Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

viernes, 7 de agosto de 2009

Oración de la aprendiz



Dame Señor un poco de sol, mucho trabajo y la alegría de ver que voy aprendiendo algo del oficio.
Dame tiempo para escribir, a veces ocho horas, otras cinco o incluso sólo media hora al día.

Ya que no va a ser posible que un ángel are mientras yo escribo, te pido que la intendencia doméstica de esta puñetera casa, las responsabilidades familiares y las laborales no me impidan dedicarme a ello.

Dame la habilidad de sacar horas de donde no las encuentro y la paciencia, constancia y diligencia de aprovechar el tiempo cuando lo tengo.

Te pido Señor la bendición de la santa elipsis, de reducir y eliminar sin piedad y sin lamentos. También sin juramentos.

Ayúdame a descartar párrafos y páginas que he escrito veinte veces, sobre los que llevo días y cuyo resultado puede ser hasta decente, pero que sobran. Dame firmeza para hacerlo.

Concédeme la capacidad de saber ordenar: qué va antes y qué va después, qué es importante y qué secundario, incluso supérfluo.

Enséñame, Señor, ese don tan tuyo de los principios y finales siempre abiertos, el de los caminos inciertos.

Dame Señor la humildad y el simple sentido común de no dar lecciones, no aconsejar, no moralizar, no enjuiciar, no valorar, ni dirigir siquiera al lector o de pretender una única lectura.

Sé que es difícil, pero Tú, Señor, eres Todopoderoso: impide que sea una mandona incluso a través del sujeto y predicado, del verbo. (Ya digo que eres Todopoderoso, o sea sólo Tú puedes)

Dios mío, hazme más libre, mucho más, escribiendo.

Quítame los miedos, aleja de mí la pretenciosidad, el ir y volver al ego, dame esa sencillez de lo muy trabajado en lo oculto.

Que jamás ajuste ni rinda cuentas con la escritura.

Que no me justifique jamás ni justifique tampoco a otros.

Que no quiera nada más, ni nada menos, que contar una historia y hacerlo bien.

Y si puede ser, pasármelo lo mejor que pueda en el proceso.

(Protégeme por último Señor de la autocompasión del escritor, de dar importancia alguna a lo que hacemos)

Amén.


PS: Inspirado en la oración de la mantequilla de Santo Tomas Moro que cuelga a veces en la nevera de algunas casas.

PS2: Agradezco a Alejandro Schifferstein muchas cosas, pero en este momento la foto y descubrirme, entre otros, a John Lee Hooker. Especialmente esos segundos, del 45 al 48, de esta canción que interpreta con Santana y que muestra el valor de la elipsis, del silencio.

9 comentarios:

Driver dijo...

Señor, Padre de las alturas infinitas.
Concede a Aurora la capacidad de volar libre a través de los párrafos, de hacer picados con los adverbios, de cortar la frase cual carnicero despiadado, deshuesar las entrañas de las sustantivaciones, que la línea narrativa oscile entre lo cercano y lo sugerido.
Pero sobre todo Señor, te pido como humilde oveja de tu disperso rebaño, que Aurora se descojone.
Que se lance sin paracaídas al vacío de la página en blanco.
Hazla disfrutar.

La canija se lo merece.

Amén.

Jesús Dorda dijo...

Pues tu oración debe ser muy escuchada, porque la parte que vemos a traves de esta ventanita que es tu blog, está de lo más aprovechada.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Salud, mucha salud, para poder seguir haciendo lo que haces.

Modestino dijo...

Muchas gracias, aurora, por aportar tanto con esta entrada. me ha encantado y me la aplico.

Un abrazo.

Capitán dijo...

La santa Elipsis, es fundamental, y la libertad, necesaria.

Que Dios te oiga

Olga B. dijo...

Hago mía tu oración, guapa;-)
Antes de perderme otro par de días por esos terueles, me he leído de un tirón lo que me quedaba de tu capítulo.
Tienes algo de escritora anglosajona, una distanciada manera de penetrar en las cosas.
Mi andábata sigue luchando a ciegas y no pude comprame las sedsderma o como se llamen. Tengo muchas ganas de llorar;-)
Ánimo con esos largos y hasta la vuelta!

Suso dijo...

¡Hooker!.En granujas a todo ritmo hace una aparición fantástica. Gran tipo.
La escitura es sencillez,lo mismo que la oración.

sarracena infiel dijo...

¡Anda ya, guapa!

Quédome pegada al teclado.......

Toi con Mc.-D: decojónate, anda.

Upssss, se m'escapao

Máster en Nubes dijo...

jo, gracias Driver, muchas gracias. Aunque algo raro, rarísimo, tendría que pasar para que yo no disfrutase con algo, y desde luego que escribiendo tenía que ser extrañísimo ;-)

Jesús, gracias, voy a nacesitar tu ayuda para una cosa, ya te digo.

JSM, sí, sí, por favor, que es un poco agotador todo. Y tú ¿cómo vas con lo tuyo? Venga, un abrazo.

Modestino, guapo, tú no tiés que aplicarte ná, que diría un castizo, no tiés ná que aplicar ;-) ya lo tiés too, por Dios, venga un abrazo.

Jo, Capitan 2, las 2, qué verdad. A ver si se acierta, a ver.

Bueno, Olga, me ha encantado eso, ojalá, con lo anglofila que soy o pro yanki sin abusar ;-), es un elogio o lo tomo como tal. Hala, diviértete, pero el alcohol ese del pueblo, ay,madre, que te veo venir ;-= Vale, que te envío yo las ampollas esas, jo, me van a hacer accionista...

Gracias Suso, en la oración sí, desde luego, y lo que salga siempre a la primera, pero escribiendo y si me permites la precisión diré que no, de ninguna manera, la sencillez suele ser fruto de mucho trabajo, no se escribe como se piensa, no. Claro que a lo mejor no dices el estilo, sino otra cosa, entonces sí, de acuerdo. Pero yo de cada 4 cosas que escribo tiro 3, y limpio la otra hasta el final.

Sarracena, gracias, con Driver te digo que que yo me ría no es muy difícil, pero que pasarlo bien no es sinónimo de no eliminar ni sudar la camiseta pero bien.

Hala, que tengo un capítulo nuevo y sus lo voy a colgá aquí too, que estoy contenta del curro de hoy, creo ;-.)
Daus por besaus tooos...

Aurora