Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

viernes, 29 de mayo de 2009

País de proletarios 1) Ellis Island



En los 90, cuando mi madre todavía podía viajar con comodidad, visité con ella Nueva York. Invitamos a una sobrina entonces preadolescente, lo pasamos muy bien las tres.

Una de las visitas que nunca se nos olvidarán fue la de Ellis Island. Allí se encuentra un museo dedicado a la inmigración. He vuelto después a esa pequeña isla donde se accede a través de un barquito que une cada poco tiempo el trozo de tierra con Manhattan. Un barco que pierdes con una facilidad pasmosa, te entretienes paseando por ese primer trozo de tierra yanki donde desembarcaban los inmigrantes, donde tenían que esperar antes de poder entrar oficialmente en los Estados Unidos.

Ellis Island es una parada obligatoria para entender que los Estados Unidos es un país de proletarios entre otras muchas cosas que también es.

Y no hay Hollywood que te lo haga olvidar, tampoco el discreto encanto de la costa este, ni la riqueza impresionante en recursos naturales del país, ni esas grandes empresas que hoy se desmoronan y que quizás serán sustituidas por otras, no sé si igual de grandes o más fragmentadas. Tampoco el cosmopolitismo de Nueva York puede hacerte olvidar que el tejido de EEUU es otra cosa, una fibra que se ha hecho, que se hace, a base de algo más que Wall Street.

Estados Unidos es el país que realmente ha atraído a lo largo de nuestra historia más reciente a los proletarios, a los parias de la tierra, hecho por diversos pobres que no quieren serlo, pobres de dinero o de libertades que es otra forma de pobreza a menudo muy unida a la primera.

Unos huyeron de una Europa atravesada por las guerras de religión, por persecuciones diversas, hambrunas durante muchos siglos, hasta la segunda guerra mundial e incluso más tarde. Otros más recientemente de otros países de América, de la miseria también, de la opresión .

EEUU ha canalizado bien, en general con magnanimidad, quizás a veces mal, esa corriente continua de personas que ningún otro país ha soportado ni, tampoco, de la que se ha beneficiado tanto, bien lo saben ellos. Y de Asia, muchísimos, emigrantes también en oleadas variadas, desde los que construyeron la red ferroviara hasta esa otra inmigración muy distinta, el "brain drain", los mejores cerebros.

Nadie como las universidades norteamericanas para captar talento allá donde se encuentre, no son proletarios, pero es una inmigración que ha hecho del país también un mejor lugar.

Ellis Island es un museo curioso, triste y apasionante a la vez. Oyes el testimonio oral, grabado, de muchas personas, cómo recuerdan su llegada al país, te emocionas con sus recuerdos. Pones tu apellido en un sistema que intenta localizar quién y por dónde llegó al país con el mismo nombre de familia que el tuyo. No sé si seguirá ese museo así todavía, como el de los que no tenían nada y buscaron un país mejor, un lugar en el mundo.

La vida cuesta mucho a mucha gente, todos los días. Y quien ha pagado un precio personal, quien es consciente de ese precio, no suele tomarse a la ligera cosas tan serias como la libertad, la democracia o, también, el bienestar económico, que cuestan cada día y mucho, cada puñetero día. Son esas cosas que no las da un gobierno, ni un partido, ni nadie, nos las ganamos cada uno con esfuerzo, nunca son gratis. Los yankis no son tan ingenuos como parecen, saben que la vida mancha, somos nosotros los infantiles, de pecar pecan de excesiva confianza en la voluntad, eso que a nosotros en cambio nos falta.

Sólo quienes no han luchado, quienes son el fondo unos niños bien, ricos de algún modo, unos señoritos, españoles, europeos o no europeos, de izquierdas o de derechas, me es igual, creen que todo es gratis o casi, que no cuesta esfuerzo. No lo valoran. O creen en un salvador, estatal o no estatal.

O no creen en nada, que también se lleva mucho y queda muy moderno y como muy inteligente, especialmente en España. "Yo paso de política", "yo no voto", "todos son iguales", etc., etc., etc.

En definitiva "They take it for granted" dicen. Y sí, vivimos en el we take all for granted... a este lado del Atlántico, somos de traca.

Una mezcla terrible de ingenuidad, de irresponsabilidad y de tontería, de cinismo o especticismo paralizador y muy cómodo en el fondo, como la que tenemos hoy en nuestro país, pero también en Europa que podrá desaparecer tragada, nada es eterno, ningún imperio lo es, nada y menos Europa, tampoco los EEUU.

Las fotos son de Jerónimo Nisa / The Birmingham News. Jero tiene un blog donde se puede ver lo buen fotógrafo que es, ahora está trabajando en Decatur, Alabama. Por favor, pasad a ver sus fotografías porque valen la pena.

18 comentarios:

Sunsi dijo...

"Los parias de la tierra". Hago abstracción del himno... Es una expresión fuerte, redonda, contundente.

Los parias de la tierra sí saben lo que vale un peine. Entre ellos quisiera pasar un tiempo. No es lo mismo saberlo, oírlo... que estar codo a codo con quien sólo tiene presente y mañana Dios dirá.

Estamos demasiado mal acostumbrados... en general. Y podemos hacer de una pequeña contradicción un drama.

Los parias de la tierra... un bofetón que te despierta para ver la realidad de nuestro Planeta tal cual es.

Gracias, Aurora. Este post... este estilo de posts son necesarios. Y lo has pintado de maravilla.

Máster en Nubes dijo...

Gracias Sunsi, pero vaya por delante que por supuesto que tienen muchos defectos, pero muchos, Sunsi.

Pero frente a nosotros los yankis saben mucho más lo que vale un peine en muchos sentidos.

Nosotros somos una vieja Europa, hecha de ricos viejos, de gente cansada y sin fe, que sólo queremos vivir bien y que nos nos molesten demasiado. Ingenuos y a la vez cínicos o escépticos. Miramos bien al rico individual -al que secretamente envidiamos- pero somos incapaces de crear riqueza, nos falta nervio emprendedor, todos queremos ser en el fondo funcionarios, en lo público o en lo privado.

Hablamos mucho y hacemos poco.

Spleen y darnos de intelectuales y superiores, eso es Europa. Y España, en ese contexto, es mucho peor porque hemos olvidado lo mejor de nuestra historia y en cambio hemos cogido lo peor de la modernidad.

Suso Ares Fondevila dijo...

Muy de acuerdo contigo, Aurora. Con todos sus defectos, siempre pensé que EEUU es un referente obligado en cuestiones fundamentales, como las que tú mencionas.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias por el consejo Aurora, lo tuyo es NY sin lugar a dudas, bueno USA.

Un abrazo.

Máster en Nubes dijo...

Suso, defectos tienen muchos, pero en algunas cuestiones fundamentales me pasa que les admiro, me dan envidia, la verdad. Luego no soporto algunas cosas suyas, esa es la verdad. He quedado con Ángel que vamos a comer fideos un día de estos...

¿Consejo, Javier? No era consciente de dar consejos, sólo de divagar bastante, en fin. Y me encantan los EEUU pero me gusta mucho mi país, cuanto más le conozco más le quiero y más pena me da.

lolo dijo...

A mí el joven rico siempre me cayó bien, que se gastó la herencia con los amigos.

Al mayor, más viejo y más rata, le tocó aprender del pequeño.

Pero el padre quería a los dos. ¡Qué suerte!

ana dijo...

Yo la verdad es que odiar, no suelo odiar a ningún país. Pero el que más me impresiona, desde luego, es el mío. Me apasiona todo lo que le ha acontecido, lo que le ocurre, y lo que le tocará.

Esta España de Quijotes es impresionante y apasionante.
Y pienso que darles, les damos mil vueltas a los americanos, sólo, que nos luce muy poco.



"Somos algo los españoles que todavía no somos, por lo visto estamos por nacer a pesar de la larga y trabajosa carrera histórica".

"La filosofía española existe, mas no en las obras filosóficas, sino en las más cotidianas actitudes del español. Dispersa, brilla un instante, para esconderse enseguida, disfrazándose en burla..."

España. Sueño y verdad.
María Zambrano.

Pelapollos dijo...

Totalmente de acuerdo.

Aparte de su naturaleza y los espacios abiertos, en la línea de lo que comentas les envidio:

- la prevalencia de la meritocracia,

- el que se admire al que triunfa en lugar de ponérsele en la lista de la sospecha, como se hace aquí,

- el que la gente tenga claro que es falso que "el dinero público no sea de nadie" como dijo la Pixie, y exija de acuerdo con ello

- su desconfianza del estado

- el cultivo del emprendedor

- su capacidad de enmendar sus errores, grandes, como sociedad (segregación racial, caza de brujas, etc.)

- etc. etc.

Driver dijo...

Aurora, no sé si la medicación que me están dando me hace ver las cosas de otra mnera, o que simplemente también soy un inmigrante.
...
Sólo te puedo decir que en las obras aprendo un 90% de psicología humana, un 5% de técnicas de gestión y un 55 de construcción.

En una obra nos acabamos juntando unos 40 seres humanos que vienen de diversos lugares de España y de Europa.

Busvavidas.

Hcaemos el edificio y luego, desaparecen de tu vida de los 40, por lo menos 30. Para siempre.

Pero cuando estamos allí, levantando la estructura y la fachada. Cuando sudamos juntos y al final aparece un edificio sobre un solar yermo,miramos hacia arriba y nos se sentimos útiles.

Gentes que cada dos meses cambian de ciudad, de obra, de empresa.

Somos "peretes". Inmigrantes. Buscavidas.

Y cuando el día de la despedida nos damos la mano, sonreímos.

Y si nos volvemos a encontrar, nos abrazamos.

No lo cambio por nada.

Aprendes el significado del respeto.

Somos proletarios que viajan.

Y la sensación d no tener miedo ante los nuevos retos que plantea cada obra...

Se mete en tu sangre.
Pasa aformr parte de tu visión del mundo.

Puntos brillantes.

Entre el occipital y el parietal.

Máster en Nubes dijo...

Lolo, interesante comentario, todavía estoy pensándolo, aunque a mí quien me cae bien es el padre ;-), los hijos pichi, pachá, siempre peores que los padres, casi siempre...

Ana, sí... pero no. ¿D. Quijote dices? pues será en la literatura y/o en el pasado, más bien Sanchitos somos, o pícaros. Me encanta la literatura y la filosofía, la historia también, el arte, pero creo que un país se hace con algo más que con el pasado glorioso, creo, no estoy segura. A todos los niveles.

Y hay un bajísimo nivel en este país, a casi todos los niveles. Lo digo como lo veo. Eso sí, tenemos de los mejores servicios médicos públicos del mundo, ahí te doy la razón ;-)

Adoro mi país pero quererlo no significa no ver defectos que son ya casi estructurales . Y nos falta tradición democrática a raudales. Y nos sobran prejuicios, a raudales también. Y apellidos. y este es un país del antiguo régimen, no del de Franco, del de antes de la Revolución francesa. De negocietes, no de empresas en muchos casos.

No, Ana, no. Es estupendo tener historia, tener pintores, tener muchas cosas, pero el país es muy desastre, muy limitadito, en términos de cosas grandes "colectivas", nos falta ambición de país, y muchas otras cosas, espíritu emprendedor para seguir, pero citaría mil mas.

El sol es muy bonito, los monumentos también, Rafa Nadal juega muy bien al tenis y la roja me apasiona cuando apasiona (y eso que no me gusta el fútbol), pero todo eso no basta.

Y no impide ver cosas gordas, graves y que amenazan el país con convertirle en Argentina, con meterle en una situación muy similar a la que Argentina viene viviendo.

Ver que cosas gordas no marchan no es querer menos. No es reconocer menos lo bueno que tenemos o tuvimos. Es abrir los ojos, creo, a una situación que aquí no mejora, empeora, día a día.

Pelapollos, estamos de acuerdo. Y con todo, mi país es España, la quiero, la echo de menos cuando no estoy y la defiendo a capa y espada fuera, pero dentro nos hace falta autocrítica y mucho más, la verdad.

Driver, si puedes pon el cuento de los peretes, por favor. Ya sabes lo que me gusta. Pues eso, nos faltan peretes, muchos.

ana dijo...

Bueno... yo no he querido decir que aquí sea todo perfecto. Ni lo ha sido, ni lo es, ni lo será nunca. Supongo que ocurre como en todas partes, que unas cosas están bien, muy bien, y otras no tanto.

Yo no puedo negar nada de lo que dices, pues jamás he puesto un pie en USA. Tampoco he querido decir que nosotros, como españoles, seamos mejore. NO. Si acaso he querido expresar, que los países tienen sus cosas. Y que tener aquello bueno también implica tener esto otro que no es tan bueno.

La verdad es que sólo quería decir que me apasiona España. Su historia. Sus encuentros y desencuentros. Lees su historia, y yo al menos, siempre permanezco con un silencio y una pasión... que de tan visibles se podían cortar. Claro que quizá esto me ocurra también precisamente por eso, porque soy española. Y me puede la pasión.
Y sí... ya lo creo que somos Quijotes, o Sanchos, como quieras llamarlo, ambos no son más que un juego de espejos.

En ningún momento he hablado de resplandor, de grandeza... no, lo que subyace es la tragedia, que es precisamente todo lo contrario a algo perfecto y con final feliz. En España lo marcado es la tragedia, pero también (y esto es lo que nos haces geniales) la transcendencia de esa tragedia.

Para episodio trágico, nuestra guerra civil, que mirada sin partidismo es increíble, a un lado y a otro. Mires en un bando o en otro siempre encontrarás la tragedia, ese padecer activamente la libertad, la responsabilidad, el compromiso. Qué enorme pasión y compromiso con las ideas. Esa gente normalita que se lo jugó todo, por una idea, y que allí estaban, permaneciendo con un compromiso férreo.

A mi de veras que me impresiona mucho. Pero mucho. Me encanta charlar con la gente que la vivió, que la guerreó. Por mi trabajo he tenido el privilegio de conocer personas de un bando y de otro. Tendrías que ver cómo te cuentan lo vivido, experiencias terribles. Es impresionante, verdaderamente impresionante mirarlos a los ojos.

Y consciente soy de que sólo estoy expresando una opinión, y que como tal, es perfectamente rebatible y anulable.

No sé, presiento que a USA aún le queda mucho que aprender de esta vieja Europa, pero también que como país joven, precisamente por su juventud, nos puede dar una estupenda lección. Aunque yo de momento no la vea sé que es posible. Que yo soy simplemente... una pueblerina... ;))
(en el buen sentido, siempre).

Me ha quedado largo, pero bueno. Y ni siquiera sé si se me va a entender... ainsssss

Jeronimo Nisa dijo...

Lo has clavao, Master. Eso es lo que veo aqui todos los dias (ojo, que no es decir que ellos sean mejores, ni peores).

Y gracias por la publicidad gratis!

lolo dijo...

Ando fina, yo.
Hablaba del hijo pródigo, no del joven rico. Lo de rico fue lo que me confundió.
No sé que parecido fantástico se me vino a la cabeza.
Pobres neuronas mías.

sarracena infiel dijo...

A mi me duele España, cada día más.

Atajo de ..........

Y de los americanos, su afan de superación, su trabajo y su voluntad de ser mejores.

Y que son lo que quieren ser y, además, están orgullosos de serlo.

Lo mismito que nosotros: pobres, incultos y, encima, una parte no quiere estar, no quiere ser lo que es y se niega a si misma constantemente, mientras la otra parte o mira hacia otro lado, o se aprovecha de las circunstancias o se pone conmigo o contra mi.

Genial, oye; así, mejor sarracena, como yo.

¿O no?

Driver dijo...

Querida Aurora.
Te pongo el cuento que me pides.
Este pais canalla, vago, desordenado, latino e improvisador..., tiene gente capaz de todo.
Sólo hay que estar con la mirada atenta.

EL PERETE.
Me acordé el otro día en un atasco.
Se me vino de pronto la imagen del Perete.
Entre los recuerdos de mi adolescencia, surge poderosa su imagen, tal vez por el ambiente que me rodea ahora, cumplidos los 48 y rodeado de gente "linda y lila", osease, políticamente correcta.
Me explico. Mi adolescencia fue la del hijo del currante que su padre le da todo lo que él no tuvo: estudios y algo de pasta para divertirse. Eso se traducía en que los privilegiados que estudiaban eran "los pijos", y los que curraban eran "los peretes".
Los pijos hacíamos bromas sobre los peretes, y los peretes odiaban a los pijos. Un mundo bipolar muy mediterráneo.
El caso es que el otro día, reflexionando sobre el valor y la verdad en esta España "lila" y de buen talante, me acordé de ellos; habían dejado su semilla en mí. Lo que pasa es que la semilla tardó 25 años en florecer.
Pero al fin salió la flor.
Mi Perete era un chico de San Pedro del Pinatar, que conducía una Derbi, tenía unas generosas patillas y fumaba parsimoniosamente Ducados.
Entró pronto en el mercado laboral, currando desde los 16 y buscándose la vida cada 4 meses.
Hacía cosas que los pijos ni soñábamos: desmontar un carburador, hacer un caballito con la Derbi y entrar descaradamente en los puticlubs de carretera.
El Perete creció, y su padre le enseñó el oficio de albañil. Ejecutó correctamente fachadas de ladrillo cara vista, con un respeto por el aparejo y un sentido del orden, que enlazaba con la mejor tradición mudéjar.
Nuestro Perete formó una familia y luchó honradamente por ella, sin más armas que sus manos.
Nunca hablaba de política, y no sé si por eso o por un sentido digno de la vida, nunca, y cuando digo nunca digo nunca, dijo tontería alguna.
Simplemente era un ser digno y trabajador, con unos principios bien cimentados.
El sentido común que rebosaba, le llegó a desarrollar el sentido de la amistad de una forma profunda.
"Los amigos son para cuando no tienes razón; porque cuando la tienes ¿quién necesita a un amigo?".
Hablaba poco y hablaba bien.
El gobierno era quien mandaba a la guerra a mis peretes, los bancos limitaban sus posibilidades de crecimiento y la clase culta los miraba con cierto desdén.
Y ahora con 48 años me doy cuenta que los que encofraron el puente del Alamillo eran mis peretes, que a los que mandaron tomar al asalto cualquier cota en cualquier guerra eran mis peretes, y que los que apoyan incondicionalmente a sus amigos cuando no tienen razón, son mis peretes.

Por eso, cuando entro a una obra les saludó con respeto.
"Buenos días señores"
Es lo menos que puedo hacer para demostrar un poco de respeto por la gente que levanta un país.
Esa gente a la que nunca llaman para dar una conferencia o para participar como tertuliano en la radio.
Esa gente, que un día puede salvar a tu hijo que se está ahogando en una playa. Que simplemente se tiraría de cabeza al mar y haría lo que hace todos los días.
Echarle un par.
Y luego, tras el trabajo, tras la heroicidad diaria, se van solos a las rocas, miran de frente al mar y se echan un Ducados que te rilas.
No les molestes en ese instante.
Es el momento de gloria que los Dioses les han otorgado.

Me acordé el otro día en un atasco.

Atentamente. DRIVER

ana dijo...

La filosofía española existe, mas no en las obras filosóficas, sino en las más cotidianas actitudes del español.


"... que los que encofraron el puente del Alamillo eran mis peretes, que a los que mandaron tomar al asalto cualquier cota en cualquier guerra eran mis peretes, y que los que apoyan incondicionalmente a sus amigos cuando no tienen razón, son mis peretes".

Esto es muy grande.

Gracias Driver.
LLegas donde los demás jamás podríamos. No dejes de escribir.

Sunsi dijo...

Buenos días, Máster. Después de leer los comentarios, he recordado una frase de Wody Allen:
"En Estados Unidos no se acuerdan de la guerra con España de 1898. Lo más viejo allí tiene diez años."

Observo que se menta a Don Quijote y a Sancho. Tal vez lo que somos los españoles a partes iguales. Capaces de quijotadas que nos hacen ser solidarios, arrancar con la quinta puesta ... y luego buscamos a Sancho: un parón brusco para echar la siesta y tomar unos vinos o un buen plato de cocido rechazando esa comida basura tan típica de los americanos...
La prueba está en lo que ha quedado al otro lado del Atlántico. Mestizos desde el siglo XV. Quijotadas ... que nos da igual la pureza de la raza. Quijotadas... que no pudieron dar pie al racismo y al abissmo que separó a blancos y negros.

Los españoles somos otra cosa... mejor o peor... per otra cosa. Quizá nuestra incapacidad para se utilitaristas, la cantidad de pueblos que se han asentado en nuestra tierra, desde los íberos y celtas... fenicios... griegos y ROMANOS... visigodos y ÁRABES... y recipientes que alojan ciudadanos del Este, de las tierras negras de hombres con mirada perdida...
De todo lo que ha pasado por las vidas de nuesyros antepasados (valga la redundancia) somos distintos. Quijotes y Sanchos, a partes iguales.

Besos desde la capital de la Tarraconensis.

Máster en Nubes dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, y a Driver por el cuento, ya sabe él lo que me gusta ese cuento.

Sólo 2 comentarios a comentarios varios:

1. Con toda honradez creo que de Quijotes en este país ya poquito, o nada. Vamos, nada. De alma grande, ahora, casi nada, salvo casos contaditos con los dedos de las manos que una se encuentra. Pero ni en política, ni en empresa ni en nada. Picaresca toda, eso sí.

2. El cuento de los peretes NO tiene que ver, creo, con reconocer los defectos propios y ajenos. Nuestro país es muy desastre, mucho, a nivel de "empresa colectiva" lo es ahora, independientemente de su pasado, no sé si quizás por su pasado.

No se ha modernizado España como debiera en muchas cosas muy deseables, mucho. Y seguimos pensando que somos la leche: y no lo somos.

No sabemos defender en el ágora pública las ideas sin matarnos ni tirarnos los trastos a la cabeza.

Nos hemos hecho unos cobardes cuando no lo éramos, unos cómodos... nos falta visión, voluntad, cabeza y nos sobran palabras, sector público, querer ser un funcionario público o privado (que es a lo que aspira la mayoría de la gente, no lo olvidemos, y que conste que me parece respetable, pero eso dice mucho del país y de sus posibilidades ... y de sus miedos, vivimos con miedo).