Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

jueves, 9 de febrero de 2012

2. Todos los jueves por la tarde y algún fin de semana entero (Mandy, Bienestar y Belleza) (3)

-Mandy, cielo, estoy muy cansado ¿te importa que no salgamos esta noche? No puedo ni moverme…

Yo le entiendo. Es muy conocido en esta ciudad y no conviene que nos vean mucho juntos ni hacer alardes en exceso, es un lugar demasiado pequeño, además del tute que lleva Pablo, que no para de reuniones ni de comidas y cenas.  
Eso sí, algunos fines de semana me desquito cuando me lleva. Él se desplaza de continuo, como todos los que están en su ambiente, pero ahí todo se entiende y le puedo acompañar sin problemas. Entonces solemos ir a todo plan y me vale por todas esas otras noches que pasamos los dos en mi casa, un auténtico aburrimiento. Dependiendo de lo que dejo sin atender, a mí me suele salir a cuenta dedicarme a él todo un fin de semana por entero. Hago mis números y sé que, si no hay mucho cliente, al final es mejor tres días con Pablo, que es mucho menos trabajo, me compensa.
-Mandy, resérvame el 30 y 31 de mayo, hay una reunión en Belgrado, ya verás qué bien lo pasamos. Te vienes el jueves o el viernes, y nos quedamos hasta el domingo, ¿te apetece?...
Pablo tiene que conocer otras ciudades extranjeras y ver cómo se organizan. Forma parte de lo que hace el viajar y ver otros ayuntamientos para aprender de ellos. Así he visitado yo estos últimos años lugares muy bonitos de Europa y hasta de América.  En cualquier caso él sabe que fuera de esas escapadas y de los jueves, que siempre son suyos, sigo trabajando en lo mío porque no puedo dejar de hacerlo. 
Hizo Pablo por eso sus cálculos hace tiempo como yo los he hecho. Y, como las cuentas sabe hacerlas, entendió que sólo con algo que me tuviera ocupada y con el que ganara lo suficiente podía yo dejar lo mío, o al menos, empezar a planteármelo. También sabía que por mi edad ese paso estaba relativamente cerca, que sólo había que animarme a que lo hiciera.

Hace ya años di con el negocio adecuado tras meditarlo mucho, pero fui tonta en cómo se lo conté a Pablo el pasado marzo, todavía me acuerdo. Parece mentira que cometa esos errores de mujer ingenua. Debía de estar con la guardia baja porque me iba a venir la regla. O tan entusiasmada que ni me di cuenta. Yo me entusiasmo a veces.


-Un centro de estética, Pablo,… Lo tengo ya todo pensado. Sé ya el sitio, el barrio, y sé ya cómo lo voy a montar. Tengo algo de dinero ahorrado, pero quiero que seas mi socio en esto... Nada grande, algo chiquito para empezar …

Tengo mis ahorros puestos en un apartamento aquí y otro en una ciudad costera, además del mío propio, los tres ya pagados, a mí no me gustan las hipotecas. Con vender algo me hubiera bastado de sobra para echar a andar lo nuevo. Pero corren malos tiempos para lo de la inmobiliaria. Me lo dijo Sancho, otro buen cliente y amigo, a mediados del 2008, cuando todavía se hablaba poco de la crisis aún, todos callados como muertos.

-Mandy, va a ser tiempo de comprar si te esperas un par de años, va a ponerse todo por los suelos. Tú compra entonces, pero no vendas…


(El relato completo "Mandy, Bienestar y Belleza" está aquí si quieres leerlo. Pertenece a la serie Clasificados).

2 comentarios:

lolo dijo...

Mandy belleza, aún no sé si bienestar...

Sigo, que me entusiama.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Muchas gracias por leerlo.
Al final es más el bienestar que la belleza, creo....
Un abrazo, Lolo.