Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

martes, 10 de febrero de 2009

Educando a Tana


"Le has puesto un nombre de modelo estonia con medidas de infarto" me dice Nacho al contarle que tengo otra perra, cachorrita de boxer.

Me río con su correo donde confirma que él será fiel a Olimpia, que para eso fue su "cuidador" por unos días. Hay amores imposibles de olvidar, lo sé, y Oli deja huella. Es buena hasta decir basta.

El caso es que he pedido consejo de expertos porque las anteriores perras que he tenido venían ya educadas, eran de protectora y habían hecho el bachillerato. Esto de una cachorrita me ha pillado totalmente desentrenada. Parto desde cero, naturaleza totalmente bruta y ajena a la vida doméstica. Un lío, vamos.

Jesús Dorda me envío algunos buenos consejos. Rocío, mi particular "dog whisperer", y antigua vecina, me ayudará en unas semanas a enseñar a Tana a ir con correa y a mi paso. Todavía es muy pequeña y no la debo sacar a jardines o lugares públicos.

El pis cuesta muchísimo, sólo tiene 2 meses, así que aquí seguimos, inasequibles al desaliento. Es un decir, el aliento me falta a veces, la verdad.

El otro día, al filo de la medianoche, tras una nevada de espanto, un trabajo que no acabo de hilar y me tiene preocupada y a la sexta meada de Tana en casa, la volví a sacar al jardín y ponerla debajo del árbol del pis. O sea, en el que pretendo que haga sus necesidades. Todo centralizado, si es posible, en un árbol.

"Tana, pis, pis, haz pis aquí, aquí". La otra, naturalmente, sin entender nada. Tiritando ella y tiritando yo.

Yo estaba que ya no sabía qué hacer: cansada del tiempo, de la falta de sol, de una casa ideal pero donde todo se rompe, de la soledad y, sobre todo, de mi misma. Con ganas de irme a dormir y olvidarme de todo. Uno de esos momentos "ya lo pensaré mañana" que decía Escarlata O'Hara.

Y entonces, en mitad de la ventisca de nieve, porque seguía erre que erre nevando, se me ocurrió una idea, tengo que decirlo, brillantísima.

Es muy raro, pero a veces me pasa, especialmente en los momentos de desesperación, que es cuando pienso mejor.

Me bajé los pantalones, los leotardos de lana de esos que no llevaba desde que dejé el colegio (hace un frío que pela y aquí son imprescindibles), y, como si fuera yo perra y madre, la enseñé a mear bajo el arbol. Fue como algo atávico, no sé.

Afortunadamente eran las 12 de la noche, no había luz y tengo un jardín con tapia bien alta, porque la escena era de no creer. Lo que hay que hacer por la educación de una perra, joé.

Fue mano de santo, quizás casualidad. A los dos minutos me imitaba Tana moviendo el rabito como diciendo "ajá...". Me puse tan contenta que se debieron oír los gritos en Matalpino. Nos metimos en casa y nos fuimos a dormir las 3, sin pises hasta el día siguiente, felices.

Qué poco hace falta para que un día negro se vuelva estupendo: el pis de una perra. Creo que no pido mucho ¿no?

Y ahí seguimos estos días. Ahora parece que sin necesidad de que yo repita la conducta a imitar, a Dios gracias. La saco y espero y espero hasta que lo hace, luego galletas de recompensa para ella, para Olimpia y para mí también. Yo también me merezco una recompensa, preferiría un vino pero no me gusta beber sola.

Tana todavía se mea en casa, pero creo que va entendiendo algo. Y la hago tales fiestas cuando lo hace donde debe, que yo creo que se mea en el árbol de puro gusto.

Vamos a ver si el premio puede más que el castigo en forma de grito "no, no" y con un cucurucho de periódico en el morrito, pena me da pegarla, no puedo.

¿Qué es lo que imitaba a qué?

¿La naturaleza al arte?

¿El mono al hombre?

En fin, no se me ocurría otra música mejor que la del Libro de la Selva.

Voy a acabar como el Rey Louie, totalmente majareta.

14 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

EL PIS MAESTRO DE AURORA PIMENTEL: bravo Aurora, por ese pis atávico y por su efecto literario, esta entrada hermosa y divertida hasta decir basta. Y otra cosa, Aurora: lo tuyo es soltarte en parrafada suelta y larga. Te salen preciosas.

pepa dijo...

Que no hubiera dado por asistir a tal acontecimiento.

Hedbanna, hedbanna, llama al encantador de perros, lo mismo te hace una entrevista.

Y, sí, se "caza" mucho más con miel que con vinagre, palabra de espcialista que nunca "caza" nada de nada.

Con Dios.

Máster en Nubes dijo...

Gracias, Suso, vaya cumplido, me pasa que admiro precisamente lo que no tengo ;-), el poder decir las cosas con pocas palabras.
Un abrazo
Aurora

Máster en Nubes dijo...

Buenas, excavadora, uy, me encanta el "encantador", Cesar Millán: los perros necesitan 50% de ejercicio, 25% de disciplina y 25% de afecto.

Problema hoy: revertimos esa justa proporción, lo que resulta en un caos total para el perro al que, con perdón, les importa un guano el cariño (tal y como nosotros los entendemos), lo que necesitan es primero ejercicio y luego que les marques pautas (se supone que tú eres el líder de la manada).

Respecto a lo de cazar con miel... mmmmmmmmh...
mmmmmmh...
Depende de qué, la verdad. A veces veo que cuanto más borde se es, más se atrae, da esa sensación. Voy a ver si me aplico el cuento ja ja...

Asier dijo...

palo y zanahoria. Eso pienso yo.
Os dejo un comentario en lo del fluir, señoras y señores.
Un abrazote a tutti cuanti

pepa dijo...

Que se pas que te va que al pelo tu papel de líder de la manada, hedbanna casi-nunca-pastoril,

Pena que no se note, pero mientras escribo (y leo) me parto de risa.............

Sunsi dijo...

Mientras leía te imaginaba como describes... Y no sé quién se hacía pis en estos momentos. Ojalá Tana.Desde luego, lo que tienes que inventarte para educar a un perro. Es que a mí no me gustan, ya lo sabes.

Besos

Maripaz Brugos dijo...

Master, me has alegrado la tarde ...

Me he reido sin parar y como ya empezaba a oscurecer,me acorde de ti, de manera especial ...

Un beso Aurora

José María dijo...

"Me bajé los pantalones, los leotardos de lana de esos que no llevaba desde que dejé el colegio (hace un frío que pela y aquí son imprescindibles), y, como si fuera yo perra y madre, la enseñé a mear bajo el arbol. Fue como algo atávico, no sé."

:D y :o

Si no te han regalado el libro de Cuatro de César Millán (y te interesa), permíteme que el próximo sábado (este no puedoooo), me llegue a El Boalo y te lo regale :))

Ya sabes soy CERO perruno, pero reconozco que la anécdota era digna de contarse, je, je, muy buena.

Ya eres rica, con tus "dos perras".
Yo, como Tintín, como mucho tendría un fox-terrier al que no haría ni puñetero caso.

Abrazo

Sugus dijo...

Querida Master,
a mí me costó bastante educar en los pises a un yorkshire primero y una yorksire después. Claro que su cantidad -que no la calidad- no es tan grande como la de Tana. Es la otra cara de la moneda de los guapísimos y guapísimas cachoros. Pero de repente un día, oh milagro, resulta que aprenden: hacen pis dónde y cuando deben. Claro, dirás, ¿y cuándo llegará ese día? Con esos ejemplos a imitar por ella que te inventas y que tendrán que recopilarse en la enciclopedia "¿Y qué es lo más raro que hizo usted en la vida?", no tardará mucho. Tana no sé si se hará famosa pero tú sí.
Genial.

Toi dijo...

Qué divertido es leer las aventuras y desventuras de una mujer que vivía tranquila con su perra pacífica y que permite que otra guerrera le destroce los calcetines y los nervios

Máster en Nubes dijo...

Perdón, estuve ayer en varios temas a la vez. Contesto a cada uno.

Asier, gracias por volver, ya sabes que aquí tienes tu casa.

Pepa, yo escribiendo me reía también, como una cabra estoy.

Sunsi, como te descuides te mando a Tana que a tus hijos se que les encantaría...

Ay, Maripaz, cómo me conoces, cuando oscurece, estas noches todavía tan largas, es cuando necesito que se acuerden de mi. Gracias, muchas gracias.

José María, no había caído en lo de las 2 perras y mi riqueza, siempre tan sutil tú... Eso, que te subas ¡eh? Que te echo de menos.

Sugus, te voy a llamar también para ver si te subes, que me hace mucha ilusión que vengas, de verdad. TE busco chofer y todo, verás...

Ay, Toi, mi vida ya sin Tana no era pacífica, me lío o me lían, ya ni sé. Bajo a Madrid, veo a chiquicientos, trabajo sin sacar nada adelante, se rompen 200 cosas en esta casa, todo menos tranquilidad. Y cuando la tengo por la noche... echo de menos el lío. Y llamo por teléfono ¿qué sería de mí sin el teléfono, sin los amigos y mi familia?
Me ha encantado tu retrato de Barcelona. Nos parecemos "por dentro", somos un par de sentimentales, joé...

El callejón de los negros dijo...

Parece que tienes suerte con tus amigos.

Antonio

Máster en Nubes dijo...

Pues sí, Antonio, con los amigos sí tengo suerte. Los tengo ¡hasta virtuales! de algunos sí he oído sus voces...-) y también los tengo hasta en el infierno o aledaños.

Pero nunca son suficientes, quiero más... siempre más. Nunca sobran, todos son diferentes.

Gracias por venir, interesantes blogs ¿los llevas tu todos? Jó, qué capacidad.
Un abrazo y bienvenido
Aurora