Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Esperanza (el mantel)

Viajera en tránsito cada mañana. Cuando el ánimo no acompaña, ni tampoco el exterior, húmedo y tristón, solo se puede sacar calor de donde lo hay. La esperanza es un bien, aunque es interesante la diferencia que el inglés hace entre to hope, to wait, to look forward y to expect. Recuerdo “Great expectations” y esa pena que te dejaba en el alma. Antes que la fe se pierde la esperanza, creo yo.

“Maneja bien tus expectativas”, “no esperes demasiado”, “no esperes lo que no cabe esperar”. Vale, bien. Pero quiero seguir siendo una mujer con esperanza y escribir así. Está el horror oscuro y helador, la aspereza y dureza del mal fuera y dentro, en mi interior, la falta de amor, mordiscos, dentelladas, heridas abiertas que sangran y duelen. Y la soledad, siempre la soledad. Pero también hay más: caricias por sorpresa, una pisada delicada, alguien que mira y ve, un te quiero que es verdad. Todo acaba por ser una mezcla singular y, por eso, humana. Es humano esperar.

“Cuentos felices ”, me sugirió JC. Estoy en ello, serán “Cuentos casi felices” quizás. De la felicidad de un anuncio o el final feliz impostado, falso, hasta la amargura, el escepticismo y la enmienda a la totalidad vital, ¿más pose que realidad?, me parece que hay un espacio donde moverse que no es la ilusión o el entusiasmo, bengala que dura un suspiro, nada más.

La esperanza es un lugar que tiene manchas, migas y arrugas porque se usó, tal y como acabó el mantel de ayer después de cenar. Desde ese mantel que está como está, a ver si le puedo adecentar, se puede mirar y escuchar, poner de nuevo la mesa con cuidado, invitar otra vez a ver si alguien se quiere sentar. También escribir, ¿por qué no?

Sigo con Melody Gardot. Reconocer que uno se ha enamorado da esperanza también, aunque no se tenga. (Canta "Baby, I am a fool").

PS: Viene I. a tomar el aperitivo y me dice que la esperanza parece hoy poco literaria. Vaya por Dios.

16 comentarios:

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Sin esperanza no se puede vivir humanamente. Pienso en dos grandes intelectuales en Brasil, Stefan Zweig y Georges Bernanos: uno se suicida en 1942 desesperado por lo que considera el fin de un mundo, y el otro se mantiene combativo en defensa de la civilización occidental y cristiana.
Un abrazo.

Outsider friar dijo...

Ay, Máster, que va a parecer poco profundo y grave, pero qué quieres, uno es así y a veces hace honor al estúpido apodo, así que ahí va la confidencia...Hay terapias de shock que a veces funcionan, un ejemplo por ejemplo, ayer casualmente cayó en mis manos un recopilatorio de Rompetechos (personaje de los favoritos de mi infancia) y tuve que dejarlo a la mitad, porque me dolía seriamente la barriga de tanto reírme, rayos y truenos. Así que leña en el hogar y pleno derecho a estar en este "jodío mundo", ea. Un abrazo.

Aurora Pimentel dijo...

JM, gracias por la visita. Zweig está entre mis escritores favoritos. Mi duda es si para escribir bien hace falta ser desgraciado o solo parecerlo, o desesperanzado al menos. Si no se puede ser alegre si quieres escribir bien, vamos.

De Bernanos reconozco que solo leí "Diálogos de carmelitas", nada más.

Esto daría para mucha conversación, la tendremos DM en marzo los tres.

Aurora Pimentel dijo...

Friar, cuánto tiempo sin verte. Rompetechos era genial. Pero más allá de la risa al leer o ver, o la sonrisa fuera, lo que quería decir es que la esperanza es en algunos círculos sociales, vitales, y literariamente muy incorrecta, no se lleva nada.

Las hojas del roble dijo...

Querida Aurora:
Me parece preciosa tu reflexión. La esperanza, lugar que tiene manchas...espero que sean de besos que te den.

Nos vemos dentro de poco

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

La esperanza es un mantel...en el que se sirve la ilusión.
Que no nos falte ninguna, con motivos o no.

Saludos, Aurora.

Sara dijo...

Qué maravilla de canción, Aurora, me ha encantado! 'Esperanza': una de mis palabras preferidas - en todos los idiomas. Feliz día.

Miguel Baquero dijo...

Hay que tener esperanzas, absurdas si se quiere, pero si no realmente sería demasiado rutinario pasar un día tras otro

Francisco Ortiz dijo...

Magnífica la imagen de la esperanza.

Aurora Pimentel dijo...

Julio, gracias. Todo tiene manchas, no hay nada inmaculado, y la esperanza no deja de ser lo que es aunque haya manchas, ¿no? Un abrazo.

Javier, la ilusión se sirve cada mañana... o no. La esperanza queda debajo, creo que es más profunda.

Sara, encantada, si uno vive en nublado me parece que necesita más esperanza, ¿no?. Feliz día a tí.

Miguel, a algunos con media de pipas les basta para la ilusión, y para la esperanza ver a gente que hace algo bien, bueno, etc.

Francisco, gracias, te visito, ¿he estado ya en tu blog? Creo que sí, voy a ver.

El Naranjito dijo...

Dices que la esperanza tiene manchas?
Yo espero que mi esperanza tenga lamparones de tanto usarla por que si no ¿que me quedará mañana?. Un saludo Aurora y, como siempre grácias.

lolo dijo...

Manchurrones que a veces hacen que haya que lavar todo el matel.
Pero sí, hay un espacio en el que moverse; un espacio humano y, sobre todo, real.

Olga Bernad dijo...

Sí, es un mantel usado y arrugado, poco literario. Si fuese perfecta no sería real, y entonces no habría esperanza.
Reconocer que esperamos es hacernos vulnerables, ¿pero a quién engaña quien dice que nada espera? A nadie.
Que tengamos siempre más esperanza que soberbia, aunque sea de esa que se disfraza de humildad. Y suficiente humildad para seguir esperando (mientras trabajamos, amamos, escribimos; claro, hay que dar)
Eso he pensado después de leerte.

moderato_Dos_josef dijo...

Pues a mí me ha parecido una lectura muy esperanzadora y reconfortante. para empezar me han gustado tus esperanzas.
Un placer visitarte.
Un abrazo de josef.

Aurora Pimentel dijo...

Naranjito, a poco que se use nada todo se mancha. Hasta eso que llaman camino de mesa. Gracias por leer y comentar.

Lolo, ya, por eso las manchas de vino, malísimas por cierto, hay que ponerles sal inmediatamente o luego no se quitan. Las de grasa son más fáciles casi, creo yo. Un abrazo y gracias por leer y comentar.

Olga, claro, qué razón. Vulnerabilidad y esperanza siempre juntas, como esperanza y decepción o desilusión, para luego volver a esperar. No pasa nada. Un abrazo y venga con la oposición.

Don Josef, muchas gracias, si a Vd, no le quitó la esperanza o al menos le hizo sonreír basta. Bienvenido a esta casa de mantel amarillo (con sal en las manchas en este momento, no van a salir las muy.... )

irene dijo...

Yo creo que la esperanza es un mero apelativo para designar, simplemente, una sensación: las ganas de seguir viviendo.

un beso Aurora

irene