Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

sábado, 18 de febrero de 2012

6. El nuevo mercado (Mandy, Bienestar y Belleza. 8)


Juanjo, el publicitario que me sugirió el nombre del centro de estética, es el que me ha hecho al final trabajar más, como siempre. Tengo debilidad por él porque es un buen amigo y cliente, y de un estilo que no tiene nada que ver con Pablo y Sancho, que son más tradicionales y previsibles, más corrientes. Con él nunca sé lo que va a pasar. Me parece menos fiable que los otros dos, si tengo que ser sincera. De hecho, me he llevado un par de sustos porque va muchas veces puesto y pretendía que yo lo fuera. Tuve que aclararle un día que yo esas mierdas no me las meto, que era jugar con fuego, que tengo solo un cuerpo del que vivo y no quiero arruinarlo de ninguna manera. Sin embargo, cuando está sereno Juanjo es muy majo, y con él he aprendido mucho para este negocio, porque mi principal punto débil, como me dijo, era el nuevo mercado, del que yo sabía poco o nada, francamente.

-Mandy, vas a tener que empezar a pensar en las mujeres y no en los hombres, no sé si eres consciente que sabes poco de las mujeres … y no es tan fácil como tú crees hacerse con una clientela femenina buena. A ver, ¿quiénes van a ser tus clientes, Mandy?...
-Pues las mujeres, ya te lo he dicho… todas las mujeres… un centro de estética va dirigido a las mujeres, vaya tontería que me dices…

-Mandy, eso no es así, ahora tú no te dedicas a “todos” los hombres, y mira que lo que tú ofreces es atractivo para cualquiera... Tú te diriges no sólo a aquellos hombres, para empezar, que pueden pagar tus servicios, que son pocos por una cuestión de precio, permíteme que te lo recuerde, y, de entre ellos, a los que te dejan un buen margen y son fiables, a los que repiten y plantean pocos problemas…  ¿o tú te crees que no me he dado cuenta? Eres lista y prudente. Y esto se va a parecer en algo, guapa, a eso.

Tenía razón Juanjo. Casi me echo a llorar cuando me lo dijo, porque, aunque es cierto que yo de estética sé como usuaria, era todavía más cierto que no sabía nada del nuevo mercado en cuanto a clientas. Tantos años con hombres siendo complaciente y sabiendo lo que quieren, trabajar para mujeres era todo un reto.

Sí, a las mujeres les gusta estar guapas, pero ... ¿cómo llegar a ellas?, ... ¿y cómo atraerlas y retenerlas?... ¿Cómo hacerme en definitiva con una clientela de las que me gustan a mí, de las que dejan mucho dinero y dan pocos quebraderos de cabeza? Se me empezaron a caer las lágrimas, pero esta vez, con Juanjo, no con Pablo, eran verdaderas: cuatro meses antes de abrir y yo a por uvas estaba…

-Tranquila, Mandy, lo vas a hacer bien porque tienes un instinto natural para la empresa,  las ideas claras y eres paciente, pero me vas a dejar que te ayude en esto…
Quizá porque es más joven que la mayoría de los que conozco, y ha cambiado ya de actividad unas cuatro veces con menos de 32 años, Juanjo es diferente. Me pasó unos cuantos libros, nos reunimos unas tres veces, y en apenas cuatro meses aprendí con todo el plan del negocio que hice, con el estudio de mercado previo, el plan de marketing y todo lo demás, lo que muchos, según él, no aprenden ni en años de profesión ni con un máster de esos en escuelas de negocio donde van los que pueden. No sé si me lo dijo para animarme, pero así lo admitió las Navidades pasadas cuando le acompañé a él y a unos amgios suyos con otra gente a esquiar a Baqueira.

-Te vienes, Mandy, seremos cuatro chicos y ocho chicas. Conoces a Reina y a Bárbara ya, las otras niñas son del trabajo mío, y a alguna novia que se ha apuntado al plan, piensan que es divertida la mezcla… Y tú y yo podremos seguir hablando de lo de tu centro…

Sancho y Pablo son estupendos y me han apoyado con favores siempre. Se lo agradezco mucho, me dan lo que ellos tienen.  Pero ha sido  Juanjo quien me ha ayudado a perder el miedo y  entender que yo, por intuición y hasta por experiencia, sabía ya muchas cosas y tenía que aprender otras importantes, por supuesto, pero que sólo me faltaba poner orden, método y estrategia. Huy, ya casi hablo como él, todo se pega.

No todos los hombres son iguales, ni como amigos ni como clientes. Algunos, como Juanjo, te piden que te superes. A veces te gusta y otras tienes miedo, prefieres lo conocido, pisar suelo. Pero a mí me encantan los desafíos, aunque también necesito cierta seguridad en lo que afronto, lo que me recuerda en este momento a una preocupación que me viene rondando estos últimos días, desde hace una semana, mierda, mierda, mierda.

4 comentarios:

lolo dijo...

Ay, ay, ay.

Máster, ¿lo has limpioado mucho? ¿lo habías colgado ya? No lo recuerdo. Está depurado y limpio y muy blanco el relato.

Me gusta mucho, me atrapa. Estoy dentro. Sigue, por favor.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Lolo, muchas gracias por leer. Es muy animante.

Esto no es de las cosas publicadas ya aquí, en el blog. Lo tenía escrito fuera, junto a otros relatos. Los he dormido un par de años y ahora los iré publicando si puedo.

Un abrazo.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Quiero decir publicando aquí, en el blog, no en papel, claro.

polita dijo...

Personajes nuevos... me gusta!!!

Precisamente sobre que nos lean y comenten, acabo de publicar un reto en mi blog y ha resultado graciosa la cosa.

Besotes!!!