simplemente una enorme masa gris amorfa.

Pelapollos dijo...

¡Cielos! Estaba loggeada en gmail mi santa esposa (Alicia).

Pelapollos dijo...

Por cierto, sobre eso del cabreo. Llevo unos meses en que estoy siendo testigo de un número notablemente superior al normal, ya de por sí alto, de fechorías al volante por las calles y carreteras de Madrid (fechorías de ésas de "¿pero cómo se puede ser tan borde?" o tan bestia, o tan chulo, o tan temerario o tan hdp). Empiezo a pensar si no será una de las consecuencias del encanallamiento de la política por algunos, o tal vez de la crisis...
No sé.

Olga B. dijo...

Uf, cómo me identifico con esta entrada. (Te mando el comentario en dos, que no puedo publicar cosas muy largas desde casa). La enlazo con la huida de los estereotipos de la anterior y nuestra refinadísima Chanel. Yo es que soy muy Spanish, hija, y no sólo físicamente; los españoles no seremos los españoles pero yo aún tengo casi todo lo peor: esos cabreos calientes, esos disgustazos, ese sentido del humor que no nos sirve para salvarnos (ni generalmente para salvar a los demás). El del anticlericalismo no lo tengo, mira, pero creo que es por ejercer otro peor: llevar la contraria (ya sabes que mi casa es básicamente anticlerical, a veces con razón, dicho sea de paso para incordiar, supongo-:-)

Olga B. dijo...

...Y dos.
Siempre he soñado con ser la Reina de las Nieves y la verdad es que siempre acabo llorando. Quiero flema inglesa, pero sin sosería; quiero ser capaz de no entrar al trapo, pero decir lo mío (a ser posible, sonriendo, no por cinismo sino por falta de cabreo, ese golpe de sangre que se te sube a la cabeza y te hace ser más desagradable de la cuenta) Y quiero guardar la energía para cosas importantes, pero se me escurre entre los cabreos varios como agua entre los dedos, sí...
Pues nada, me voy a escuchar la canción ésa, a ver si empiezo a ser la sosegada y equilibrada mujer flemática que quiero ser de mayor.
Pero tú no cambies, que a mí me gustas:-)
Besos, guapa.

lolo dijo...

Jajajajajajaja.
Y ja.

Sosiego, flema, humor inglés...yo, como Olga. De mayor.
Me gusta la sangre....que corre por las venas, líquida y roja. Qué remedio. Es lo que hay, con ésto jugamos.

No trabajar contra uno, no da resultados, en serio.
Si acaso intentar no malgastar. Que motivos hay. Importantes. Guardar para cuando falta. A veces te agotas, las pilas...

Irish vs spanish; i prefer spanish. Cabreatio inclued.
(la primera vez que escribo en inglés, bueno, que me lo invento)

Parce que je suis franÇaise, comme Coco.

jajajajajaja.
Muy compleja, y tanto que sí.


Yo me acuerdo mucho hoy de un juego, el Cluedo. Ha sido la Señora Blanco, con el candelabro y en la cocina.

Almendrado dijo...

"El español es un señor que se puede cabrear mucho. Y la española no digamos". Buena entrada, Máster, pero en el fondo le das la razón a mi amigo de mocedad: la mujer siempre un plus de más, en este caso -lo dices tú- más cabreada que el hombre.

A los ingleses, ya desde que tengo uso de razón -será por las explicaciones de los profesores o por el peñón- siempre los he tenido por unos piratas, pero admiro su sentido del humor. A mí me encanta Mr. Bean o Mr. Been, de las dos maneras se escribe, me parto. Por estas películas sí merece la pena ir al cine.

Oye, otra cosa y no te ofendas, por favor, soy nuevo en lo de los blogs y desconozco las reglas en general y las de tu casa en particular, por eso te hago estas tres preguntas: ¿tú siempre tienes razón?, ¿se te puede llevar la contraria?, ¿existe el derecho a réplica?.

Espero no haberte molestado y que a estas horas de la noche descanses bien.

Saludos

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Cabreate, que es bueno. Cabreada escribes mejor.

Y no me hables de días ingleses, que en Sevilla, llevamos una racha...

Toi dijo...

ser español es vivir en continuo cabreo
ser sevillano suma átomos de irritación
y si a la estupidez humana y la de mis paisanos añadimos asalto de colonia de cucarachas... que el último apague la luz

sarracena infiel y cabreada dijo...

Mi segundo nombre es gruñona, de apellido, cabreada; siempre, por todo, por nada.

No lo puedo evitar y, a estas alturas de la película, no se si quiero.

Ocurre, sin embargo, que es frecuente confundir el españolísimo cabreo con gritos, algazaras y desmelenamientos varios. Y no es lo mismo.

Vivo cabreada, pero odio las escenas; huyo de ellas, me repelen y dedico gran parte de mis esfuerzos diarios en no provocar ni caer en alguna.

También me pueden los halagos, los ditirambos, los estereotipos, los tópicos, los baboseos, las cursiladas, los pastoriles, los pasteleos ..................... no sigo.

Ante eso, además de cabreo, lo mejor de todo, la indiferencia e ignorar a su causante.

Cualquier otra cosa, como echar oxígeno al fuego.

¿O no?

sarracena infiel y cabreada dijo...

Mi segundo nombre es gruñona, de apellido, cabreada; siempre, por todo, por nada.

No lo puedo evitar y, a estas alturas de la película, no se si quiero.

Ocurre, sin embargo, que es frecuente confundir el españolísimo cabreo con gritos, algazaras y desmelenamientos varios. Y no es lo mismo.

Vivo cabreada, pero odio las escenas; huyo de ellas, me repelen y dedico gran parte de mis esfuerzos diarios en no provocar ni caer en alguna.

También me pueden los halagos, los ditirambos, los estereotipos, los tópicos, los baboseos, las cursiladas, los pastoriles, los pasteleos ..................... no sigo.

Ante eso, además de cabreo, lo mejor de todo, la indiferencia e ignorar a su causante.

Cualquier otra cosa, como echar oxígeno al fuego.

¿O no?

Máster en Nubes dijo...

Alicia, bienvenida, no te conozco pero te conoceré, espero. Y sí, mejor estos días ingleses que se nos instale el calor ese.

Pelapollos, "veo" que tu santa (esposa, las esposas son siempre santas ;-) entra por aquí, me encanta. Y sí, la crispación es evidente, vamos a ver si nos se me pega y tengo sentido del humor hoy.

Olga, Dios, qué parecidas somos en algunas cosas. Pero yo no quiero cabrearme, es que salen arrugas y no quiero ;-), y es malo para el alma que es más importante. Que conste que no me gusta discutir, pero el caso es que a veces discutes más por diferencias estéticas -no soporto a los cursis ni a los simples- que casi ideológicas ;-) Al final la piel importa y mucho, al final todo es estética ja ja...

Lolo, sí, hija, que conste que los irlandeses son como los españoles en lo de la ira, con más gracia, eso sí.

Almendrado, no te digo ya nada. Tú mismo, majo.

Javier, no lo creo, creo que escribo mejor serena.

Toi, quizás flema británica no pueda ya tener, pero guasa del sur a lo mejor se me pega algo . ¿Y si hago un curso de inmersión con tu familia, un intensivo? Me matriculo ya.

Pepa, qué razón tienes en todo, me aplicaré el cuento si puedo, si puedo, no siempre puedo lo que quiero o veo.

Modestino dijo...

A mí me suelen deprimir esos días "ingleses". Y en cuanto a la flema británica, debe de tener sus ventajas, pero a mí no me va nada ese modo de ser, esa suficiencia que parecen tener algunos.

Me llama la atención que alguien cuestione si se puede llevar la contraria en esta casa ... debe de ser que no la conoce bien.

Un abrazo Aurora.