Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

miércoles, 13 de julio de 2011

Caipirinha (De flores y gallos) (2 de 5)




Desde tiempo inmemorial, así me lo han contado mis antepasados, cada sábado las flores se vienen engalanando con el bendito fin de atraer a los gallos. Del mismo modo que ellos, los gallos, salen y se lucen algo para acabar cortejando a las flores. Esta es la historia natural de las flores y de los gallos, aunque luego habrá otras de flores intocables que se arreglan sólo para mirarse al espejo, para pasar el rato o para que las amigas las envidien. Como también hay entre los gallos los que sólo saben cacarear sin llegar a nada, sujetabarras de bar o hasta simples pavos reales como ahora les relato. Pero lo deseable, creo yo, es que flores y gallos salgan para poder encontrarse, para estar luego cerca, muy juntitos andando, agarraditos, flor y gallo, flor y gallo, flor y gallo.


Y es que flores y gallos son mi mundo porque soy portero en una discoteca, ¿saben? Y soy, lo han adivinado, un buen gallo. Sólo un hombre como yo, como muchas de esas flores emigrante, peruano, treinta y tantos años, divorciado, con una herida casi cicatrizada de arma blanca de veinticuatro centímetros y medio en el costado, puede llamar gallos a otros hombres, y a las mujeres flores porque lo somos ambos. Nosotros habitualmente gallos, y ellas siempre flores, mis señoras flores, mis damas.


A mí me gustan todas las flores, aunque a veces en particular una más que otras, sin que pueda olvidar nunca a las demás que me siguen, ay, deleitando. Al menos todas las flores siempre entretienen mis ojos y mi nariz, que no los dedos ni los labios. Y esto a veces es fuente de fuertes conflictos de pronóstico complicado. Pero, en fin, ¿qué les voy a contar que no se imaginen con mis antecedentes, los que les he contado? Así que vayamos al grano. Soy un gallo ¿no? Pues eso, voy al grano.


Trabajo en Caipirinha, una disco grande de moda, música latina, bachata, samba, ballenato, salsa, baile desde 6 de la tarde hasta bien entrada la madrugada en el centro de Madrid, siempre llena los domingos y, sobre todo, los sábados. La cosa decae entre semana porque no vienen ni esas flores tan hermosas ni los gallos que son más gallos, están todos trabajando. Los sábados son por eso mi día preferido, cuando mejor me lo paso, aunque sean también cuando estoy más atareado.


(El cuento completo está en Trabalibros, por si quieres bajártelo)

3 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

Yo tuve el gusto de leerlo en la edición que hizo el Excmo. Ayto. de Coslada ;-) Un gran cuento

Paloma Polaca dijo...

Que quede claro, cuando yo compro flores voy a la floristería.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Miguel, éste es otro cuento ;-), son cerca de 20 sobre cócteles, 5 fueron con tequila y forman parte de High Maintenance, (con 2 coñacs solos...), éste es otros, como Kir Royal, Bloody Mary, Mojito, etc... los iré poniendo.

Paloma , pues me parece estupendo, gracias por la visita y la lectura.