Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

domingo, 18 de abril de 2010

"Solo ellos" (De ausencias y abandonos)


Fui a ver "Solo ellos" (The boys are back) de Scott Hicks, adaptación de la novela de Simon Carr y con Clive Owen de protagonista. La película está hecha sobre lo siguiente. Un periodista de deportes de origen inglés instalado en Australia casado en segundas nupcias y con un hijo de 8 años se queda viudo casi de repente. Tiene otro hijo de unos 16 años, del primer matrimonio, que vive en Inglaterra. También están los suegros, la madre y el padre de su mujer australiana, hay una mujer divorciada y madre de una niña del colegio de su hijo pequeño, y, casi al final, sale su ex mujer, la madre del chico adolescente. De fondo una casa en el campo australiano, todo seco, el mar muy cerca, la ciudad con sus rascacielos y el periódico para el que él trabaja, y, un poco más lejos, Inglaterra. Y la mujer que ha muerto, de vez en cuando presente: una mujer a la que un hombre quiere no desaparece aunque desaparezca. Este es el hilo para una historia excelente sobre ausencias y abandonos y con la paternidad en medio.

La muerte es una ausencia que deja un hueco y se puede vivir así, como un espacio triste que ya nadie ocupa, una soledad nueva, desconocida hasta el momento. El abandono sin embargo es más que una ausencia: es la sensación de que te han dejado atrás, tirado o tirada, mezcla a veces de rabia, traición y culpa, otra forma adicional de pena. La soledad tiene grados, colores y matices diferentes, como lo tiene la tristeza, y no es lo mismo quien nunca tuvo un compañero, una soledad ya natural, que quien lo pierde porque se va y no vuelve o porque se le muere. También pasa que la muerte puede sentirse a veces como un abandono, no es sólo el hueco que él o ella dejan, es una traición que no sabes a quién achacar. Un niño puede vivir la muerte de un modo supuestamente natural, en apariencia mejor que un adulto, que el marido, que literalmente no puede con ello. Pero detrás un niño puede tener también ese sentimiento de abandono y, sobre todo, el temor a que eso pueda suceder de nuevo, y él ahí, solito, sin nadie que le quiera y le atienda.
El divorcio hoy genera nuevas familias. Pero también a veces deja atrás personas que se están haciendo. El caso es que cuando un hombre forma una familia nueva puede provocar en el hijo que deja atrás un modo de durísima ausencia que se puede vivir como abandono, también como una gran traición o culpa. No es una muerte, claro, pero es un hueco sentido por un niño o por un adolescente, una sombra triste que a veces, como la muerte, parece encajarse por fuera. O quizá es eso lo que a algunos adultos les gustaría que fuera y por ese se obvia, se minimiza o se mira hacia otro lado sin ser muy conscientes. "No escuchas, tú nunca escuchas" dice el chico de 16 años a su padre intentándole explicarle lo que pasa.

Tres abandonos o ausencias diferentes, quizá más, se mezclan en “Ellos solos”: un hombre que no sabe por dónde tirar, donde lo de menos es cómo está la casa, una pocilga, o que un pollo se descongele en la bañera, “tengo a gente con la compartir cosas, pero no tengo a nadie con quien compartir nada”, qué bien se entiende eso; un niño pequeño sin madre que te da muchísima pena; un adolescente que busca a su padre y alguna respuesta, desplazado antes y desplazado de nuevo, un corrimiento de tierras constante puede ser la vida a edades demasiado tempranas, cuando se está creciendo. Y la vecina rubia que quiere ser algo más que un simple parche doméstico o de otro tipo, y la ex mujer, también rubia, intentando que la vida crezca, y la abuela y el abuelo, que además de vino hacen lo que pueden, bien unas veces, otras, como es natural, con resquemor o errores porque nadie es perfecto. Todo entre el sol y la sequedad de Australia y un breve viaje al cielo encapotado de Inglaterra donde hay unos colegios privados excelentes, fríos y distantes. Allí meten a los niños. A distancia todo puede sentirse a veces menos, depende.

Y la mujer, en diálogo con él, hasta esa escena final del armario de la ropa, y aquel vestido negro de ella que él descuelga y vuelve a colgar de nuevo.


4 comentarios:

José Julio Perlado dijo...

Felicidades por tu anuncio de la próxima presentación de tu libro.
¡Deseo que sea un éxito!
Saludos
JJP

Las hojas del roble dijo...

Habrá que ir a verla.
Qué elegancia de tarjeta de presentación de tu libro. Enhorabuena y mil besos

meloenvuelvepararegalo dijo...

Ante todo felicidades por lo del libro! Y con Ouka Lele en la presentación: qué lujo!!
Por otro lado, comentarte que tienes un blog de lo más interesante y que me ha gustado mucho esta entrada. Elaborar el duelo de ausencias, pérdidas y abandonos es una de las cosas más difíciles; así que gracias por la recomendación de esta peli.
Un saludo,

Aurora Pimentel dijo...

Gracias, José Julio, semana intensa, ni contestar pude casi.

Julio, ya sabes, si pudiera ser me gustaría algún poema más sobre portales de los de antes (sin portero automático, real). Un abrazo.

Muchas gracias, meloenvuelves, muy amable.