Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

martes, 8 de marzo de 2011

El mujerío revisitado con desconcierto (Postales desde Pekín, 1995)



Debería escribir sobre la mujer, no sé ya si es a solas o con el adjetivo de “trabajadora”. Es el día, ¿no?, pero me da cierta pereza y vergüenza. En el 95 estuve en la conferencia de Pekín de la idem (mujer, se entiende). Escribí a mi familia unas postales -3, las encontré estos días haciendo limpieza- mostrando parte mi desconcierto que, desde entonces, me acompaña de modo intermitente en este ... ¿tema?

Yo dudo a menudo por principio o sistema, aunque también tengo algunas opiniones y convicciones. Es compatible todo, me parece. Copio lo que dije hace 16 años. Me temo, como decía Julio ayer, que todo vuelve, da casi miedo.

Postal número 1 (la foto es de un palacio en Pekín entre nieblas)
Queridos todos y en especial mamá:
Llevo 5 días en Pekín. Esta postal es muy “mona”, sin embargo no refleja el caos de esta ciudad ni su aspecto: una extensión interminable de avenidas donde conviven los rascacielos más horrorosos con edificios de los años 50 de lo más triste. Es la ciudad de las bicicletas y los coches que hay –un tráfico increíble- son casi todo taxis o coches oficiales de empresas… mas algunos autobuses atestados de gente.
En fin, poca poesía y nada que ver con “El último emperador” en plan estético. No parece que haya mucha miseria, pero sí pobreza y una neblina permanente, una humedad del 80 % y algún que otro rojo (el color, se entiende) que destaca entre los carteles (les encanta el color rojo, el rosa chicle y el azul purísima).

Postal número 2 (foto del palacio con la foto de Mao a lo grande, noche, luces)
Como decía, en los carteles que hay traducidos los chinos nos recuerdan (en inglés) la amistad eterna entre los pueblos y nos dan la bienvenida a las 70.000 (¡¡¡!!!) mujeres que hemos venido a la IV Conferencia Mundial de la Mujer convocada bajo el lema “Desarrollo, Igualdad y Paz”. Todo muy bonito, ea. Los chinos son muy amables y educados, pero hacerse entender en inglés es complicadísimo. Ayer (día 30), dio comienzo el Foro de ONGs situado a 50 km de Pekín. Nosotras, como ONG observadora, esperamos a la conferencia que empieza el próximo lunes. Hay follón, un inmenso follón de ideas e ideologías. Una se acuerda de la maldición de Babel. Por un lado, feministas de toda índole, (continúa en la 3)

Postal número 3 y última de la serie (foto ruinas de Pekín, sol pequeño, cielo lechoso o contaminado, no se sabe…)
… ecologistas, pacifistas, grupos pro-vida, cristianas “militantes”, neo-conservadoras, fundamentalistas, lesbianas y, en medio de todo esto, nosotras, que no sabemos muy bien dónde situarnos. Creo que es una buena experiencia, pero dudo que los medios de comunicación vayan a transmitir con justicia lo que aquí se debatirá. También dudo que los debates se vayan a centrar en lo importante. Por otro lado dudo sobre lo que sea lo importante. En fin, creo que dudo mucho y no sé si éste es el mejor estado de ánimo para asistir a una conferencia internacional. ¿O sí? Me acuerdo mucho de vosotros y en especial de mamá y de Luisa.
Aurora
......................

No salí del hotel apenas. Estuve los 10 días estudiando el documento de la conferencia –era muy ingenua, lo sigo siendo-, preparando papeles, trabajando como una negra. Asistieron, entre otras, Teófila, Cristina Almeida y otras muchas políticas con tiempo suficiente para ver Pekín y comprar en el mercadillo lo que pudieron (la afición a la compra hermana a muchas mujeres al parecer). Lo pasaron en grande todas ellas, se divirtieron y volvieron a España encantadas de la vida. España presidía la UE por aquel tiempo. A mi me fascina esto de la clase política: siempre están sonriendo y riéndose. No como otras que volvimos francamente perplejas (era mi primera vez en una conferencia de Naciones Unidas, y la última, tuve suficiente).

16 años después sigo con ese desconcierto, con muchas de las dudas y algunas de las convicciones de aquel tiempo. Continuo pensando que el desarrollo económico es el mejor amigo de las mujeres si les llega. Quizás es una simplicidad esto, pero creo que gracias a él hay servicios médicos, alimentos, agua potable, educación y empleo, algo que beneficia a todos, también a las mujeres que suelen sufrir de modo especial dichas carencias (pobre y mujer, doblemente pobre frecuentemente). Supongo que tendrá que ser sostenible, pero desarrollo desde luego. Me parece así ver que hay más desigualdad entre una mujer etíope y yo que entre un hombre español y yo. Las hermandades y los guetos -sean de mujeres o de lo que sean-, las asociaciones "solo para mujeres", me repatean, lo digo como lo siento.

Respecto al "resto" –igualdad de oportunidades en un mismo medio, maltrato, etc.- me llevaría tiempo escribir. Sobre algunos temas que creo importantes, me interesan o simplemente me divierten, ya lo he hecho aquí y no quiero repetirme en exceso.

Tengo la sensación sin embargo de que "la causa de las mujeres" –si puede llamarse así, sería de la dignidad humana que a todos compete- está siendo utilizada en Occidente, y en especial en nuestro país, a menudo como parapeto de la ineptitud personal que no conoce género ni fronteras. Es más así mujerío que feminismo, una cosa populachera, frívola, cursi hasta la muerte , sin peso, lugar común, un tópico de lo políticamente correcto que, personalmente, me produce entre vergüenza y rabia, algo así como cuando Telecinco habla de la libertad de expresión: me los tiraría al cuello. En boca de semejantes mujeres y hombres cualquier causa pierde prestigio, fuerza, acaba siendo como ellos: una frivolidad sin fundamento.

“Y si somos las mejores bueno y qué” que se esgrime como lema, curiosamente, por quienes no han dado un palo al agua y no tienen más carrera que la poltrona política, se apoya en la sonrisa del "compañero" (de partido o lo que sea) con idéntico aval y eslogan, está de moda y no cuesta esfuerzo. Al final va a ser cierto: todos igualmente ... lelos (y lelas). A la igualdad por la estupidez, ida y vuelta, algo tan repugnante como a la igualdad por la Visa, otro modo de liberación femenina al uso últimamente, otra pena.

Y sin embargo… yo celebré hoy el día de la mujer trabajadora porque, a pesar de lo anterior, sé que en la causa de las mujeres hay muchos logros tras esfuerzos de mujeres y hombres muy competentes, algunos retrocesos lamentables y, desde luego algunos avances pendientes. Aunque en esto, de nuevo, sigue habiendo diferencias más globales que de género y por el momento es mejor ser mujer en Occidente, o yo al menos lo prefiero. Sé que no está de moda decir esto, pero es lo que he visto y lo que veo. Con dudas al fondo siempre sobre algunos temas y algunas convicciones al respecto.

7 comentarios:

Jesús Cotta Lobato dijo...

Sí, es una suerte ser mujer en Occidente. Se lo dijeron a Raquel los marineros del Juan Sebastián Elcano que llegaron a Grecia después de viajar por el mundo. Grecia era el primer lugar que pisaban donde trataban bien a las mujeres y a los niños. Un beso.

polita dijo...

El día que no se tenga que celebrar nada será cuando realmente hayan desaparecido todas las diferencias. Pero creo, Aurora, que ni tú ni yo viviremos para verlo.

Y estoy contigo y con Jesús. Somos afortunadas de ser mujeres y vivir en Occidente.

Besotes!!!

Aurora Pimentel Igea dijo...

Jesús, creo que somos un desastre en muchos aspectos, digo la parte esta occidental, Europa en concreto. Pero una cosa es eso y otra no reconocer que en cuestión de derechos humanos -aún con retrocesos graves (y pasados recientes como campos de concentración y actualmente el aborto, que me parece algo muy grave)- con todo es mejor ser hombre o mujer en este continente.


Sobrina, hay diferencias que no me parecen buenas, pero otras sí, y las diferencias de "cableado" de hombres y mujeres me encantan (sin magnificarlas hace las cosas mucho más interesantes, francamente te lo digo, guapa).

polita dijo...

Me refiero, por supuesto, a las diferencias de trato. "Manque" les pese a algunas, hombres y mujeres no seremos iguales nunca, gracias a Dios..

Besotes!!!

irene dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Parece que muchas veces se nos olvida que la discriminación positiva sigue siendo eso, discriminación.

Un beso!

Irene

Aurora Pimentel Igea dijo...

Polita, me muero por las pochas con almejas de tu blog, ¿no quedaron?

Irene, hablamos... Hay de todo en la discriminación, de la positiva tampoco no soy partidaria...

polita dijo...

Ni una, Aurora... Es que nos hemos juntado dos que somos de muy buen comer, y lo que no se acaba uno lo termina la otra.