Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

lunes, 16 de noviembre de 2009

De la muerte a los arrebatos de Haddock (1)


Entre las primeras novelas españolas que se leían  en la adolescencia, entre BUP y COU, estaban las de Delibes. Recuerdo "El Camino", "El príncipe destronado", "Cinco horas con Mario", también muchos más después. 

A mí me encanta Delibes,  no recuerdo haber leído nunca nada suyo que no me gustara. Tengo que reconocer sin embargo que me dejó fuera de combate por una temporada "La sombra del ciprés es alargada", un libro muy bueno pero tristísmo, el primero que leí suyo. Se mueren todos, hasta el apuntador, que decíamos en mi casa. Me gusta el sol, la luz y, aunque creo que lo de la trascendencia y la muerte conviene tenerlo presente, reírse un poco en el mientras tanto es muy agradable. Así que aquel ciprés me pareció muy bueno pero me dejó un tanto fastidiada. Es lo que tiene meterse en lo que lees, se pasa bien y se pasa mal, el cine me deja menos huella, no sé por qué.

El mismo año  de "La sombra..." leí  también "Nada", de Carmen Laforet, otra excelente novela pero de una tristeza más húmeda todavía que te rodea hasta tragarte. Haciendo bien cuentas creo que en mi adolescencia avanzada leí varios libros de gente que no hacía más que morirse o que le pasaban muchas desgracias. Luego naturalmente cayó la trilogía de Gironella "Los cipreses creen en Dios", "Un millón de muertos" y "No fue posible la paz", y más tarde Cela con  "La Colmena ", que teníamos que leer en el  bachillerato o en COU, creo recordar, todavía más penas y estrecheces.

Cuando eres joven, todavía adolescente, llegas a leer mucho más en dos momentos clave: en las gripes o anginas y en el verano que es larguísimo. Yo por lo menos leía así, a grandes atracones en dichos periodos. Luego en la universidad era distinto, había más tiempo para todo, salvo que cursaras esas licenciaturas que tenían a algunos amigos casi secuestrados. Días de lectura sin parar en el verano y en esos otros de fiebre mecidos por la lectura en la cama. No importaban unas décimassiempre que fueran las suficientes para no tener que ir al colegio y poder leer en la cama, un gran placer. 

Además de en la literatura tengo la sensación de que antes en la vida se nos morían las personas más cerca. Con la edad lo lógico sería que vivieras la muerte de modo más próximo a los cuarenta y tantos años que en tu infancia o en la adolescencia. Sin embargo mi percepción es distinta. De niña, en los años 60 y  principios de los 70, en algunas familias se hablaba de la muerte con naturalidad, se tenía mucho más presente, leyendo desde luego, pero viviendo también. Muerte-muerte, no la de unos sujetos irreales que matas en la play o mueren electrónicamente, o esos muertos de cine catastrófico o gore, es decir, nuestra muerte, la de nuestros familiares y personas queridas, siempre ahí, con nosotros estaba.

PS: Mientras mis hermanos oían Genésis en esa época, yo era más de Chicago. Y de peores: arrasaban Cocciante y Baglioni entre los  italianos de la época.  Me he autocensurado una barbaridad arriba, me daba reparo. Pero  ¡qué caramba!, fuera la autocensura, que ya hay mucha muerte en esta entrada, a reírse un poco en el mientras tanto.  Con Vdes. "Sábado por la tarde", anda que no se bailó esto poco... en fin. 


13 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Hola, Aurora. He leído todas esas novelas que citas, muchas mientras estaba en el colegio. La que más me impactó, y ésta la leí hace poco, fue "Nada". ¡Qué ambiente tan sórdido, y qué bien escrito! Creo recordar que fue el primer Nadal, y no sé si ha habido otro mejor.

Coincido contigo plenamente en que la muerte se ha trivializado. Ni tanto ni tan calvo.

Por cierto, me parece que la última novela de la trilogía de Gironella se llamaba "Ha estallado la paz".

Muy buena entrada, un abrazo.

lolo dijo...

¡Oh, oh, oh!

Sí, también éstas están en la memoria de mis anginas y más tarde 5º, 6º y COU. Ay Máster, cómo me lo estoy pasando...
Es la época en que mi padre nos decía aquello de "si os supieras las lecciones como las canciones"

Y el sábado por la tarde, ay Señor, a todas las sacaban a bailar esa canción y yo miraba, con mis zapatos raros...ay, qué bonito, de verdad.

El olor de los libros y las mantas, otra vez. En casa no usamos edredones...¡una manta acompaña tanto!

Rafael Lucena dijo...

La primera muerte de mi recuerdo fue la madre de una vecina. Me hicieron entrar para que me despidiera con un beso. Si parece que esté durmiendo, dijeron casi a coro. Tenía yo menos de siete años.

Capitán dijo...

Qué buena selección, todos los libros que indicas son de obligado cumplimiento.

En cuanto a la muerte, creo que el aumento de espranza de vida hace que parezca que se ha alejado, me temo que sufriremos muchas de golpe.

Juanma dijo...

Querida Aurora:

Mi primera muerte cercana fue la de mi abuela, a quien se la llevó el viento (en serio: le dio un derrame cerebral y fulminante mientras veíamos en la tele "Lo que el viento se llevó").

Por otro lado, yo creo que es imposible escribir mejor que D. Miguel Delibes. ¿Has leído "El hereje"? ¡¡Eso sí que es una joya, una obra maestra!!

Besos.

sarracena infiel dijo...

Joé, que viejas somos! Incluso en lecturas, libros o recuerdos, nos sale un husmillo de "solera".

Se nota en que pese a las diferencias que pueda haber, nos une el habger vivido la misma "España".

Y eso que hablamos de Memorias de Leticia Valle, La vida sale al encuentro, La edad prohibida, El viejo y el mar y así..... hasta Cien años de soledad, Pantaleón y las visitadoras, Pedro Páramo o Tiempo de silencio.

En teatro, Historia de una escalera, El tragaluz, Las arrecogidas del beaterio de Santa Maria la Egipciaca o La doble historia del Doctro Valmy.

En poesía, Cancionero Gitano, Campos de Castilla, Las nanas de la cebolla y, de aquella, el imprescindible Vicente Aleixandre, reciente premio Nobel.

Ufssssssssssss, a mi me dió por Descartes, Kant y Ortega, transcendencia que, afortunadamente, logré superar, aunque me quedó un resto de "petardez" que, también, tiene "solera" ¡c0sas de la edad!

Con Dios, hedbanna

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡Y yo de Kiss!

¡De Madrid al cielo Aurora!

Muy bueno, cada vez mejor.

¡Y no te abrigues!

Sombras Chinescas dijo...

Por alguna razón, que no alcanzo a comprender, Delibes siempre ha gozado de un indiscutible favoritismo por parte de quienes seleccionan las lecturas obligadas en el bachilletaro, circunstancia que le ha permitido disfrutar de múltiples reediciones y unas cifras de ventas que ya quisieran para sí muchos acuñadores de best-seller.

Saludos.

Máster en Nubes dijo...

Perdón, he estado ayer desconectada por viajes.

José Miguel, te leí ayer pero no te pude comentar a lo de emprendedores, el Ave en turista no me dejó, ahora entro. Tienes razón en lo de Gironella, era ese el título, gracias. Me pasa igual con Nada, que me parece que está muy bien escrito... tan bien que te entra esa especie de tristeza ambiental de la novela. Gracias por tu comentario.

Lolo, guapa, pero luego ya te sacaron ¿no?, en fin, siempre hay alguien que se acaba fijando en tus zapatos... Mira que tenemos cosas comunes, hasta las mantas que mi madre tiene todavía, el edredón por si acaso...

Rafael, ¿te acuerdas tú de la escena esa de La Familia de Ettores Scola en la que está pintando el padre de Gassman al abuelo muerto y el niño está mirando? Lo que has contado me ha recordado a esa estupenda película que aunque italiana creo que nos dice tanto a muchos españoles, todo tan similar... Gracias por pasarte.

Capitán, tienes razón, a lo mejor pasa eso, que nuestros padres -algunos- están viviendo mucho, y que sea por muchos años si Dios quiere. Un abrazo.

Juanma, por Dios, lo que has contado es de cuento... Y sí, Delibes es un maestro del buen castellano y de otras cosas, El hereje es estupenda. No sabía yo lo que dice más abajo Sombras Chinescas, pues sí, claro, alguien que es lectura obligatoria automáticamente gana más... un abrazo.

Pepa, todo igual, y eso que -insisto- soy muuuucho más vieja que tú, pero tenemos las mismas referencias literarias, su señoría... Un abrazo, sé que el viaje lo tuvisteis bien. ¿Te acuerdas lo que gustaba Buero Vallejo? Mis padres no se perdían una...

Javier, en Málaga hace un día para sentarse al sol ... y no para estar dando clases, pero es lo que tiene trabajar: que o trabajas o no te pagan. ¿De Kiss eras? ¿del tipo aquel con la cara pintada tan feo sacando la lengua y siendo malo? Te pega ... todo, tengo que decirte. Un abrazo.

Sombras chinescas, gracias por su (tu?) visita, tiene Vd. razón y no había caído en eso. Me pongo a pensar y realmente leímos mucho de Delibes creo que por obligación o así, no recuerdo bien si leí más porque a mis padres les gustaba además. Pero tiene razón, toda lectura obligatoria incrementa las ventas o las asegura, es un chollo sin duda alguna. Y hay muchos escritores excelentes. Le leo a Vd. ... ¿es Vd. el de los consejos para los cuentos u otro? Creo que lo leí en su blog o lo tenía Vd. enlazado, unos consejos para cuentos muy buenos...

Bueno, vuelvo a la carga, a ver si puedo conectarme esta tarde. Saludos y gracias por leer y comentar.

Sunsi dijo...

Máster... Ahí me pillaste. Con las lecturas "obligadas" de nuestro plan de estudios. Todas... todas las que nombras. También yo las leí. Y disfruté con algunas más que con otras.

Digo me pillaste y añado "cabreada". Ni una. Ni una de ellas figura en el plan de estudios actual de mi querida Comunidad Autónoma. Perdón... sí, una: "Tres sombreros de copa". La literatura se reduce a un listado raquítico de autores y obras. Sin ninguna referencia a la etapa literaria. ¿Tú concibes el COU sin saber absolutamente nada de la Generación del 98, de Juan Ramón Jiménez, del Modernismo , de la Generacióndel 27, etc...? ¡Ah! Pues ni idea.

Mejor no lo pienso, Aurora, que me sale un sarpullido...

Muy buen post. De obligada lectura para la chavalería del nuevo Bachillerato. Se lo enseñaré a María. Que, de paso sea dicho, no tiene ninguna culpa. Pero evidentemente tampoco la tiene el cha, cha, cha...

Besos, guapísima...

Me encantó verte. Aunque fuera poquito, menos da una piedra.

Máster en Nubes dijo...

Sunsi, somos de la misma quinta así que como Pepa -aunque ella es muuuucho más joven que nosotras- las lecturas de juventud que recordamos son similares.

Fue una pena no veros más, pospongo las cosas en parte por trabajo y en parte por naturaleza y luego ya sabes, corriendo a acabar algo. Salió todo bien sin dormir el domingo, esto es como es, no me quejo, hace un sol en Málaga que dan ganas de cantar.

Elena Nito dijo...

¡Qué oportuno tu post con el premio a Delibes!

Tu canción de Chicago me ha traido recuerdos casi olvidados de otra de la banda "The Glory of love", banda sonora de Karate Kid-II. Locas estábamos una amiga y yo con Ralph Macchio!! Qué mono!! Qué tendríamos 12, 13 años?..
Levitábamos al escuchar el estribillo y ese parte hacia el final de la canción:

"Just like a knight in shining armor
From a long time ago
Just in time I will save the day
Take you to my castle far away"

Saludos

Máster en Nubes dijo...

Elena:
Bienvenida a mi blog y gracias por leer y comentar. Me he reído con tu comentario. Lo de Karate Kid tiene mucha gracia, es que pegaba muy bien el chico, es lo normal a los 12 años que te gusten los matones un poco ¿no? Eso sí, una ve ahora los peinados que llevaban ellos y llevaban ellas en la época y piensas que qué horror. También teníamos todos más pelo, pero horrorosos también estábamos.