Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

martes, 10 de marzo de 2009

Amigos y discusiones. Familia y discusiones. 2)


Decía José A. ayer que el tema no era tanto discutir sí o no, sino cómo se discute. Tiene razón y por eso no vamos a discutir, ;-), pero, más allá de las formas, quizás antes que ellas, hay que saber que en las discusiones se mezclan a menudo, por parte propia y /o ajena algo que no es ni el contenido o el argumento de la discusión ni el modo en que "argumentamos". Me refiero a las discusiones familiares o de amigos, no a otras.

He descubierto que a veces se discute no porque se esté en desacuerdo, se discute porque uno está enfadado y dime de qué se trata que me opongo. Una buena o más bien mala discusión es la espita donde se ventila no algo racional, -diferencia de pareceres, opiniones o gustos- sino el simple mal humor con consecuencias a veces penosas. Esto en familia se ve bastante.

Con amigos es distinto, estamos más moderados a veces en el mal humor o en el cabreo acumulado por el trabajo, la vida o los disgustos. Lo cual no obsta para discusiones memorables porque también, desafortunadamente, lo emocional se entrevera y, a menudo, lo que uno defiende no es sólo una posición, es también a uno mismo, su modo de vivir o actuar que se siente amenazado, juzgado o minusvalorado por lo que el otro dice con mejores o, a menudo, peores formas o hasta intenciones.

Recuerdo una discusión que acabó antes de empezar "¿Conocéis a algún idiota que vote al PP?" Joé, pues si empezamos así es que ni discutir vamos a poder. Y otra más que finalizó al descalificar una de las partes a la profesión militar de pleno "Quien lleva una pistola es ... ". Hombre, así no es de extrañar que se estuvieran meses sin hablar: tocas un modo de ganarse la vida pero también de vivir.

Las formas de discutir son importantes, pero tengo la sensación de que antes hay otra cosa más importante que facilita las formas, las hace auténticas de verdad, no simple fair play. El respeto. Y el sentido de la oportunidad y el común antes de iniciar una discusión para poder valorar el estado de ánimo propio y ajeno, ambos, una forma de empatía. Con estos 2 últimos te das cuenta muchas veces que no vale la pena discutir en ese momento, porque realmente no vas a discutir, vas a tirarte los trastos a la cabeza o te los van a tirar.


14 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

Con tus reflexiones sobre las discusiones tocas de lleno uno de mis campos de batalla. Mi perfeccionismo siempre me hace añorar ser un perfecto dialogante, templado, ecuánime, etc., etc. Como a día de hoy esto no ocurre, intento no entrar en discusiones que no van a ser diálogos sino solo duelos de espadas. Pero mi posición también es extrema, porque humanos somos al fin y al cabo, ¿y qué importa por eso acalorarse en una discusión de cuando en cuando? En fin, mucha tela que cortar hay aquí.

Máster en Nubes dijo...

Ay, Suso, también es mi caballo de batalla. Yo creo que acalorarse no importa mientras no te lleve a hacer daño a alguien sin querer ¿no? Eso es lo que me preocupa a mí. Un abrazo, amigo
Aurora

Modestino dijo...

Es demasiado frecuente que se hagan afirmaciones rotundas que descalifican, radicalmente, sin dejar resquicio a la duda, a personas, opiniones o instituciones. Es muy difícil enfrentarse a una discusión cuando hay alguien que ya de entrada no deja opción al dialogo.

También ocurre que hay quienes dan por supuestas y ciertas muchas cosas: es lo que yo llamo la dogmatización excesiva, el convertir en dogma lo que es opinable, existen auténticos obsesos con determinados temas.

Máster en Nubes dijo...

Así es, Modestino. Pero es que, además, se puede llegar a dogmatizar ¡un simple gusto literario! no te cuento ya otras cosas... Un abrazo
Aurora

Sunsi dijo...

Recuerdo el comentario de ayer de Pepa. En una discusión no es necesario que alguien gane.

El arte de discutir. Si hubiera un máster on line sobre el tema, me apuntaba ya. Me lo paso muy bien con este toma y daca.

Besos

Máster en Nubes dijo...

No, ganar no hace falta, ganar dinero sí ;-), perdón es un chiste horroroso, pero es que estoy frita de facturas...

Bueno,sigamos, lo que pasa es que tras algunas buenas discusiones te das cuenta de que ... ¡no tenías o tienes razón o toda la razón!

Increíble, impresionante, alucinante y genial, la verdad.

Pero para eso hace falta que no te pongan contra la pared, que te den cancha, espacio, una "salida" honrosa, digo yo, vamos.

Por eso algunas discusiones son buenas, no sólo por el intercambio, sino por la "contaminación" ;-) o el matiz que se adquiere, o simplemente porque piensas y hasta te ríes. Bueno, reirse es una forma de pensar a mi entender...

pepa dijo...

Pues sí, hay discusiones que es preferible no comenzar.

Son, en cierto modo, como las que se dan entre parejas: empiezas por una cosa cuando, en realidad, estás discutiendo por otra u otras totalmente distintas.

Salvo excepciones, se parecen a los pleites de familia y sucesiones: la cuestión que aprentemente se dirime son los derechos de visitas, las pensiones, el patrimonio, la cuota hereditaria, etc.

En realidad, se litiga por frustraciones familiares ocultas, o no tanto, indiferencias, abandonos, olvidos, agravios; el catálogo completo de la mezquindad.

¡Ah! Pero de tarde en tarde, la vida te sorprende y encuentras un ser humano increíble, que te devuelve la fe.

Aclaración:

Me gusta discutir, polemizar.

Odio perder los papeles.

Me ocurre con cierta frecuencia, para mi verguenza. Ayer. Funcionaria borde. Conimgo más borde aún. Fatal.

Sinestesia Gastronómica dijo...

Hola de nuevo,

Una simple y cierta verdad: "Si pensaramos en lo mal que uno se siente tras una discusión, evitaríamos el comienzo de ésta".

También es verdad, que no todo el mundo es igual, y claro, depende del tipo de discusión, está claro que discutir "en sentido de debatir un tema es muy positivo" y lo que debemos evitar es el discutir por discutir "que generalmente finaliza en un absurdo", vamos que no aporta nada.

Y lo mejor, todos discutimos sí o sí, aunque sepamos que no está bien.

Sunsi dijo...

No sé si telo he contado alguna vez. Me gusta discutir -en el sentido de debatir- y , medio en broma medio en serio, suelo avisar. "Vamos a discutir... que esto se pone interesante"

Reconozco también que este ejercicio no puede realizarse con cualquier interlocutor...hay algunos con muy poca cintura y se acaba en bronca...

Saludos, guapa.

Máster en Nubes dijo...

ay, Pepa, razón tienes... resulta que a veces por lo que discutes... no tiene nada que ver con lo que discutes...
Un abrazo, polemista, mira tú, a mi en cambio me gusta la paz ;-)

Máster en Nubes dijo...

Raquel, guapa, ¿tú discutes mucho con M.? Me entra la curiosidad ;-)

Un abrazo a los dos...
Aurora

Máster en Nubes dijo...

Sunsi, me gusta discutir si "vamos a algún lado", pero la polémica por la polémica nada, por eso odio los debates de televisión... y las discusiones en familia /pareja /amigos donde al final no se saca nada en claro... sino al revés.

Un beso, hermosa

José Ramón dijo...

Mucho trasnocha usted, señora oblicua. ¿Discutiendo quizá?

Buenas noches.

Máster en Nubes dijo...

Todo se pega menos la belleza ;-)