Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

miércoles, 13 de abril de 2011

Comadrona

Comadrona o sage femme, creo que lo dicen así en Francia, lo vi en algunos portales, en vez de poner notario abajo ponía “sage femme”.

No he dado a luz ni he estado embarazada, pero la labor de alguien que ayuda a que otro nazca y está al lado de quien alumbra me ronda desde hace años. Escuchar e identificar las señales de la naturaleza que dicen que alguien llega, que está llegando, animar y alentar a la madre, ocupar siempre un segundo plano o el tercero o el cuarto, es el niño el que cuenta y quien lo ha llevado en su vientre y lo llamará hijo, hija.

Comadrona, un buen papel con vetas interesante. Muchas labores, muchos trabajos, son de estar al lado, simple y llanamente, sin llamarse ni padre ni madre de nada ni de nadie, sabiendo que la vida pasa a tu lado, que se hizo y se hace, pero que tú no la has engendrado, ni la educarás, ni la sostendrás, solo la animaste. Sabías los signos y cuándo había que empujar, pero el esfuerzo real es solo el de la madre y el de la vida que se abre paso por el canal del parto.

Comadrona, mujer sabia y silenciosa que está al lado de dos vidas, apoyando.

10 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Nací con comadrona, y no puedo quitarme esos recuerdos, que no pude observar, pero se siente.

Un abrazo.

lolo dijo...

Estar al lado en cuarto lugar. Estar siempre, sabiendo cuándo hay que empujar. Una sagesse muy de mujer.

Retablo de la Vida Antigua dijo...

Comadrona es nombre rotundo, recio y casi áspero. Como en el fondo es nacer.

Reciba mis saludos.

El alegre "opinador" dijo...

Y además, testigo de milagros... Porque ser testigo del nacimiento de un niño tiene que ser alucinante...
Un abrazo.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Qué curioso, Javier. Bienvenido, guapo.

Lolo, eso es, cuarto lugar y sabiendo cuándo, el momento... Un abrazo.

Retablo, luego me quedé pensando si matrona era lo mismo, pero comadrona me suena más rotundo, como Vd. dice, y la vida que no tiene asperezas debe de ser rara (ya le contaré sobre la técnica de guiones: resulta que el guión es como la vida, como lo es la novela, sin conflicto, sin lucha, la que sea, no hay trama... el profe nos explicó hoy)

Alegre opinador, pues sí, me parece emocionante asistir al nacimiento de una persona, también de lo que no son personas sabiendo que el parto es de otros, que la vida no es la tuya.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Sócrates decía que él era, como su madre, comadrón, pero no para ayudar al niño a nacer, sino para ayudar a sus interlocutores a dar a luz a la verdad.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Cotta, me ha gustado mucho eso, sigo pensando que "la verdad" existe, así de antigua soy filosóficamente hablando ;-) Un abrazo, compadre (con esperanza digo esto).

Sombras Chinescas dijo...

Una semblanza casi perteneciente al pasado, cuando se nacía en casa.

Saludos.

Olga Bernad dijo...

Pues si es eso es así, tú eres de las que ayudan a la vida y de las que la llevan a cuestas. Y desde ayer... un poco más. Ya que nos llamamos mutuamente cuando no estamos durante estos dos últimos días, no me queda más remedio que venir aquí, si bien un poco tarde: FELICIDADES, condesa.

Aurora Pimentel Igea dijo...

JC, ahora, por lo visto, hay una vuelta a lo de nacer en casa. Gracias por tu visita y comentario.

Olga, gracias, de momento estoy intentando que el jardín de mis padres no sea un desastre, estoy cursando parvulitos de estudios boecillenses (jardín y casa, tejado con goteras, lo que se aprende de los buenos albañiles, madre...)