Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

sábado, 9 de enero de 2010

De escrituras, bitácoras y demás (I)


A raíz de una interesante entrada de JM Ridao sobre Blogs y literatura me quedé pensando un poco sobre el tema. Soy una recién llegada al mundo de los blogs. Sólo llevo desde septiembre del 2008, menos de 400 entradas, cerca de 70 entre éstas, más o menos, las he publicado y vuelto a guardar. Menos todavía sé de la escritura de ficción, empecé en marzo de 2009. Precisamente esas 70 entradas digamos que “reservadas” son la mayoría de ficción. Por eso las he vuelto guardar: hay cosas que se inician aquí y luego las haces crecer fuera, te das cuenta (y te aconsejan) que deben hacerse crecer off line, corregirse en su caso, no sé, fundirse en otros proyectos en su caso.

Pero en fin, aún a riesgo de equivocarme por mi corta experiencia, me gustaría poner en una entrada, quizá en dos, lo que pienso al respecto. Es posible que haya un interesante debate con gente diversa que lleva mucho más tiempo o menos, que escribe desde hace muchos años y que ha publicado o no, da igual. Supongo que hay gente que sabe de todo esto mucho más que yo, seguro.

A ver, para empezar creo que una bitácora es aquello que su autor quiere hacer con ella, más o menos, claro. O sea, se presta para lo que tú quieres y, lógicamente, en la medida en que los lectores, o en su caso comentaristas, colaboren en ello, entren o no en lo que tú buscas etc. Como en muchas cosas en la vida, creo que uno acaba teniendo aquello que en el fondo busca, me parece. Tengo esa sensación. O una combinación de cosas, también eso pasa. Hay sitios que sirven para tomarse un vino y para escuchar jazz, para ligar y para llevarse a un par de amigas también, hasta para ir un día a las 12 a tomarse un café con tu señora madre, para trabajar tú sola con el ordenador; las bítácoras son lo que cada uno quiere que sean... como los buenos bares y cafés...  Hay blogs de entrada semanal o ni siquiera eso, mensual, unos con fotos, otros sin ella, con música, sin ella, en fin, mil modalidades. Y todo tiene su razón, o no la tiene, o su intención, o no, se hace sin pensar. Y se mantienen o no en el tiempo. El mantenimiento en el tiempo creo que es importante y significativo. Hay tantas razones para abrir un blog y mantenerlo, esto último mucho más difícil, por cierto, como personas que tienen bitácoras. Y de hecho, las razones cambian también, y aquello que podías tomarse como un entretenimiento al principio puede pasar a ser una herramienta, un poner, de comprobar si algo de lo que escribes -especialmente si escribes ficción, no ficción, o tocas varios registros- puede interesar a alguien más allá de tus amigos, de que comenten o no comenten, del círculo habitual en el que te mueves. Mañana insistiré sobre ello, pero las bitácoras creo yo que te permiten llegar más rápido y a gente totalmente desconocida, es estupendo, para escribir y para lo que no es escribir, desde luego.

Como la vida, los blogs cambian, evolucionan, empiezan siendo una cosa y pueden acabar siendo otra sin proponértelo. A veces sin buscar se encuentran cosas inesperadas y estupendas. A mí eso me encanta: sin proponerte nada, sin empeñarte más allá que en escribir, a veces tienes sorpresas muy buenas en la vida, como la edición, por ejemplo. Sin pedirlo siquiera ni conocer a nadie. Otra cosa es que cuando eso llega de pura chiripa, de pura casualidad, -bien lo sé- tú quieras poner todo de tu parte, todo, para responder a esa buena suerte que has tenido, y para responder mejor también no sólo a la suerte, que existe, sino a personas concretas a las que se lo agradecerás siempre. Y para responder a ti misma para empezar: porque te han brindado una oportunidad y tú vas a hacer todo lo posible por no dejarla escapar, en ningún sentido y aprovechar todo lo que te puede traer (publicar no es el fin, lo voy a decir 200 veces: que te lean es lo que importa, me gusta el libro pero el que me gusta más es el lector, la lectora). Siempre a por todas por principio, pero si encima ya tienes suerte, alguien te da una oportunidad, tú vas a intentar dar el 100 por 1.

Lo de la literatura yo es que estoy un poco perdida, porque acabo de empezar prácticamente a escribir ficción (ensayo llevo más tiempo), aunque me encanta y le estoy echando horas, entusiasmo y seguro que la ingenuidad del principiante desde hace 8 meses, algo que hará sonreir a muchos. Pero no sé, tengo la sensación de que quizá un blog pueda servir de algo. Es posible que sea de una inocencia total en esto, a veces exploras cosas y luego ves el sentido, a posteriori totalmente, sin saber, acertabas… o te equivocabas también. Te embalas, te gusta algo, le dedicas horas sin saber muy bien por qué, sin un propósito claro, y luego la vida te sale por dónde menos te la esperas cuando has creado músculo, masa de escritura, cuando te has entrenado 200 largos todos los santos días o muchos. Así pasa a muchas personas que yo conozco: llevan muchos años y de repente, zas. Se lo merecen. No es suerte en su caso, es que realmente tienen muchísimo detrás, pero mucho, me parece. Y lo hicieron porque sí: sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, porque les nacía, porque era una necesidad, por lo que fuera. Pero sin editor siempre.

Soy una lectora media, es decir, no una buena lectora como veo que hay mucha gente. No obstante tengo la sensación de que al final el escribir ficción tiene diversos niveles. Hay uno que es el de la satisfacción personal de poder crear una trama, personajes, poderse enfrentar a ello y salir más o menos airoso, avanzar en su caso, equivocarse seguro. Sin equivocarme yo desde luego no sé hacer nada. Crecer, aprender, divertirse, pasarlo mal… y fenomenal… ampliar escala: aunque un cuento no es una escala menor, ni mucho menos, creo que pasar del texto de 1, 2, 10 páginas a las 150 de una novela, pongo por caso, exige mucho. Mucho mentalmente: del tiempo dedicado a escribir creo, o al menos es mi caso, un 40% piensas, no escribes. Mucho en otro sentido: documentarse en su caso, que a veces lleva un montón. Luego escribir, 2 o hasta 12 horas diarias, las que se pueden. Luego dormirlo. Asumo que hay escuelas, pero creo que es bueno tras dedicar mucho tiempo a todo lo anterior, que las cosas pasen como a un congelador (este consejo me lo dio Suso Ares) y luego volver a leerlo y a corregirlo, no corregir en caliente en general porque te puedes enrocar (en esto me ha insistido José Julio Perlado). Todo esto ya tiene un valor. Para mí lo tiene. Te lo pasas tan bien en ese proceso, a veces tan mal (no duermes en su caso, estás en babia, no acabas de ver algo hasta que lo ves… etc.) que sabes en muchos casos que con esa satisfacción te basta a menudo. A mí me basta. Lo que no significa que no quiera más. Como querer, yo lo quiero todo y, sobre todo, corresponder cuando se confía en mí. Y toda lectura es un acto de confianza de alguien en ti.

A diferencia de otras personas, para mí sí tiene un valor ponerse a escribir sin editor, a la buena de Dios, jugándote para empezar mucho tiempo con un ROI inexistente. No sé, supongo que como ya he dicho antes hay personas a las que les divierte el reto, aunque fracases, o que tienen más tiempo, o lo que sea. En cualquier caso creo que la posición del que no se pone a escribir sin editor es defendible y buena, faltaría más, cada uno sabrá. Pero escribir sin saber si te van a publicar tiene su aquel, su intriga, su perder y su ganar, es apasionante porque es un juego-juego. Personalmente creo que sin algo detrás hecho, currado, es muy difícil (salvo que ya hayas publicado antes o seas un personaje mediático, conocido) que alguien te edite, la verdad. La suerte existe, claro. Pero insisto, como la inspiración ... que te pille trabajando ... y que sigas trabajando como un animal cuando llega: si te duermes, pasa de largo.

Pero no es del todo así tampoco. Escribir tiene un sentido en sí como creo que he explicado independiente de que te publiquen… pero tiene otro que yo precisamente he descubierto en el blog y para eso pueden servir los blogs, creo, me parece: el lector. El lector es el “cliente final” –siento utilizar esta palabra- o, con perdón, el que importa más, siempre que uno sea fiel a lo que es, se esfuerce, quiera dar lo mejor que puede dar, me parece. Por eso: por el lector, no por quedar bien o mal, no por exhibirse, porque él, ella, se lo merece. El o ella que dedica 10 minutos o los que sean a leer lo que escribes se merece que te lo curres a muerte. Es ese a muerte, y no el de publicar, el que importa. Si tienes lectores, tendrás editor o ya se verá.

Personalmente creo mucho en el libro electrónico y otras formas, mañana lo explicaré con pelos y señales. Quien tiene lectores sabe que aquello que escribe interesa. Hombre, claro, no es un tema de lectores un día, es un tema de número de páginas visitadas en un día, en una semana, etc. , número de lectores totales, nuevos y recurrentes, cuánto tiempo está cada visita, etc. Cuando uno coloca algo en el blog incómodo de leer a menudo porque es demasiado largo, o encima hay que leer un día tras otro para enterarse, pongo por caso, y ve que se lee … te entra una emoción grande. ¿Vanidad? Posiblemente, toda escritura puede ser una forma de vanidad, pero también esa satisfacción de ver simplemente que aquello llega a interesar. Eso es lo que a mí me importa: que interese, que guste, que alguien se lo pase bien leyendo.

Porque nadie vuelve a leer si aquello no le interesa algo. Y porque una sabe que hay 200 cosas mejor que hacer que leer un blog: leer a los grandes y de verdad, estar con tu mujer o tu marido, con tus hijos, haciendo la cena, tumbada, escribir tu propio blog o lo que sea, irte al cine o hacer punto, preparar el IVA, etc. Por eso cada lector, cada lectura, es un tesoro siempre, el mayor tesoro. El lector, no el editor, ni tampoco el libro de papel, es el fin de la escritura, no el único, claro. La escritura se hace en sí misma, pero la lectura de otro de lo que tú escribes es la que te dice algo, no todo, por supuesto. Por eso creo, aunque seguro que me equivoco en esto, que los blogs pueden ayudar algo a escribir ficción. Mañana sigo. No quiero ser pelmaza. Y lo soy.

Incumplo todas las reglas de la ortodoxia bloguera, de lo que dicen que hay que hacer. Y me encanta. Cada vez me gusta más ser incorrecta y curranta.

PS: Acabo de ver en el Cultural del ABC de hoy un interesante artículo sobre literatura e internet. Qué bien, así lo puedo leer antes de acabar la segunda entrada que he preparado pensando estos días (y leyendo, ya daré los libros sobre Internet y literatura, marketing de escritores on line y off line, en fin, unos 5 libros que he leído estos últimos meses y quizá interesen, es posible, algunos no son españoles, son americanos). Estoy aprendiendo a escribir ficción poco a poco y, de paso, a entender un contexto (no quiero poner mercado, va de retro, Satanás), una "industria" -un nombre todavía peor, qué horror-, lo que sea ... que yo no conocía, pero que tiene su aquel. Es muy interesante. Y está cambiando. Hay ecotonos, mezclas, huecos, oportunidades ...

42 comentarios:

Jesús Dorda dijo...

Aún me queda casi la mitad de los capítulos de tu cuento de Navidad por leer y me he dejado seducir por esta nueva entrada.
Más novato que tú soy yo con el blog y, aunque tengo unas cuantas normas propias que espero seguir, creo que lo mejor de esto es la falta de reglas. Sí, hay tantos tipos de blogs como autores y además hay muchos tipos en uno solo.
Esto da para una charla bien larga, haré un esfuerzo de contención.
Veo en los blogs muy visitados que una gran parte de los comentarios son para insultar y desacreditar al autor o a los demás comentaristas. Si eso es el éxito, prefiero la modestia. Los papanatas utilizan el éxito de un blog para poner su "cagadilla" en él, como si fuese un grafiti en el muro de un monumento.
En cuanto a "saltarse al editor" visto lo que ya he vivido con algunos de ellos, es otra de las ventajas, precisamente por el contacto con el lector "cliente final".... Y para lo que algunos pagan...
Hace unos días Ibarra, el expresiente extremeño comentaba que más les vale a los de la sociedad de autores y a los editores asumir que estamos en una nueva etapa con internet, como en su día lo fue la imprenta. Creo que apenas nos estamos a empezar a dar cuenta de ellos, incluso nosotros, los que tenemos en la red un buen número de artículos y fotografías.
Otra cuestión es cómo vivir de esta actividad o que al menos sea rentable y no solo una forma de gastar tiempo y dinero.
Y alguna cuestión más, pero te dejo que las saques tú, que ya me he pasado un poco.
Un beso Aurora.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Yo he leído también ese artículo-entrevista del ABCD, y me ha planteado también varias reflexiones. La semana pasada había dos artículos dedicados al libro electrónico. Quizás yo también escriba algo sobre esto en mi blog. Las perspectivas que se abren son mareantes. Una cosa importante que hay que destacar en el blog es la inmediatez del contacto con el lector, lo que me parece impagable. Espero gustoso tu próxima entrada. Un abrazo.

Olga B. dijo...

Das en el clavo en unas cuantas cosas. Primero: escribir. Después, ya veremos lo que pasa.
Y total libertad en el blog, no hay reglas. Por lo mismo, no todo es lo mismo (como tú siempre dices) ni puede pretenderse.
Quizá lo mejor es demostrar el movimiento andando, con sinceridad, con aciertos y con errores. Y disfrutar de lo bueno que nos da, que es mucho.
Un abrazo, duquesa.

José Miguel Ridao dijo...

Por Dios, Aurora, estás incumpliendo todas mis bloguerías. ¿Cómo te atreves?

El asunto es interesantísimo, y creo que es un debate que no ha hecho sino empezar. Todo se reduce a la irrupción de Internet en la literatura, que en mi opinión va a cambiar la forma de entender el fenómeno literario, tanto al leer como al escribir y, por supuesto, al editar. Lo que sí permanecerá inalterable es la esencia: un escritor se ve recompensado cuando le leen.

Un abrazo, y gracias por la mención.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Hola Aurora, los periódico tienen que llenar páginas.

La Literatura está por encima de los medios, de los pensamientos, y de los propios autores.

Lo demás, es eterno, que dijo alguien.

Un fuerte abrazo.

Suso dijo...

Interesante elpedal bloguero. Y la literatura.

Yo tengui la suerte de que, por ejemplo hoy, la Piedra trabaja de mañanas. Y nada me hace disfrutar más que leer, escribir ,escuchar música y andar una horas por unas rutas cerca de casa, sin necesidad de coger el coche. Y es lo que hago.

Es lo que tiene levantarte a las seis y cuarto de la mañana ( hoy - 7º,¡frío!): hay tiempo pa tó.

Aprovecho esas horas para adelantar entradas.

Esto de los blogs es como las cuerdas de la guitarra, son seis y cada una tiene su importancia, su afinación y su timbre. Además hay que saber tocarla - hay gente que no sale del treinta y tres, treinta y tres (el de la misa parroquial).

Hay que tener cosas que contar.

Hay que saberlas contar.

Hay que ser humilde y no esperar nada a cambio (nº de lectores, nº de comentarios,vanidades de novato...)

Hay que aceptar las críticas. Inclusamente pasar de ellas. No vivimos de esto.Por otra parte, con frecuencia los comentarios son mejores que la propia entrada. La visten y enriquecen.

Hay que leer mucho y tener algún modelo para ir de la mano.

Hay que saber que la mayoría de las entradas no tienen por qué ser buena literatura. Es fácil construir mal por las prisas, o porque no se sabe hacer mejor. Un buen crítico nos puede poner los colores por temas de subordinadas, de adjetivaciones absurdas...no se trata de eso.

Y siempre disfrutar de tu blog, y de tus favoritos.Por ejemplo, tú eres una de mis favoritas, y te disfruto. También de las canciones que colocas.

Máster en Nubes dijo...

Ay, Dorda, ya ves que le doy vueltas a lo que hablamos con Javier también en su día en tu casa. Ya os contaré algunas cosas que he pensado y otras, mejores, que he leído que creo que funcionan, que pueden funcionar con algo de paciencia... Pero tú eres biólogo, paciencia tienes un montón...

Y tú larga lo que quieras, faltaría más.

Totalmente de acuerdo en lo de la cagadilla, en lo saltarse al editor en fin, tú tienes experiencia con ellos, yo no.

La rentabilidad, tema clave aún sin "buscar" dinero, es un tema de dedicación y tiempo, de coste - oportunidad como dices: si te dedicas como es tu caso a hacer buenas entradas... originales, curradas... y que NO te las copien -consejo: cada X meses se registran TODAS las entradas del blog, yo ya lo he hecho, me lo curro mucho como para arriesgar-.

En fin, que hablaremos (cambio información por paseo con guía de campo de prestigio ja ja y por favor a algo más que 0, que ahora en la sierra debéis de estar temblando)

Máster en Nubes dijo...

JM, tú que ya has escrito off line y tienes obra sería muy interesante ver cómo lo ves, la verdad. El lector es muy importante en la escritura, en fin, creo que todos los que escribís ya lo sabéis de sobra. Lo que ocurre también es que hay que saber que en un blog te encuentras a lectores potenciales, actuales ja ja... amigos, gente con la que no contabas etc... y luego a mucho más también, para lo bueno y lo menos bueno, que pasa.

La inmediatez y la exposición es buena... pero también es complicada, al escribir y al leer y no te cuento al comentar.

Máster en Nubes dijo...

Olga, efectivamente, el movimiento andando, aquí o donde sea. Y a disfrutar de todo lo que se puede y a no prestar ni un nano segundo de atención a lo que no interesa. Pero ni uno, el tiempo es escaso, mucho. Cuando se cabalga, siempre hay perros ladrando. En fin...

Máster en Nubes dijo...

Me atrevo porque sé que eres bueno y los Reyes van y se deslizan por tus escaleras, joé, qué tíos, qué pillines...

Eso es, por eso va la entrada, porque creo que internet puede ayudar a algunas cosas, es una herramienta fundamental para algo importante: tener lectores que de otro modo no se tendrían, dar a conocer algo -aunque venga luego en papel-, "testarlo" con cierta prudencia, en fin, mucho más. Aparte de que quizá algún modo de narrar -como cuentan en el ABC y en otros lados- pueda cambiar (tema de enlaces, etc... mira a Culito de Rana, a Rafael, a mí me ha hecho pensar mucho su cuento ... me parece muy interesante)

Máster en Nubes dijo...

Los periódicos, las revistas y los programas de televisión. El tema no es llenar las páginas a veces, el tema es salir con cualquier cosa. Esta The Economist y está la ACtualidad Económica: compara tú mismo la calidad... Ambas publicaciones, ambas semanales, y mira qué contenidos y qué calidades...

Respecto a lo de la Literatura de acuerdo. Lo que ocurre es que las personas somos humanas y hay filias y fobias, envidias y amores, circulitos de amigos y hasta de enemigos, patios de colegio, mamoneos, pelotas escriba lo que se escriba, etiquetas cómodas, gente que no mira su patio sino al del otro y les obsesiona, aclamaciones populares que dan vergüenza ajena, y, desde luego, silencios clamorosos que son más bien vergonzosos.

Fuera de internet y en internet por cierto.

En fin: miserias. Lo habitual entre los humanos que somos.

Lo eterno que dirías tú...

Modestino dijo...

Muy currado y muy atinado el post, Aurora.

En cuanto a la blogería, pienso como tú: el blog es lo que quiere su dueño; para mí, ya lo he dicho muchas veces, es como una terapia, y pongo cada día lo que me sale del corazón. Hay quien pretende crear opinión, dar doctrina, influir, ... cada cual es dueño de hacer lo que quiera, pero pienso que así corres el peligro de encasillarte.

Y voy aprendiendo a superar lo que muy acertadamente define Suso como vanidades de novato: que si hay comentarios, que si no los hay, que si ha gustado, que si no....

En cuanto a la literatura, toda mi admiración para tí: es un mundo difícil, que desconozco por completo y en el que tienes futuro, eso seguro.

Máster en Nubes dijo...

Suso, el tiempo es fundamental para todo. Soy partidaria, que diría aquel...

Sí, cada blog o bitácora es un mundo y cada uno, insisto, suele acabar teniendo lo que quiere.

Razón en lo del 33, vale... pero está bien ¿no?, a mi me parece que si alguien quiere tocar una cuerda solo pues estupendo...

Y luego lo de tener algo que contar y saber contarlo, lo mismo. Creo también que es muy defendible todo: hasta el blog de amigos con un solo tema o 2, ¿por qué no? el de fútbol, el de mujeres (cosmética y qué trapito se lleva). No sé, a mí me parece que el blog permite mucha versatilidad, registros, públicos, tonos, lecturas, et...

Críticas y comentarios: sí y no.

Necesitaría más espacio para esto, seré breve (en fin, lo breve que puedo ser yo). Lo siento pero hay comentarios que se hacen por estar en un blog y ya (y que pasen por el tuyo, por Dios, es evidente), otros por generar polémica simple y llanamente, y críticas ... que te voy a contar que tú no sepas ya.

Insisto: cada uno es muy libre de que le guste eso o no. Que pretenda y quiera un tono en el debate o que no quiera nada de eso, que le haga gracia todo también, hasta las tortas... o que no
Es todo respetable. También el que contesta a todos los comentarios y el que no, a todos juntos, o solo a algunos. Hay escuelas y cada casa tiene un estilo. Con no volver a entrar en la que no te gusta basta. O comentar: yo leo en silencio en muchos blogs, sé que mi comentario no va a aportar nada.

Porque comentar es tan fácil como no dedicar tiempo a algo que escribe alguien y dar el publicar comentario(que también es muy respetable, por supuesto) y decir cualquier chorrada alentadora o cualquier chorrada machacante, es igual. ¿Respetable? Sí, desde el autor hasta el comentario... todo es respetable... pero el blog de cada uno es el de cada uno... y cada uno sabe si quiere eso en su casa o no.

Insisto: tenemos lo que queremos cada uno, se acaba teniendo, creo.

Hay blogs casi corales, y está estupendo, es genial, es muy bonito... y otros que tienen 0 comentarios o ninguno y te aseguro que sus autores quieren eso: no quieren comentarios aunque los tengan abiertos. Están tan felices sabiendo que les leemos todos los días.

Críticas: pues mira, sí y no. La crítica es algo difícil de hacer, no sé, me parece a mi. Yo si conozco a alguien y me pide mi opinión sobre, un caso, una novela que ha escrito y me la manda, se la doy. Pero no le digo a alguien lo que tiene que escribir o cómo tiene que hacerlo si no me lo piden, tampoco en un blog, ni en una entrada: no lo hago ni con los amigos, bueno, con los amigos todavía menos. Eso sí: si me gusta un libro que he leído (caso de Cotta) y me gusta de verdad lo proclamo a los 4 vientos. Y luego claro está que si no estoy de acuerdo en algo -contenido, no forma- y pienso que el blog abre el debate puedo participar o decir lo que me parece, pero no le digo a alguien cómo debería haber planteado la entrada o haberla escrito nunca.

La crítica bloguera es un género que a mí se me escapa. O de entradas, uf, quita quita...

Sólo teniendo mucha confianza, mucha, creo que uno puede aventurarse a decirle a alguien (especialmente si está, pongo por caso, en mitad de la escritura de algo) de por dónde debe ir si te lo pide.

Al escribir uno es vulnerable y tiene que hacer silencio interior, entornar la puerta, me parece.

Y si se hace en un blog, una serie por ejemplo, hay maneras de protegerse y luego, con calma, corregir de la mano de alguien, claro, eso sin duda: de quien tú eliges, si puedes.

Se me ocurre, pero es una ocurrencia tonta seguro, que hay gente que se puede poner a corregir estilo o tema del otro por cuestiones extraliterarias, por obsesiones personales, fíjate, hasta por envidia...

Máster en Nubes dijo...

Modestino, guapo, se nota que escribes lo que quieres, con el corazón, y que pasas del resto.

Yo creo que es lo mejor, se escribe, se lanza aquello y si gusta bien, y si no, pues estupendo.

Lo de las vanidades es complicado, me han llegado a decir que ese pasar de los comentarios es pura vanidad y seguridad en exceso. Sé también que colgar entradas largas ("es que tú esperas que lean" ) puede ser visto como un alarde innecesario y en el sitio equivocado, no sé, al final todo puede ser vanidad.

O sea, chico, al final vamos a hacer lo que queremos cada uno con nuestro blog ... y las opiniones, las críticas y las normas sobre lo que es o no un blog o debería ser, o lo que es vanidad o buscar reconocimiento, pongo por caso, se los dejamos a los expertos ¿te parece?

Lo bueno es poder hacer en casa de uno lo que uno quiere. Y puede.

Rafael Lucena Soto dijo...

Hola, Aurora. Buenos días. Había yo reservado parte de esta mañana de domingo para leer íntegro tu cuento de navidad, del que ya conocía los siete primeros capítulos, y me encuentro un vacío explicado en esta entrada. Ojalá decidas volver a incorporarlo. Un beso y sigue así, "incorrecta y curranta".

Sunsi dijo...

Aurora... Creo que el título
es atinado. "De escrituras, bitácoras y demás". Sobre todo "y demás".

Alguna vez me he detenido en la idea de qué es un blog. Un auténtico desastre porque un blog
no tiene definición. Eres tú y tus circunstancias, como dijo Ortega. Y "tú y tus circunstancias" evolucionan. Afortunadamente. Te suceden cosas que cambian la perspectiva del mundo, de la sociedad, de las relaciones humanas. Y, sin proponértelo, escribes con otro talante. Probablemente ni tú te das cuenta.

A veces manda el tiempo.
Querrías y no puedes escribir todos los días. Porque no es posible sentarte o porque pasas por una temporada en la que tienes la sensación de que los dedos no pueden moverse.

O épocas de sequedad... Sencillamente no tienes nada que contar. La sequedad es dura para quien tiene la necesidad de expresarse por escrito (¡ahí le duele!)

¿Los comentarios? En mi caso son fundamentales. Porque las personas que comentan son tan importantes o más que el post. Inisisto... las personas. Y la libertad que tienen para entrar y salir cúando y cómo les dé la gana.
Con el blog me he reído como nunca. A veces mis hijos me miran con procupación. No entienden cómo se me puede desencajar la mandíbula por el simple hecho de estar frente a la pantalla del ordenador.

Has sacado un buen tema, Máster.

Espero la segunda entrega con ganas.

Besos, guapa

Sunsi dijo...

Me releo... Vanidad de vanidades, Aurora. Una enmienda parcial, ¿puedo? He escrito: "¿Los comentarios? En mi caso son fundamentales. Porque las personas que comentan son tan importantes o más que el post. Inisisto... las personas."

Nada...Sólo que este párrafo es una obviedad. Siempre las personas son lo más importante. No porque entren, salgan, se paseen, dejen su huella en una bitácora. La razón, supongo que esta vez no meto la pata, radica en que son, existen. En un blog, en su casa, en la calle y en el Planeta Tierra.

La persona. Da para mucho el tema. Y cómo hacemos uso de nuestra libertad. Y cómo podemos arropar o desahuciar con ella. Daría para mucho, pero me desvío del tema de tu entrada.

Un beso repetido, Aurora

Capitán dijo...

Creo que cada blog, como bien dices, "es aquello que su autor quiere hacer con él", yo añadiría "y puede" tras el "quiere".

En ese quiere hay miles de motivaciones, algunas muy extendidas y otras ciertamente particulares.

Yo tengo muy claro lo que busco, y sin embargo sí es cierto que el blog te lleva a cambiar algunas cosas, cobra vida propia.

Interesante entrada, espero la próxima

Un abrazo

P.S. Y no dejes de ser heterodoxa, que se j... los corregidores.

Anónimo dijo...

.

Máster en Nubes dijo...

Bueno, Rafael, creo que tendrá solución. Gracias por tu tiempo. Hala, a currar hoy, que ya toca. Un abrazo.

Máster en Nubes dijo...

Sunsi, guapa, gracias por los 2 comentarios, en fin, tu blog es estupendo, me encanta tu república independiente, y qué razón tienes en lo del tiempo: escaso por un lado y, por otro, oye, que acaba hasta por hablar, mira que llevas tú tiempo en esto ¿no? 3 años o más de blog creo...

Máster en Nubes dijo...

Efectivamente, Capitán, así se lo dije también a Modestino, lo que se quiere y se puede. A mi me encantaría a veces escribir cosas que sé que no puedo, no soy capaz, por ejemplo, escribir corto como otros que también lo hacen...

Y sí, el blog cobra vida propia casi a veces... El tuyo es como si salieran colores y sonidos, bueno, es que a veces salen ja ja... Se ve a los perros, a la RM, a los niños así entre líneas o bien sentaítos entre las palabras...

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Como me he incorporado tarde seré breve:

Lo de tener editor está bien (según sea y en qué condiciones) pero el gran logro del blog es que uno es su propio editor. ¿Y de qué sirve ésto? Pues, ya veremos...

No me alargo, que me conozco.
Buen año, Máster.

Las hojas del roble dijo...

Permíteme, querida Aurora, insistir en la idea de libertad: sin ella, los piratas de la palabra somos tristes marineritos asustados.

Un abrazo.

Montse Viver dijo...

Aurora qué trabajadoa eres, te mereces un premio a la constancia, al ingenio,a la simpatia,
a la redacción cuidada, además tus entradas me sirven para aprender muchas cosas del lenguaje que no sé, y de paso me divierte y me interesa lo que escribes.
Eso de. "Ladran, luego cabalgamos!", me lo recordaba siempre mi madre, no sé de dónde lo sacó supongo que de leer algún libro, ella era una gran lectora...
yo no tanto pero hago lo que puedo.

Que el año que empieza te encuentre en forma como parece que estàs , y lo demás se te dará "por añadidura", que és como debe ser.

Un abrazo,

Montse

lolo dijo...

Bueno...para mí un blog es por encima de todo personal, es quien lo escribe.
Puede ser diario, bitácora, laboratorio, ensayo, ejercicio, espacio de encuentro y expresión, casa virtual...
Y aún por encima, creo que es libre.

A mí me ayudan, me enseñan, me entretienen.
Comprendo que la aspiración de muchos sea ver la tinta y el papel, pero para muchos leer un blog es ya leer; hacerlo de un modo cercano y rápido.

Capitán dijo...

Aurora: "El tuyo es como si salieran colores y sonidos, bueno, es que a veces salen ja ja... Se ve a los perros, a la RM, a los niños así entre líneas o bien sentaítos entre las palabras...", jamás había visto una descripción de mi blog como ésta, que casi coincide con lo que busco.

Muchas gracias, de veras

Letras de repente dijo...

Un blog es un sitio, donde de repente, aparecen letras.

LA DERROTA

"Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
Puedes ser capaz de reconocer tus fallos, incluso con el tiempo aprendes a escuchar, pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.
Entonces, más vale tenerlo cerca.
Un piano y un acariciador de teclas.
...

Aquella madre libraba la batalla de la educación.
Varios adolescentes aguerridos que desparramaban los calcetines y los consejos por cualquier rincón de la casa.
Por más que intentaba imponer su sentido común, los hijos cabalgaban al galope por el calendario.
Se comían las semanas con la misma voracidad que tragaban hamburguesas.
Aquellos cuerpos, invadidos por un ejército de hormonas, bailaban la samba con los consejos familiares.
La madre lo había intentado todo.
Ser flexible, inflexible, elástica, rígida, semirígida, permeable, impermeable.
Todo, lo había intentado todo.
Y pasaba lo que pasaba.
Los calcetines y los consejos campaban por los rincones, olvidados.
No sólo parecía que la comunicación era imposible.
Era imposible.


Las fiestas del pueblo.
Los jóvenes desgastaban zapatillas en carreras, bailes, aventuras y persecuciones.
La madre estaba cansada.
Muy cansada.
Así que cerró la agenda y se dio un respiro.
Se puso los vaqueros y la camisa blanca.
Dejó el móvil y la lista de tareas sobre el microondas.
Y se fue sin rumbo.


Al cabo de media hora estaba tomando un café en un pequeño tugurio del pueblo.
Un bareto de segunda, silencioso.
Entre las callejas encendidas por el reflejo de una lejana verbena.
El dueño del local la reconoció al momento.
Tras observar el gesto cansino de una madre, optó por ser prudente, sirvió el café y permaneció callado.
Los dedos de la madre se pusieron nerviosos, comenzaron a golpear con ritmo el velador de mármol.
...

Un grupo de adolescentes entraron atropelladamente en el local.
Repostaron cerveza, evacuaron, pagaron y se fueron.
Todos menos uno.
El rezagado.
...

A veces pasa, eres madre, golpeas nerviosa una mesa cualquiera, en un bareto perdido, y el dueño del local, empresario de oficio y músico de beneficio, se acerca al piano y empieza a tocar.
Sin más.
El rezagado sale del aseo.
Aturdido por el ambiente festivo del pueblo.
Se sienta en la silla de mimbre y escucha al dueño del bareto.
Que ya no era el dueño del bareto, ahora era el mismísimo Cool Porter, o el teclista de Supertramp, o el auténtico George Greswin.
Allí estaban los tres.
Uno bailando con sus dedos sobre el pentagrama.
Otra cansada, muy cansada.
Y el adolescente rezagado, aturdido, impaciente, desobediente, rebelde, y todo eso que se suele ser con menos de veinte años.
El rezagado mira a la señora.
Guapa, piensa.
Muy guapa.
Casi sin esfuerzo, como lo más natural del mundo, se acerca a la señora y sin pedirle permiso la coge de la mano y la saca a bailar.
Cool Porter ataca una bella melodía.
Ya no es empresario de un bareto de segunda.
Ahora es Cool Porter, porque toca como él, se divierte acariciando las teclas como él, incluso siente la música como la sentía él.
Observa complacido cómo su cerebro se anticipa al juego de sus dedos.
Hacía tiempo que no tocaba tan bien.
Y mientras tanto, de refilón observa como una señora baila con su hijo adolescente.


Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
Puedes ser capaz de reconocer tus fallos,
incluso con el tiempo aprendes a escuchar,
pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.

Entonces, más vale tenerlo cerca.
Un piano y un acariciador de teclas.


El sonido de un viejo piano es así.
Saca brillo al alma.


No hables de derrota.
Mientras que puedas bailar, no hables de derrota.
Baila."

Atentamente. Driver.

Máster en Nubes dijo...

Javier, ya lo hablaremos, he visto tu Patagonia pero ni tiempo tengo de comentar. Llevo dos días preparando clases... que no he preparado cuando tocaba (Navidad), retraso en el blog, en la entrada que prometí, la 2, ay, Dios, qué mal... A ver si nos vemos ¿eh?

Máster en Nubes dijo...

Desde luego, Hojas de Roble, la libertad es muy importante y tiene un precio casi siempre. Lo de que es gratis es mentira. Cuesta habitualmente algo de sangre y mucha soledad. Cuesta caer hasta mal cuando no se quiere comulgar con ruedas de molino, pasar hasta por borde y antipática, en fin, para hablar largo, no es el lugar... un abrazo.
Aurora

Máster en Nubes dijo...

Montse, eres encantadora pero exageras un montón y no soy la que dices... currar eso sí, mira... ;-). Gracias por estar y leer, no tengo tiempo estos dos días para nada, ni para contestar, pero agradezco los comentarios, a ver si mañana puedo acabar la otra entrada, no me gusta no rematar...

PS: ¿Los Reyes se portaron bien?

Máster en Nubes dijo...

Desde luego, Lolo, aunque mi entrada iba sobre cómo el blog puede servir para escribir a quienes quieren dedicarse algo a ello. Que es una parte, o un porcentaje, de muchos, de algunos o de pocos, es igual.

Y estoy de acuerdo: el blog sirve para hacer lectores... de algún modo, de eso va lo de mañana si es que lo acabo, ahora ya no puedo más.

Máster en Nubes dijo...

Driver, gracias, solete, muy bonito, y eso, si no estuviera agotada bailaría yo también ahora mismo. Un abrazo, guapo, a tus 3 mujeres también....

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
jaimemarlow dijo...

Yo también comprendo a los que aspiran a publicar en papel y tinta, pero creo que eso es más vanidad que otra cosa... y una forma de vanidad, además, bastante vacua (toma ya redundancia), ya que el avance de los dispositivos de lectura electrónicos hace que las fronteras entre blog/libro físico se queden cada vez más desdibujadas.

Anónimo dijo...

Hola.
Antes de nada, perdona que te escriba esto como un comentario, pero es que no ví
tu email en el tu blog

Soy el webmaster de motor-online.org

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Máster en Nubes dijo...

Realmente estoy fascinada, esto es como cuando me llega publicidad de un rolls y me pregunto ¿pero de dónde c... se sacan estos que yo puedo estar interesada en un rolls?

De verdad, buscadores o lo que sean: ni dinero ni motor, ¿pero qué extraño mecanismo tienen Vdes para llegar a blogs de personas incapaces de hacer dinero o de interesarse en el motor, que mi Xara se cae a pedazos....por Dios!!!

Máster en Nubes dijo...

Jaime, la vanidad se alimenta de la vida. El libro, publicar, puede ser una vanidad... y decir que no te interesa publicar en papel... o que "tú no estás dispuesto a pasar por según qué..." otra quizá peor a veces, no lo sé, la verdad.

Es como cuando un hombre, o una mujer en tu caso, no te hace caso, "huy, a mí es que él (ella) me da igual, el (ella) se lo pierde... "... Ya ya ... que si te mirase, ya verías si te interesa o no. Pues eso... hay que ver lo de publicar en un contexto más amplio, creo.

Que nos lean -en el blog o en el papel- es otra vanidad, puede serlo... y puede ser también que si no ¿para qué escribes? aunque también escribir por escribir tiene un sentido: se pasa muy bien (y mal). Que nos comenten en el blog otra. Que no te importe ni lo uno ni lo otro, otra forma también de vanidad, podría ser, estás tan seguro que ni te importa--.-.

Todo puede serlo, creo, me parece. Y al final... "Vanidad de vanidades y todo es vanidad" que decía el Eclesiastés ¿no?

Pero tienes razón que al final que te lean da igual si es electrónico que en papel en el sentido de que si te gusta que lean, es igual.

La vanidad yo creo que se mide también en nuestra resistencia al no: presentarte a un premio que puedes perder -sin decir que todos están dados-; ir llamando puertas que te digan que no interesa lo que escribes; y escribir sin parar (fuera también del blog) cuando no tienes ni editor ni nadie que te lea.... ¿O es eso tanta pasión en lo que uno hace que al final es una forma peor de vanidad? Puede ser...

Sombras Chinescas dijo...

El fin último de un escritor no puede ser otro que la propia escritura. Por supuesto que puede que lo alimente la vanidad, incluso otras pasiones más inconfesables, pero son accesorios prescindibles.

Siempre es agradable contar con lectores, como con comentarios, pero no son "el fin".

Saludos.

Máster en Nubes dijo...

Así lo veo yo, Sombras Chinescas. Y todo lo demás, bueno y malo, bien o mal, pero no, es secundario. Suena quizá chulo -así me lo han dicho-, pero es lo que es. Te agradezco que lo digas tú.

jaimemarlow dijo...

No sé... Yo siempre sospecho de aquellas actividades que tienden aa aislar al que las realieza, como sería la escritura sin ningún fin nada más que ella misma, porque creo que la fuente del sentido (trátese de la actividad que se trate: cocinar, escribir, incluso leer) siempre está en los demás, aunque no se abra a los demás de manera inmediata.

Máster en Nubes dijo...

Jaime, me parece muy interesante tu opinión, pero estoy con Sombras Chinescas, la verdad.

Mira, escribir tiene un fin en si mismo, se pasa estupendamente y también algo más. Si ya te leen, la caraba. Pero en si da satisfacciones, muchas, es muy enriquecedor. Sonará egoista, pero me es totalmente igual. Yo no escribo por hacer un bien a la humanidad ni por nada, es una necesidad en si, pero no de expresarme sino de poder contar una historia, de hacerlo bien, de crear un pequeño mundo, o grande, es igual. El lector siempre importa, por supuesto, si no, no le echaría las 8 a 10 horas diarias que le estoy echando ¿sabes? Si fuera un mero arrebato personal, no le pondría tanta dedicación. Pero una cosa es pensar que el lector se merece "tu mejor tú"... y otra, distinta, que uno escriba por comunicar. No me explico seguro, pero en mi caso es así. En el blog y fuera de él mucho más, pero muchísimo mas: es una seguridad aplastante en que tienes algo que decir, que no vas a aportar nada, eso también, pero que sabes lo que quieres decir y cómo decirlo. Y estás aprendiendo además. Y no tanto en llegar.

He trabajado 15 años en comunicación y te digo que escribir ficción, en mi caso, supongo que cada persona será distinta, no implica ese abrirse a los demás. Me encanta la gente, soy sociable, nada eremita, pero escribir no tiene que ver con eso, es otro mundo en el que, suena muy duro, te bastas bastante a ti sola, y tiene que hacerse con mucha soledad interior, aunque luega salgas, te diviertas, te rías y lo que sea. Pero el proceso de escribir es soledad, aunque estés rodeada de gente.