Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

martes, 14 de diciembre de 2010

Máster en Nubes

Tumbada en el suelo, una chaqueta o la mochila de almohada. Miro al cielo y a las nubes que pasan. Estoy cerca de un árbol, debajo de un pino en Valsaín, o en el Pindo, al lado de un castaño. O no, estoy en la playa de Carnota, en Costa Ballena, o en mitad de Monfragüe, muy cerca del Salto del Gitano. O quizá es en la sierra de Guadarrama, en Irati o en la península de Beara o en Gallocanta.

Las nubes se mueven, entran por el norte y avanzan. Sigo tumbada, las observo, blancas, grises a veces, amarillas, azuladas, rosas y naranjas al final de la tarde.

Huele a jara o a tomillo, a veces a mar, otras a tierra mojada. Estoy vestida y abrigada, o casi desnuda, recién salida del agua. No uso toalla, siempre me seco al aire.

Miro a los pájaros. Gaviotas que planean, herrerillos que saltan de una rama a otra, carboneros, colirrojos tizones en una valla, hortelanos, quizá en lo alto un milano con sus manchas blancas en cada ala y esa cola para que no le confundan con nadie o una pareja de buitres leonados. También correlimos que avanzan rápido a pequeños pasos, avefrías en invierno, verdes, blancas y azuladas de tan negras como son. Incluso una vez una garza a lo lejos, inmovil, gris, elegante. Yo siempre observando pájaros.

Pasa una mañana, pasa otra tarde, llega la noche. Sigo mirando al cielo, clavada en el suelo de arena, de hojas, húmedo o seco, más duro o más blando. Sale ahora una luna redonda y blanca que se esconde de vez en cuando entre las nubes. Tengo un sueño algo inquieto y largo. Me despierto de repente. Es un día claro, despejado, una mano me ayuda a levantarme. Es la de mi hermana o la de mi padre. Ahora la de mi madre.

"¿Has dormido bien?" "¿Te has graduado ya en ese Máster en Nubes?"

Contesto que no, que ni me presenté a los exámenes, que no estudié por pereza. Aunque no falte un solo día a clase y nunca dejé de contemplar a las nubes ni a los pájaros, entretenida siempre.

9 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

Bellísimo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Eres un genio, ¡perdón!, un Máster.

Juanma dijo...

Con Javier estoy (que siempre es buena compañía): una genialidad.

Besos despejados.

Anónimo dijo...

Lo has clavado. Bravo.

Aurora Pimentel dijo...

Suso, me alegro, me tira la cosa gallega, creo que ya lo sabes y que se nota... Un abrazo.

Javier, gracias, pero... un poco de guasa, ¿no?, suspendo pero no dejo de ir a clases. Más moral que el alcoyano.

Juanma, pues lo mismo te digo, gracias. Tengo ganas de verte, pero como no te prodigas cuando bajo...

Generoso anónimo, gracias.

He puesto los hiperlinks con los pajaritos y los lugares porque he pensado que una imagen vale más que mis palabras. Cómo echo de menos el campo...

Las hojas del roble dijo...

Me gusta.
Besos, Aurora

Aurora Pimentel dijo...

Julio, gracias, besos para ti y la mujer de chiribitas. Y a ver si un día que bajo al sur para alguna mercurialada, ejem, vamos al campo, que el campo andaluz me encanta y tengo que hacer un recuento de nubes por el sur, no las tengo bien contadas ni del todo clasificadas. Como has visto yo pido, luego contra el vicio de pedir está... etc.

Miguel Baquero dijo...

Me da envidia la gente que sabe distinguir los pájaros. También la gente que entiende de nubes

Aurora Pimentel dijo...

Miguel, en la SEO enseñan, y amigos que saben, si vas al campo con ellos y los prismáticos se te van quedando los nombres y reconoces los trinos. Cuando quieras... Una buena guía como la Peterson es también una buena referencia, a veces imprescindible. Un abrazo. De nubes, tú me dirás si conoces a expertos, solo estudiante yo...