Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

jueves, 2 de julio de 2009

A escala 1)



Me atrae cierta desmesura, la falta de medida e incluso algunas imprudencias vitales.

El cálculo repele a veces. Es humano calcular porque es propio de las personas proyectar en el tiempo. Pero también tiene algo de autómatas, que son los que mejor calculan. Y esa parte es la que me repugna.

Sin embargo sé que la escala es importante. En todo. Cocinar a escala, trabajar a escala, vivir a escala.

No es lo mismo dar de comer a 6 todos los días que a 12, o hacerlo excepcionalmente a 24.

Se puede con un determinado trabajo, simultaneando 3 o 6 tareas dependiendo de cuáles sean, o 3 o 5 clientes también en función de su envergadura y profundidad. Encontrar el volumen, la intensidad adecuada, el reto y a la vez cierta comodidad, es importante.

Escribir. Otro tema de escala. Te encuentras bien con el folio, hasta con diez si son diarios y es no ficción. En ficción mucho menos, cambia la escala, el texto cuesta más y pide también otro tipo de inmersión y profundidad. Y en poesía asumo que no tiene nada que ver. Imagino que están semanas dando vueltas a un poema, quizás a un verso. Es otra dimensión, otra liga, otra escala.

Un tono, quizás otro, te aventuras en contenidos o formatos, pero puedes no llegar, pasarte o simplemente no ser tu lugar, tu escala. Como la ropa. Hay ropa que te viene muy grande. Otra que se te queda estrecha con el tiempo, lo notas, lo notan. Y otra que se adapta desde el inicio a ti como un guante o acaba por adaptarse a base de ponértela.

Vengo dando vueltas a otra escala de escritura. La proyecto desde hace cinco meses. Miro ese agua cada semana con miedo. Creo que es demasiado fría para mí, no sé si aguantaré. Por eso la bordeo y voy metiendo el pie, las muñecas, poco a poco. Tengo que poner mi cuerpo y mi cabeza, naturalmente más calientes, a la temperatura de ese agua, no al revés. Veremos.

Medirse antes de empezar. Saber tu peso real, no el que te gustaría tener. Conocer los límites físicos y mentales, tu capacidad, tu constancia, el tiempo, la necesidad de cierto confort y a la vez de desafío que cada uno tiene. También la necesidad hasta de roce y esfuerzo a través del cual crecemos, vivimos. Sólo los muertos no sienten la fricción, el ajuste, ese adaptarse y aventurarse una y otra vez. Ciertas dificultades no es que vengan bien, es que nos son imprescindibles.

Sé que muchas veces el aburrimiento es lo que hace no continuar. Y que el esfuerzo no es tanto por la profundidad o la longitud de una tarea como por el tipo de ritmo que impone cada una.

Cada persona tiene vitalmente un ritmo o varios que son naturales en ella. Hay ritmos que se pueden aprender o practicar un tiempo, pero que no pueden ser impuestos a largo plazo si no son tuyos porque acaban por machacarte vivo.

La escala es cuestión también de ritmos que te son más propios o más ajenos.

Foto: Tana durmiendo tras haber chupado el cristal sin medida. La foto es de Alejandro.

10 comentarios:

Driver dijo...

Me gustan mucho las escalas.
Forman parte de mi trabajo y es una forma de ver.
A 1/250.000, tu continente, abarcando el azul.
A 1/50.000 ves la provincia a vuelo de águila perdiguera.
A 1/10.000 ves la ciudad, volando cual paloma torcaz.
1/5.000, la ciudad limpia, la patena de la cuadrícula urbanística.
1/1.000, el barrio, tu pequeña ciudad.
1/500, la vecindad, las calles que te pateas.
1/100, tu casa, la piscina y el jardín.
1/50, tu habitación y la cocina, donde se cuece la cotidianidad.
1/5, el detalle, la explicación, el objeto inanimado.
1/1, Tana lamiendo un cristal, incansable.

Subes y bajas de escala cada día.
La vida, un ascensor de doble sentido.
La verticalidad rotunda.
La línea que rompe fronteras.

Y tú ahí, entre el cielo y la tierra.

Jugando con las escalas.

Sunsi dijo...

Aurora Desde luego que las escalas que sirven a otro no tiene por qué ajustarse a uno mismo.

Sea lo que sea lo que bordeas... le estás tomando la medida. Y , valga la redundancia, es una medida de prudencia. Como decía una señora muy conocida y que conferencia a menudo en cualquier parte del mundo... no puedes comerte un elefante. Pero sí un bistec de elefante cada día. Y puedes calcular el tiempo que te va a llevar cada bistec y el elefante entero. Cuando calibras todo eso ... pones fecha. Y te paras a pensar cuáles son los ladrones de tu tiempo...

Casi que cuelgo el post en el blog. Para vergüenza mía en su día dividí mi elegante en bistecs y puse fecha. Y no lo cumplí.

Un beso. Precioso, post. Y muy real.

Sunsi dijo...

Quise decir elefante y me salió elegante. Bueno... era un elefante elegante.

Máster en Nubes dijo...

Sunsi, los elefantes siempre me parecieron elegantes, la verdad ;-). La naturaleza es muyyyyy elegante, naturalmente, per se. ¿Y tu elefante... Ya me contarás...

Driver, ay Tana, Tana, ya veréis el tema de la escala lo que da de sí... Besos, Diego. Todo acaba siendo una cuestión de escala, o casi todo.

sarracena infiel dijo...

Ahí es nada, hedbanna hoy-nada-pastoril, conocerse uno mismo.

Bien por Tana, sabe que quiere y ¡zas! allá va, del princpio al fin, de corrido y sin saltarse una coma.

La medida d euno mismo, otra historia, larga como la vida que tengamos o nos sea dada.

Por otra parte, concretas autoexigencias estan fuera de lugar y de realidad, no responden a nada, salvo a la futilidad y a la vanidad propia.

Casi todos caemos en eso alguna vez, creo. Con suerte y un poco de ayuda, aprendes.

En fin, voy a procrastrinar un rato.

Con Dios.

Driver dijo...

Hablando de escalas...
¿Comemos en el italiano de siempre, el viernes a las dos?
Prometo estar calladito y ser bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno.

Jose A. dijo...

¡Que suerte tienes Aurora!
Tienes tiempo para escribir!!!!!!!
Un saludo

lolo dijo...

Menudo temita y menudo post.

Encontrar la medida cuesta mucho más que comerse una manada de elefantes.

A mí la desmesura me ha jugado malas pasadas, pero soy de Letras y calcular no es lo mío. Supongo que aprenderé, también, con el tiempo. No tengo prisa.

Almendrado dijo...

El vértigo es bueno, hace que respetes y te acerques con cuidado a esa otra escala de escritura de la que hablas. Fijo que lo consigues.

Atentamente

Máster en Nubes dijo...

Pepa, espero que hayas procastinado hoy bien, yo no pude, y bien que lo siento, llego a casa agotaíta.

Driver, ya hablamos, a ver si la semana que viene puede ser, mañana es un día malo para bajar a Madrid

´José A, tengo tiempo... de aquella manera, necesitaría mucho más para hacer lo que quiero hacer, pero en fin, se andará. Hoy de 10 a 10 trabajando, otro día podré escribir más y, sobre todo, leer ... Necesito leer como el comer, más o menos igual, o sea, mucho.

Lolo, todo muy similar, la desmesura juega malas pasadas... pero también a veces hasta buenas ;-) Besos

Almenadrado, mil gracias por tus ánimos pero me estoy midiendo todavía, no sé si daré la talla, veremos. Tampoco importa mucho, la verdad. Se intenta aunque no se pueda a menudo.

Gracias a todos, a cenar que ya es hora... Y buenas noches.