Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

viernes, 10 de abril de 2009

De besos y cruces


Me gustan los besos, debe de ser de familia, quizas más de carácter.

Lo de besarse viene mucho por lo que has visto y cómo te han educado. También de lo expresivo que se es por naturaleza. Expresar no significa querer más ni mejor. Hay gente que quiere un montón pero no le sale expresarlo con un beso, por ejemplo.

Hay diversidad de besos. Como saludo, como afecto, de amor. También como señal de respeto.

Hoy nos dieron a besar la cruz en los oficios.

Es costumbre en Viernes Santo hacerlo, como lo es besar una imagen del niño Jesús en Navidad.

Me gusta, pero no soy nada de imágenes, a ver si lo sé explicar. Agradezco y creo que aprecio una buena imagen, que a mí me parezca bonita, con arte. Pero creo que me sería igual besar la cruz más fea de todas, con el peor Cristo.

Me emociona la parte artística de una imagen, cómo no, mucho, y, como en todo, prefiero lo que considero bueno que la mala calidad. Sin embargo siento que la poca fe, piedad o la devoción que pueda tener en lo profundo no se conmueve más ni es más fuerte ante una talla de más fuste.

Puedo equivocarme, por supuesto, en esta apreciación mía. Así que, por si acaso, voy a mirármelo por si soy algo protestante, simplemente es que soy de Valladolid y un poco seta, o es algo realmente más serio. Quizás algo me pasa y debería vérmelo, no sé.

No me conmuevo, religiosamente hablando digo, ante una talla, pero en cambio sí creo que mi fe se interroga en lo más hondo ante determinadas personas y su ejemplo. Porque entonces no es un trozo de madera o piedra bonitamente tallada. Creo quizás que en una persona es donde la imagen de Cristo puede encarnarse mejor que en una piedra, aunque fuera Miguel Angel quien la esculpiera. Y ahí si que siento algo parecido a la devoción que otros pueden sentir por una imagen, lo reconozco. Aunque tampoco soy ni de santos (muertos) ni de estampas, esa es la verdad, más bien de vivos.

Allá estaban en su convento las Calatravas con la cruz bordada en rojo, bien grande, a la izquierda, las mangas amplias de estilo medieval de su hábito color hueso, las diez como sacadas de otra época. Alguna enferma creo que hay y no asiste a misa.

Y nosotros, pueblo que quiere ser fiel y a la vez un poco aterido, la verdad, en esa iglesia moderna pero que conserva el aire del Císter. Soplaba ya cierto viento que esta noche acaba de traer nieve. Bienvenida también, como la lluvia, hace falta más agua.

Besamos todos los pies de Jesús en la cruz, su imagen, en silencio.

Y me acordé de muchas cruces. De familia, amigos, conocidos y hasta desconocidos. Allí en sus pies también estaban, lo sé. Los vi cuando besé la cruz.

Dolor físico. De parto, horitas cortas hoy, pero horitas al fin y al cabo. Eso en nuestro mundo, que en otros siguen pariendo a lo burro. Malestar de la quimio, ese veneno que te meten en el cuerpo y que crees morirte de tan mal que te encuentras, tantas amigas en el corazón. Gente amputada, machacada físicamente por trabajo, agotada del campo, de la mina, de trabajos inhumanos tantas veces. Mujeres mutiladas o a las que las pegan, niños golpeados, abusos y violaciones.

En el mejor de los casos nos duelen los pies al final del día, la espalda, la tripa o la cabeza, y podemos darnos con un canto en los dientes. Dolor también de alma, algo difícil de explicar, depresión, enfermedad mental, angustia, ansiedad, no me encuentro bien y no sé qué es.

Ser humano es sentir dolor físico, pero hay dolores y dolores, muchos insoportables.

Hambre y sed. Más punzante o menos, física, espiritual, de todo tipo. Media humanidad vive subalimentada y otros tienen problemas de colesterol y sobrealimentación. Media humanidad no tiene acceso a agua potable. Ser hombre o mujer es tener un hambre y sed casi constante, comes, y a las cinco horas vuelves a tener hambre, yo a las tres. Y sed, siempre.

Así somos, hambrientos y sedientos.

Sufrimiento y dolor de no saber, de no entender, de encontrarse ignorante o perdido, sin una explicación, sin una razón a nuestro alcance que nos satisfaga o, al menos, nos consuele. Ese es otro dolor que alguna vez se puede sentir. Y mucho.

Creo que nadie entendemos nada habitualmente y a veces de modo más frecuente y por temporadas. Y se puede sufrir mucho por ello.

Soledad. Soledades de niño, de adolescente, de adulto, de anciano, de mujer u hombre abandonado. Soledad a veces de nido vacío o sin llenar o hacer, de enfermo o apartado. "No me quieres como yo te quiero." "Les doy igual a mis hijos. Nunca me llaman." "Me paso las tardes solo. No tengo a nadie con quien hablar." "No le importo a nadie. Nadie me quiere." "No encuentro un hombre que me quiera". "No tengo una mujer a mi lado".

Y, también, "no quiero a nadie". No hay soledad peor que la del que no quiere porque ya no puede, está harto, porque le hicieron daño y no quiere volver a intentarlo, porque no le enseñaron o lo olvidó. Por supuesto que para querer hace falta una pedagogía y una educación, también una trayectoria vital que ayude, como en todo. Y hoy todo va en contra de esa educación sentimental y las trayectorias son a veces devastadoras.

Es terrible el dolor físico o moral, el hambre y la sed, el miedo, pero la soledad no le va a la zaga. No digo la temporal, digo la que se siente por dentro y hace nido, se queda. En nuestro mundo tan rico cada vez hay más gente sola, muy sola. Se nota mucho. Se llevará mejor o peor, pero está ahí, es la gran pobreza de muchos países ricos.

Al besar la cruz hoy, Viernes Santo, supe que mi beso no era ni de saludo, ni de afecto o amor al sufrimiento.

Tampoco de aceptación o resignación.

Yo sinceramente no puedo, mentiría si dijera otra cosa.

Mi beso fue señal de respeto ante el dolor y sufrimiento de tantas personas.

De cariño en su caso a aquellas a las que quiero y conozco.

Todos de pie, en sus pies, en la cruz, en su cruz también. Qué menos que besar. Qué menos.

Y luego, estar a su lado, siempre estar en la medida de lo posible.

Y qué mal cuando ves que no estás donde debes sino haciendo cosas mucho menos importantes. Qué pena.

El cuadro es "El descendimiento" de Van der Weyden, está en el Museo del Prado.

17 comentarios:

Xóchitl dijo...

Yo tengo tantas ganas de un beso. Que hoy sea un buen dia para usted.

Ángel Ruiz dijo...

Iba a comentar a propósito de lo que dices, pero al final he preferido quedármelo y ponerlo yo como entrada mía: esta entrada.
Otros lo llaman 'inspirarse'.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Hola Aurora. Lo primero, me han encantado los 60 créditos.

Después lo de los besos. Buena reflexión personal, como decía ayer en otro Cuaderno de un amigo, que tú también estabas, sirve para rezar y pensar.

Y por último, el beso al Niño o a la Cruz, pues he recordado algo que me molesta, y es el famoso pañito que limpia los besos de los feligreses.

Lo entiendo por las "miasmas" de los demás, las babas, pero, Aurora se hace con tanta fuerza que en muchos casos he visto levantada la policromía.

Un abrazo y gracias.

Máster en Nubes dijo...

Yo también, smuac, hala, ya te lo he dado, guapa.

Gracias por venir ¡de tan lejos! Y feliz Pascua de Resurección
Aurora

Máster en Nubes dijo...

Por Dios, lo de la inspiración me ha hecho ilusión, maestro barbudo (con permiso)

Vivir la Semana Santa en Santiago tampoco debe de estar nada mal, pero nada mal.

Gracias, Angel por venir, leer y comentar.

Aurora

Máster en Nubes dijo...

Javier: me gusta mucho que vengas y que te encante.

Y estoy de acuerdo en tu comentario. Me pasa igual con los pañitos y otras cosas similares.

Claro está que yo la profilaxis actual no la aguanto, qué manía por Dios con la limpieza y que no nos pasemos miasmas ni nada ... (mañana más de esto, con Mónica Belluci incluída, no sé cómo he unido la resurección y a la Belluci, pero me ha salido así ;-)
Un abrazo


Aurora

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Hermosa reflexión sobre el dolor, el sufrimiento. También, a su modo, sobre la esperanza.
Aunque yo estos días he hablado mucho de imágenes, créeme si te digo que comparto tus reflexiones. Es verdad que hay imágenes que me emocionan, pero son sempre aquellas que van ligadas a personas concretas, familires y amigos, incluso algunos desconocidos; que encierran vivencias y que, por lo tanto, dejan de ser simplemente imágenes.
Un beso -faltaría más- amiga Aurora.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Aurora, la Belluci no es española, pero tiene un corte muy bello.

Espero a mañana, Belluci, como Magdalena?

Un abrazo.

Máster en Nubes dijo...

Querido Juan Antonio:

He seguido con pasión tu Semana Santa, y con envidia también, la verdad. Y con emoción. Una gozada debe de ser estar y una gozada cómo lo has contado, muchas gracias.

Lo que explico de lo que me pasa a mí con las imágenes ya digo que puede ser un defecto y para mirárselo pero bien, lo he dicho en broma pero también muy en serio.

Creo que cada uno siente la devoción, la piedad y la fe de una manera y no creo para nada que la mía sea ni mejor ni más profunda, nunca.

En todo caso toda la razón tienes en tu comentario explicando qué son las imágenes para ti: no es un trozo de madera tallada ninguna imagen, son la personas que se conmueven y rezan, piden o lloran gracias a ellas, a las que quisistes y quieres. Pues eso, nada más y nada menos.

Mala católica sería -que lo soy- si no entendiera que sin hacernos ídolos de nada (y ojalá que de nadie, tanto o más peligroso) necesitamos de materia, cuerpo, arte y más para rezar muchas veces.

Te agradezco tu explicación a la quizás poco afortunada mía.

Te vuelvo a repetir mi admiración y te pido mis disculpas si ha sonado como "estos tíos de imágenes que no se enteran": joé, parezco como jansenista, mierda, necesito urgentemente un paso por Andalucía!

un abrazo

Aurora

Máster en Nubes dijo...

La Belluci, Javier, es un pibón que rompe el misterio, un cañón de la baraja...

Y no, no como María Magdalena, que ya lo fue en la peli de Gibson (unas cosas me apasionaron y otras nada, pero nada nada). No va por ahí...

Monica Belluci puede ser (casi) un "argumento" teológico (más bien una insinuacíón teológica;-) para creer en Dios (la encarnación y la resurección), pero en fin, que no quiero adelantar nada, que no me cites que entro como un toro de cinco años... y no quiero, no todavía, que estoy viendo Memorias de África y eso tan bonito de que no poseemos nada... (menos el pedazo de granja en África, tendrá delito ...

Aurora

ana dijo...

PRINCIPIO Y FIN.
"Yo tenía una granja en Africa, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día..."
(...)
"La silueta de la montaña fue borrada y nivelada lentamente por la mano de la distancia".



Es cierto... ella no poseía nada. A pesar de esa granja tan bonira que se ve en la peli.
Nada era suyo. Ni siquiera su amor... el amor libre nunca se posee. Es el más grande. Se llamaba Dennys Finch-Hatton.


LA TUMBA EN LAS COLINAS...
Debes dejar tu triste centinela
Por otra más alegre.
Nunca vendré por piedad,
Siempre vendré por placer.

(Elevaré mis ojos hacia las colinas).

Te animo a leer Lejos de Africa.
Y también, Cartas desde Africa. Son emocionantes.

ana dijo...

Yo acabo de ver Dos hombres y un destino... (gracias Driver).

Y me sigo quedando con Robert... con Dennys... con Sundance kid...
Por una vez no discutiremos.
Cada una en su prado... jajajajajaja.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

La verdad, es que sois geniales.

Bueno Aurora espero a mañana, Domingo de Resurección, a ver si "resucitas" a la Belluci.

Un abrazo, y ten cuidado con los leones...

De la peli claro.

Máster en Nubes dijo...

Ana, guapetona, leí Memorias hace un porrón de tiempo, y por cierto, el affaire más interesantes -creo recordar- no era con Dennys, sino con el criado negro ¿o lo he soñado?

Y otra cosa, ya sabes que tú y yo salvo por Viggo no vamos a discutir,

Pero además Redford tiene algo de progre oficial, Sundance y tal, concienciado que me da una pereza de muerte. Mira, no, Newman por goleada, no te va a intentar concienciar ni nada, a tu aire. Dónde va a parar, por Dios, Anita, pero nada, tú al rubio y yo al otro q.e.p.d.

Un beso, guapa

Máster en Nubes dijo...

Leones, ¿los que se comieron a los cristianos, los de la colina, cuáles leones? A mí leones, a mi... que ni tiemblo ;-)

Un abrazo y hala, no resucitaré a la Belluci, que está bien viva (y es ¡cuarentona!, Dios siempre nos da una esperanza ;-)

Aurora

ana dijo...

No... ella no tuvo un affaire con el criado negro... yo creo que lo soñaste...

...Farah era EL AMIGO FIEL.
Una especie de alma con ruido de ángel.

A él lo encontró cuando llegó... y a él despidió cuando se fué. Siempre estuvo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Aurora, no te has explicado mal en ningún momento y, por supuesto, no me he tomado a mal nada de lo que has dicho. Simplemente quise exponer también aquí mi propia visión, que no es tan lejana de la tuya, además.
Nuevo beso, faltaría más.