Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

lunes, 19 de abril de 2010

La niña, la perra y el ángel


Juega la niña canturreando. Entretenida siempre, no se aburre ni un rato. Solo de vez en cuando cae agotada y se queda dormida en un rincón, apoyada en la perra que suele estar soñando que persigue a un gato. Por eso mueve las patas y gruñe bajito.

El ángel está en guardia tanto cuando descansa la niña como cuando está ocupada. Hay incluso más peligros cuando está despierta y activa. Es entonces más frágil. Cuanto más explora la niña, cuántas más historias inventa con las muñecas, arriba y abajo, cambiando lo que dicen y lo que hacen -“ahora eres...”, “y entonces...”, “y vino alguien”, “y luego pasó esto”,“y entonces ella le contestó algo…" hasta "fin de la historia” y carpetazo- entusiasmada, absorta y dedicada, mucho más vulnerable se hace. Y el ángel lo sabe. Por eso levanta un muro invisible de protección blanca. Dentro queda el espacio de juego privado concentrado o disperso, de caminos estrechos o lagos amplios, rincones oscuros y algunos días muy claros. El resto siempre queda fuera, no debe hacer daño.

Son las seis de la tarde. La perra tiene hambre y ganas de calle. Abre el ángel la puerta del cuarto de juegos y salen los tres.

Es bueno que corra el aire, ir a por la merienda, estar con alguien, reírse un rato, alimentarse de lo que se ve y pasa para luego pensarlo e intentar jugarlo, mover cuerpo, corazón y alma.

Luego otra vez los tres en el cuarto de juegos, solos de nuevo, la niña, la perra y el ángel.

5 comentarios:

Jesús Cotta Lobato dijo...

Qué texto tan encantador. Y seguro que es verdad. Un beso.

Quequi dijo...

Precioso texto, y preciosa tríada.
Besitos, Aurora.

annemarie dijo...

Los muros invisibles de protección blanca, qué cosa, Master, qué bien! Glaucomas tan evitables. Me da incluso miedo una característica de los blogs, las coincidencias de asuntos, creepy! Mira esto: http://scienceblogs.com/cortex/2009/05/daydreams_1.php
Un beso!

Miguel Baquero dijo...

Enternecedor texto, mejor cerrar la puerta y dejarlos jugando. Mirar si acaso por la cerradura

Aurora Pimentel dijo...

Gracias, Cotta, es verdad, ficción o no suele ser verdad casi todo ;-) Un abrazo y buena feria, disfrútala con tu familia, besos a I y A, y a R, claro.

Quequi, las perras siempre vigilan, son ángeles de la guarda naturales ;-), hasta cuando se mudan ... Me dice Olimpia que te mande un ladrido de su parte. Yo por la mía otro beso.

Annemarie, voy a echar un vistazo a lo que me dices, siempre tienes cosas interesantes. Luego toca Portugal, ya te cuento (hay días que una está "portuguesa", melancólica, suave, en fin...)

Miguel, gracias, miraré por la cerradura... ¿te acuerda del cuento de Barbarroja? ¿ese que tenía habitaciones cerradas y no se podía mirar dentro? Qué miedito daba el cuento....