Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

domingo, 16 de mayo de 2010

Contemplaciones y miramientos


No estés triste, por favor. Si lo estás, me da mucha pena. Cuando ríes, por ejemplo, no te estás riendo, haces como si te rieras. Y yo luego venga a darle vueltas a qué podría hacer o decir, cuál sería la palabra o el gesto para que tu risa fuera verdadera.
Y, de repente, zas, caigo en la cuenta.

¡Qué gracia! Sólo hay que contemplarte, es lo que estás pidiendo. Y por eso tienes a veces esas salidas de pata de banco o por peteneras, que me das hasta miedo. Es lo que necesitas, que te contemplen, pero una barbaridad, me parece... Podría decirse que tu diagnóstico es el de "estado carencial grave o muy serio de contemplación", como si estuviera viendo a tu médico de cabecera con las gafas en la mano mientras tú le contestas "Ahora, doctor, me deja Vd. muchísimo más tranquilo. Con un nombre así, ya sé a qué puedo atenerme..."

A veces la causa de nieblas que se cierran es que no hay quien nos mire con ganas y detenimiento. No sientes los ojos del otro que se recrean despacio, por arriba y por abajo, por fuera y sobre todo por dentro, una vez, y otra, y otra, para volver luego a empezar de nuevo.
"Y tú..., ¿qué miras?, ¿se puede saber qué estás mirando?", "Pues a ti, naturalmente ... ¿a quién voy a mirar si no, lelo (o lela, si es el caso)..?", "Ah, bueno, pues si es eso, nada, nada, tú sigue por donde buenamente puedas..." Y ahí la risa ya es cierta, se pasan unos pocos males o se van un rato de paseo.

No es tener a un simple testigo, “sí, sí, por supuesto, en el 4ª b vive el señor ese, se lo digo yo, que soy el portero y llevo toda la vida en esta finca... y le veo cuando sube y baja.” Ni siquiera que estén a tu lado físicamente, te lleven los papeles del banco o te hablen, que a veces es casi lo de menos (lo de hablar, no lo del banco, por supuesto). Es que te contemplen poco o mucho, depende del momento que el corazón atraviesa. Sin contemplación sobrevivimos a duras penas. Y en determinadoa estados carenciales deben administrarse dosis extras en forma de complejos vitamínicos que, francamente, tienen muy poco de complejos.

Creo por lo tanto que quizá no es fe lo que te falta, sino esperanza, que es más serio. Así que, si puedes hacer que te vean de paso lo de la esperanza, no lo dejes. Esa ausencia cronifica y luego su tratamiento sí que es complicado y bastante más lento.

Por lo que a mí respecta, ni una palabra más te diré, tampoco esperes razones o respuestas. Ni preguntas ya voy a hacerte. Todo es resto y nada, sobra, mejor que quede fuera.

Contigo en adelante solo contemplaciones y miramientos, prenda, alegría mía. Tú sí que eres un recreo.

10 comentarios:

Montse Viver dijo...

Necesitamos mimo, que se nos mire como dices contemplando, dejando que nos atraviesen los pensamientos mudos, que a veces son más explícitos que lo que se verbalizan. Hay personas que no dicen nada y sin embargo acompañan y otras que hablan demasiado para no decir nada...

Ramón Simón dijo...

Que bueno.

Un ritmo excelente en las frases, suena a poesía, a música.

Muy bueno.

Saludos

Sombras Chinescas dijo...

Pues mira que ironía, que tanto las contemplaciones como miramientos son sinónimos de reparos.

Saludos.

irene dijo...

Muy bonito!! :)

Los contemplamientos son a veces necesarios para sentir que existimos, que pertenecemos al mundo porque hay otros que perciben nuestra presencia, reparan en nuestra mirada y nos enlazan al mundo... aunque sea para suplir nuestra falta de autoestima.

Un beso,

Irene

lolo dijo...

"A veces la causa de nieblas que cierran es que no hay quien nos mire con ganas y detenimiento"

Pues eso.
También yo creo que tiene mucho ritmo esta entrada.

El alegre "opinador" dijo...

Que maravilla de entrada. Como dice Montse, todos necesitamos mimos a mansalva. Preciosos pensamientos. Es una alegría tner alguien a quien mirar y que te mire. Es una maravilla ver tu propio reflejo en los ojos de otra persona que te contempla.
Besos. He vuelto.

Aurora Pimentel dijo...

Montse, desde luego, lo que no se dice es lo que más importa a veces. Un abrazo muy fuerte.

Gracias, Ramón, muy amable. Fun placer conocerte a ti y a Alfonso también, nos vemos ¿eh?, mercuriala (de adopción) a muerte ;-)

JC, no había caído, qué cosas. Y yo que pensaba que quedaba descarado y todo el texto, para que se vea el problema de las palabras, que tienen un sentido ... o siete.

Irene: eso. Te contemplo aunque no te vea, que lo sepas. Como a otras personas, no hace falta la presencia, pero las estás mirando largo tiempo. Un abrazo (creo que eres quien eres, pero si eres otra Irene... igualmente)

Lolo: te estoy mirando... sin verte ;-), con envidia en este momento porque me parece que la playa debe de estar al caer. Espero carta, no sé, yo la espero (y la pido, sin vergüenza además ;-)

Opinador, te he mandado con error, no sé por qué rázón, como veinte fotos de "esto lo cuida un gitano", no sé si te habrán llegado, si no, lo vuelvo a intentar... soy torpe y tú estás en la estratosfera con la manzanita esa. Y sí, pero para los mimos hay que dejarse, pararse un poco, que con velocidad muy malamente ;-) Un abrazo fuerte.

reyvindiko dijo...

Trabaluengas: solo contemplo dejar de ser contemplado pensando en ser muy contemplado después.

Aurora Pimentel dijo...

Interesantísimo trabaluengas...

Tú tienes 4 soles que te contemplan a lo bestia, no te quitan ojo ;-), y otro sol que igualmente, y más arriba, claro. Ya sabes lo que eres, Reyvindiko, mitad San José y mitad legionario, los Cotta son demasiado, habría que escribir una novela.

irene dijo...

Creo que sé quién crees que soy. Si mi creencia es correcta, entonces la tuya también.

;)