Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

lunes, 30 de agosto de 2010

La señora de los geranios


Estos días pasados he visitado pueblos, castillos y monasterios de los alrededores. De todo ello he tomado notas en mi cuaderno. Cuando pueda lo sacaré aquí o en "Un vaso de buen vino", una bitácora alojada en El Norte de Castilla donde me van a echar por vaga, hace meses que no la alimento.

Pero bueno, yo en este momento lo que quería contar es lo que más me ha gustado con diferencia de todas estas visitas. Y es lo siguiente.

Llegas a un pueblo, pongamos Cuellar o Coca, Tudela o hasta Quintanilla u Olivares, éstas dos al amparo de esa parte del Duero donde el buen vino de Ribera se hace. Pues bien, antes que en castillos o bodegas impresionantes, o incluso el Monasterio de Santa María de Valbuena, reparo en algo pequeño, hermoso y constante: los geranios que muchas mujeres cuelgan de balcones, con los que adornan terrazas y ventanas. Son rojos, rosa claro, rosa puñeta, naranja butanero o lila casi, algunos amoratados o granates, menos hay de los blancos, pero todos revientan de flores, son cuidados y alimentados por unas manos femeninas que riegan.

La restauración y mantenimiento del patrimonio castellano y leonés lleva mucho dinero. Aquí hay una colegiata cuando menos te lo esperas, a menudo iglesias en cada pequeño pueblo para caerte de espaldas. Tenemos tanto que casi no podemos con ello, es una cuestión de recursos. Pero junto a arquitectos que saben, restauradores que hacen bien su trabajo, oficios y artesanos (carpinteros, canteros, vidrieros, etc.), empresas y sector público que apoyan sin descanso… a mí me parece que hay alguien que hace algo fundamental que es poner geranios en una maceta, en una jardinera, adornando los balcones, las casas, sin que nadie les diga nada, solo porque ellas quieren.

Sin ellas, sin esas mujeres y sus geranios, ni las iglesias, ni los monasterios, ni lo castillos o las plazas o los cercanos conventos lucirían iguales, sería todo de cartón piedra. Hay un factor fundamental ("agente" diría la burocracía siempre tan cursi) que ha pasado desapercibido en esto del mantenimiento y es la Señora Julia, la tía Marta, la del Zacarías o la Puri, que ponen tiestos, pequeños o grandes, con geranios de todos tipos y alegran lo que vemos.

Tú sabes así que por aquí vive gente, que esto no está muerto o es para enseñar a los turistas solamente. Esas piedras o aquellas, en mejor o peor estado, parecen más humanas y nos recuerdan nuestro pasado y lo que somos si un geranio está cerca. Tras él siempre hay una mujer que hace que algo crezca. Es presente, pero es pasado, porque así se hace la historia: con piedras, esplendor y miseria, con arte, batallas, etc, y, de fondo, el cuidado que mantiene y alimenta la vida pequeña que es la al final nos sustenta.

Vienen los de la Junta, la Diputación dice que esto o que aquello, el Ayuntamiento añade o niega, discuten los expertos… Todo muy bien, pero la señora del geranio es la que tiene no la última palabra ni tampoco la primera, pero desde luego sí el acento en todo esto.

Yo se lo agradezco.

11 comentarios:

Sue dijo...

Estoy contigo, sin las flores los balcones de los pueblos no serían lo mismo. Y un geranio cuidado es bien bonito. A mi se han muerto tres, pero algún día conseguiré que luzcan sanos y fuertes como se merecen.
Claro que sí.

Aurora Pimentel dijo...

Sue, me alegra verte... el caso es que el geranio crece en climas diferentes, porque en el norte de España, en Santander y Asturias también los veo a veces. Vamos a ver si nos crecen a ti... y a mí, yo me pongo a ello. Un abrazo.

Modestino dijo...

Los geranios son señas de identidad, detalle que demuestra vida, humanidad y cariño.

Saludos¡¡¡

El Naranjito dijo...

Creo que el geranio es la planta nacional. ¿Hay un lugar en España donde no exista el geranio? Y, por supuesto, las manos que los cuidan.
Un saludo.

impresiones de una tortuga dijo...

Yo, opino, que es una pena que no tenga balcón donde poner un geranio, aunque, de todas formas, por mucho que regara, se derretirían. Aquí hace un calor de muerte súbita.Saludos, Aurora.

Miguel Baquero dijo...

Benditos geranios. Qué razón tienes en que esas señoras que se ocupan de poner flores en los balcones deberían estar reconocidas de algún modo

Sombras Chinescas dijo...

Y, si se entra en un patio de Toledo o de una casa andaluza, es para caerse de culo.

Saludos.

Aurora Pimentel dijo...

Modestino ¡qué alegría verte! Tengo ganas de que sea de verdad (digo cara a cara ;-) Gracias por el comentario.

Naranjito, yo creo que sí, aunque a ´nosotros se nos muere un geranio o lo que sea que ponemos en el jardín donde hay demasiado sol, no sé si será mejor un cactus... que tienen su belleza. Saludos al sur donde tan bien cuidan las flores.

Impresiones, oye, que me pasa igual como ya he contado antes, depende de dónde ponga un geranio, si hay "demasiado" sol ... se nos muere. La temporada buena por allí es la primavera ¿no? Te mando un abrazo, paso por tu blog a ver si hay novedades...

Miguel, yo creo que voy a hacer una serie sobre personas que hacen este tipo de cosas -la mujer del geranio, el viejecito que te encuentras y te cuenta cosas que tú no sabes en un pueblo, sin ser guía ni nada, etc.-

Sombras, y el patio cordobés es ya punto y aparte, aunque lo de Toledo que dices, esos cigarrales tan serios, tan toledanos, hasta tan tristes a veces... qué bonitos. Qué pedazo de país tenemos, ¿verdad?

Gracias por leer y comentar.

Jesús Dorda dijo...

Mi comentario de ayer se debió perder entre en entramado de las redes. No importa, repito.

Siempre me han admirado esas ventanas y balcones de pueblo repletas de flores, generalmente geranios.
También he envidiado las calles de los pueblitos turísticos centroeuropeos en las que sus vecinos parecen ponerse de acuerdo para colocar flores del mismo color o perfectas combinaciones. ¡Que fácil sería si los ayuntamientos de aquí incentivasen con concursos o ayudas para que se hiciese lo propio! ¡Y con nuestro clima!

No me puedo resistir a informar después de leer el comentario de Sue. Tenemos una mariposa llegada a España desde África, quizás a bordo de geranios o quizás traída por los vientos. Se llama "taladro del geranio" (Cazyreus marshalli) y es pequeñita y parduzca, pero no exenta de belleza. Se la ve volar sobre las macetas y sus orugas entran dentro de los tallos matando a las plantas casi sin que nos demos cuenta, hasta que un día vemos que están huecos y la planta muerta.
Lo buenos viveros advierten de esta plaga y recomiendan el insectcida correspondiente a quien compra una maceta, porque el ataque está casi asegurado. Es impresionante como un bicho tan pequeño puede invadir España en muy poco tiempo... saltando de geranio en geranio.

reyVindiko dijo...

Si no fuera por esas manos que plantan geranios, no estarían las piedras...
... La intrahistoria que decía Unamuno.

Aurora Pimentel dijo...

Dorda, eres un crack... y mira que me gustan los bichos y lo que explicas. Gracias, muchas gracias.

Reyvindiko, un abrazo muy fuerte. De geranios (me acuerdo de tu madre regando las plantas en la comunión ;-) y flores cuidadas y a reventar la familia C (y tu santa) sabéis un rato. Os quiero mucho y me acuerdo todos los días del buzo o astronauta.