Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

domingo, 18 de enero de 2009

Cumple años alegre



Cumple años

Celebramos el día que nacimos cada año de nuestra vida. En la infancia y la juventud con alegría. Luego a veces con melancolía, el sentimiento que creemos más propio de los adultos. Podemos ser muy setas con la edad.

Qué ganas de cumplir años cuando somos pequeños. "Tengo ya casi siete años", "Cuando yo era pequeño... ", dice mi sobrino muy serio.

Qué mayores nos parecían en el colegio las de bachillerato. Luego ya lo fuimos nosotras, al pasar al BUP, primera generación que lo hicimos. Paseábamos esa seguridad adolescente de quien lo sabe todo. La vida no tenía secretos de ningún tipo. No había miedo, sí soledad. Siempre de fondo la soledad.

Cumple años.

Soplamos velas en una tarta, señal del paso del tiempo.

"Hombre, un tempus fugit" dijo un paciente al ver el reloj con la inscripción en la sala de espera de mi tío. Pues sí, otro tempus fugit, otro año, Sunsi.

"Pide un deseo". Cruza la mente aquello que no tenemos, al que no tenemos, lo que perdimos, en determinados momentos una preocupación, muchas.

Formular un deseo es complicado. Una se acuerda de Santa Teresa en los momentos más inoportunos: "Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por aquellas que permanecen desatendidas". Calla, calla, y no me fastidies ahora, por muy Doctora que seas, que me lo estoy pasando muy bien dibujando un deseo, buscando las palabras que definan mi ilusión.

Pedir abiertamente o en silencio, entre líneas o por carta, aunque sea en una botella. Siempre pedir como pobres y necesitados . Otra cosa es que se conceda, buena escuela es la vida que no tenemos lo que queremos. Dios sabrá.

Y esa horrible canción que tan mal se canta casi siempre, desafinando, "Cumpleaños feliz". Prefiero Las Mañanitas.

Cumple años.

Duro día para algunos hombres y no pocas mujeres superada "cierta" edad.

El momento de esa "cierta" edad es, valga la redundancia, incierto. Para algunas mujeres es ya un drama superar los 30. Para otras los 40. La verdad es que visto con distancia te entra la risa: qué patéticas podemos ser.

Se miente en la edad. Se oculta celosamente. Da vergüenza, pudor, reparo. Se pasa de puntillas por el cumpleaños. "No digas tu edad, pareces mucho más joven". Pues por eso hay que decirla. Y si hoy vivimos más, viviremos más tiempo viejos y nuestra vejez ocupará proporcionalmente más tiempo de nuestra vida, es de cajón.

Estúpido mundo donde teniéndolo todo, comida y casa caliente, cama, familia, amistad, libros, proyectos y ilusiones lo ciframos todo en ser jóven. Algo que no sabemos muy bien qué es, más allá de no superar nunca los 30, los 35, en no llegar a esa cierta o incierta edad según el parecer de cada uno.

Cumple años.

Cada año bien sabemos que estamos más cerca de nuestro final, otra verdad incómoda. Y eso, más que la edad o la vejez cierta que se aproxima, es lo que aterra.

El solo pensamiento de que nosotros, también nosotros, moriremos algún día, es insoportable. ¿Cómo el mundo podrá seguir y nosotros no estar aquí?

"Calla, no hables de esas cosas". A la muerte ni mentarla, tabú.

Y no. Cada año, si Dios quiere, que quiere, al punto donde nos vamos acercando es al de nuestro final en esta tierra, sólo aquí. Te pongas como te pongas, nos morimos. Y más vale no ponerse triste. Porque, con todo, no habrá tristeza ya. Ni soledad. Ni desastres domésticos, cadenas que no sabes poner, ni crisis, irpf o iva trimestral, números en rojo. Afortunadamente tampoco nuestras manías ni nuestra torpe manera de querer. Ni cosas mucho peores.

Cumple años.

Por eso deberíamos celebrar el cumpleaños con más alegría, si cabe, que a los siete años.

Porque vivimos y porque vamos a morir. Y será nuesto dies natalis, ese también, con el día que nacimos.

Hay mucho que celebrar y agradecer siempre de la vida, sólo hace falta abrir los ojos.

Pero también por nuestra muerte, de cara siempre.

Por ambas.

Feliz cumpleaños, Sunsi.

En el fondo es una felicitación muy alegre, con dos razones para celebrar. Que cumplas más años alegre.

7 comentarios:

Sunsi dijo...

Hoy te has lucido, hedbana Máster. Te me has puesto de un trascendental... Menos mal que iba ya muy preparada. Me ha llamado mi madre y me dice: "Felicidades, hija... Un año menos". Y yo,"Pero mamá, un año más...". "No, hija, para mí es un año menos". No lo ha dicho con tristeza. Sencillamente ha dicho la verdad,teniendo en cuenta que es mucho mayor que yo y, logicamente, es un año menos que ella y yo vamos a estar juntas en esta tierra.

Las dos cosas son ciertas. Son la cara y la cruz... o la cruz y la cara. Tanto monta monta tanto. Un año más aquí y un año menos para volver a vivir sin fecha de caducidad.

Muchas gracias por el post. Un cumple años alegre. Luce el sol... comeremos paella... brindaremos con -me repito como el ajo- cava catalán. Y en el brindis ... por un año más o un año menos... alguna burbuja alegre, movida ...de las que te indican que ése es un buen cava... me recordará a ti. Y estarás en el brindis.

Gracias de nuevo, Aurora.

Máster en Nubes dijo...

Soy trascendental, como tú. Y la a vez, quién tuviera la piernas de Cyd Charise y bailara como ella. Todo es compatible, Sunsi, tú eres compatible con muchas cosas.

Espero que lo estés pasando fenomenal. Te mando un abrazo.

Toi dijo...

dile a tu madre que nunca es un año menos

Mafalda dixit: la mejor edad de la vida es estar vivos

yo dixit: no hay edad, solo asombro para seguir vivos

Toi dijo...

olvidábalo: felicidades

Máster en Nubes dijo...

Muy bueno lo del asombro, que nunca lo perdamos.

Modestino dijo...

Felicidades¡¡¡¡¡ QUe sigas cumpliendo con la lucidez y capacidad de querer y comprender que tienes.

Sunsi dijo...

Toi... lo de Mafalda me lo apunto. Me sé las tiras casi de memoria porque me ayudan a dormir. Pero esta frase no la tenía registrada. Se lo digo a mi madre de tu parte. Pobre... en realidad quería decir que para ella es un año menos de estar con sus hijos. No sé qué le da últimamente que asume demasiado la caducidad de esta vida.

El asombro. Como los niños que se sorprenden con cualquier cosa. Ojalá lo conservemos. Muchas gracias.

Modestino. Te he contestado en mi blog. Eso que has dicho es ... demasiado bonito. No sé si lo merezco. De todas formas, muchas gracias si es que lo percibes así. Lo intento y no sé si lo consigo tantas veces como querría.
Gracias de nuevo.