Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

sábado, 11 de febrero de 2012

2. Todos los jueves por la tarde y algún fin de semana entero (Mandy, Bienestar y Belleza, 4)


Así que pensé en retomar el ofrecimiento de Pablo y juntar su ayuda con unos pequeños ahorros que tenía en el banco y que me estaban dando poquísimo, practicamente nada. Pero no fui hábil en cómo se lo planteé, tenía que haber empezado de otra forma. A él no le gustó la idea o que yo se lo dijera tan a las claras.

-¿Un centro de estética? … No es momento para montar nada... Y tú no sabes de negocios, ¿no es muy complicado para ti, cielo?...

Se me olvida a veces que algunos hombres piensan que quienes nos dedicamos a esto es porque no podemos hacer otra cosa. Prefieren la historia esa de la pena y una pobre chica metida por las malas artes de alguien,  que la de una mujer con cabeza que lo decide porque se gana la vida mejor y más rápido, una profesión que renta si sabes organizarte y no rindes cuentas a nadie. Al final algunos hombres son unos románticos. Les encantan los cuentos y necesitan creer en ellos, una ilusión que se hacen especialmente cuando se convierten en fijos de alguien,  “clientes fidelizados” como Juanjo diría.

Es cierto que yo he trabajado en esto más tiempo del que quizás hubiera deseado, pero no deja de ser una actividad para unos años. Tengo mucho por delante, y, a diferencia de otras,  el dinero para montar algo,  sólo me hacía falta dar el paso y lo estoy dando. ¡Estoy tan ilusionada!
A veces pienso que, como yo, mucha gente tampoco sabe cuando empieza en lo que sea dónde va a acabar con sus huesos, y a menudo están más tiempo donde no quieren, y muchos machacados.  Salvo los políticos como Pablo, o los funcionarios, que están toda su vida en lo mismo, llueve o truene, el resto de las personas no podemos enfocar lo del trabajo como ellos hacen, con un empleo fijo en el mismo lugar. Todos, salvo ellos, tenemos que reciclarnos y buscarnos otro modo de ganarnos la vida cuando, por lo que sea, donde estamos ya no se puede porque te echan las circunstancias, la crisis o la vida al final, los cambios. Con estos tiempos que corren yo lo veo continuamente: en el mismo sitio y haciendo lo mismo cada vez estaremos menos, no hay nada estable.


(El relato completo "Mandy, Bienestar y Belleza" está aquí si quieres leerlo. Pertenece a la serie Clasificados).

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Al final algunos hombres son unos románticos. Genial

Aurora Pimentel Igea dijo...

Mandy es una cínica con (su) encanto. Mientras escribía el cuento cada vez me hacía más gracia la puñetera.

lolo dijo...

Eso es que pasa, que te hace gracia la niña, cuánta razón. Su planteamiento será lo que sea pero práctico y realista lo es.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Es que la veía mientras lo escribía .. (de hecho ir a un gimnasio y observar a la gente da muchas ideas, en fin, Lolo, gracias por leerlo)

Anónimo dijo...

Pues sí, sí que aprovechas bien la gimnasia...mental

Aurora Pimentel Igea dijo...

Anónimo, gracias por leer y comentar. No sé si a ti te pasará, pero a mí de las cosas que más me gustan es escuchar a la gente hablar... en el gimnasio, la peluquería, el mercado, en un bar, en el Corte Inglés, a la salida del cole, a los encargados de la gasolinera... Pegas la oreja y tienes ya un cuento.