Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Jugar a lo grande (Todo o nada)




Mariana Zayas Rodríguez de Almenara suspira de nuevo. Acaban de cambiar de juego, ahora toca un tute subastado. El otoño queda fuera tras los visillos bordados. Ella y sus tres tías comparten el calor del brasero y la camilla con una funda de ganchillo blanco. Cuatro puñaditos de garbanzos, el de Mariana se hace cada vez más grande. Lo tiene muy fácil.

Se coloca bien las gafas y gana otra vez. Así llevan toda la tarde, media vida casi.

“¿Un mus antes de irnos”? propone tía Amelia. Pasa otro rato largo.

Vuelve a ganar Mariana ahora de pareja con Eulalia Martínez de los Castillos Grandes, tía Lali. Pero Marianita hace tiempo que no se encuentra entre las cuatro paredes de la casa familiar. Vuela ligera, escapa más allá del pueblo, asciende por los pinares, atraviesa los trigales y cruza los mares.

Se imagina en una partida clandestina en Detroit. Hombres con tirantes que fuman y sudan a pesar del aire acondicionado, muchos dólares arrugados, bourbon a raudales, ella misma agradablemente borracha. No, tampoco es esto. No bastan el alcohol, el dinero o el riesgo de ser descubiertos por la policia. Ni siquiera es suficiente ser la novia de Tom Elías Gardner que la tiene como una reina. Los mejores y los peores hombres acaban siendo como tres tías solteronas y ancianas, previsibles y tiernos, dan ganas de abrazarles.

Otro escenario, venga, vamos a intentarlo.

Un casino en la Costa Azul, rien ne vas plus, todo al rojo o al 24, cada vez más fichas que el croupier arrastra hacia ella. Moño perfecto italiano, cartera plateada de mano, ropa interior de la Perla y Sean Connery para completar el cuadro, "por ti dejo yo al British Empire y al espionaje".

De nuevo sabe Mariana que nada importante se juega cuando se viste de largo y se tiene un Aston Martin bien aparcado . El portero le da las llaves y ella se marcha dándole las gracias. Todo sobra de nuevo: el pelo impecable, el bolso caro, el traje de firma, la seda acariciando su cuerpo y la mirada de 007. "¿Dónde está el juego?" sigue ella preguntándose.

Acaba la tarde de cartas y se van tía Amelia, tía Julia y tía Eulalia calle abajo. Cierra Mariana el portón, apaga la luz del farol del patio. Cantan en ese momento los pájaros. Sube las escaleras. Entra en la antigua habitación de sus padres. Busca la llave del cuarto cajón de la mesa del despacho. Lo abre. Allí está en el fondo, negra, vieja y preparada. Comprueba algo. Corre las cortinas y el jardín oscuro del otro lado se cuela. Coloca delante del balcón el sillón y se sienta con las piernas ligeramente separadas. Espera. Suenan las campanadas de la iglesia, nueve, luego el silencio.

Hay un solo espacio negro que por eso es blanco. El hueco de la vida tiene pocas posibilidades, cinco contra una exactamente, ruleta castellana. Ahora no es un maldito sucedáneo. Algunas viejas en la plaza se santiguan al oír el disparo."Bendito sea Dios, ¿qué ha pasado?"

Mariana Zayas Rodríguez de Almenara sigue adelante.

Jugará a lo grande para siempre.

O todo o nada.
PS: Lo publiqué este verano tras el curso "In the bones", vuelvo a hacerlo con agradecimiento a Javier Carbajo, Olga Romanillos y Anita Mannsbert; por los 5 supensos y el aprobado en las supervisiones, por sus orientaciones y ánimo. Ellos solo quieren que juguemos a lo grande. Agradecida también a mis compañeros de Grupo Duero: Mar, Catalina, Francesc, Mercedes, Raul, Juan, Marisa y Esther. Y a Roxane Loiseaux, por su apoyo los últimos cuatro años. "Quiero" es la palabra.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

En ese quiero está la verdad. Sin duda.

Sombras Chinescas dijo...

Estupendo relato que rompe arquetipos.

Saludos.

Suso Ares Fondevila dijo...

Perfecto, Osezna, perfecto. ¡Qué progresión, qué increíble final!

El Naranjito dijo...

!Que chulo! Veo que a pesar de tu encuentro con los "impresentables" de los mercuriales sigues teniendo tu estilo. Es un placer leerte.
Como siempre beso tu mano, querida Aurora.

Almendrado dijo...

Después de todo, yo dejo el juego y me voy con Marina.

Saludos.

Almendrado dijo...

Quise decir con MARIANA. Perdón.

Aurora Pimentel dijo...

Quiero, es la verdad. Vamos a ver si puedo, Anónimo, no siempre que se quiere se puede y no pasa nada.

JC, gracias por leer y comentar.

Suso, un abrazo, a veces el hueco toca, no toca la bala.

Naranjito, gracias por tu visita. El estilo y el tono propio al escribir no se quita por amistad, pero espero que otras cosas se peguen.

Almendrado, pues me parece muy bien. Abrigate que en el pueblo de Mariana hace ahora un frío de espanto. Gracias y un abrazo.