Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

viernes, 6 de febrero de 2009

Fluir


"Be water, my friend" decía el anuncio con Bruce Lee.

Quizás no haya que ser como agua, que se adapta a cualquier forma.

Pero algo de su fluir nos puede enseñar.

A veces las cosas no fluyen. Quieres ser cálida, amable, tienes ganas de agradar. Pero no llegas a acertar. No estás oportuna, no atinas. Quizás haces daño sin querer. Tampoco refrescas ni provocas una sonrisa.

Es tiempo, como la marea, de retirarse de la orilla. Ahora hacia el mar de nuevo, atrás.

Se estaba bien bordeando esa playa, te atraía tanto. Bien que se lo has hecho saber, ola tras ola, día tras día.

Pero también estás a gusto mar adentro. Al fin y al cabo, eres sólo agua.

Has visto algo más de mundo, una playa grande con sus farallones. Forma parte de su belleza esa soledad de playa sombría, la profundidad melancólica de su fondo marino, abierta al mar y cerrada sobre si misma.

Supongo que cierta insistencia puede a veces ser una digna compañía de la voluntad, la fortaleza y la paciencia, todas ellas importantes para vivir o llamar a una puerta.

Pero, en otras ocasiones, algunas insistencias pueden ser empeño vano. O molestar, lo peor. Y eso, jamás: el undécimo, no molestar.

Creo que, como el agua, hay que sentir el terreno, reconocerlo. Quizás no es el lugar adecuado por el que entrar, pasar o pasearse. O no es el momento oportuno. O son otras aguas las que pueden bordearlo, más fuertes, más sólidas o más brillantes. Tanto da.

Como el agua, tendrás entonces que buscar el hueco, los cauces, por donde fluir de nuevo.

El agua encuentra un sitio siempre. Salta y corre hacia el mar por donde puede, no por donde quiere.

Pero fluye.

Llovió todo el día de ayer.

Lleva lloviendo días, ha nevado mucho también. Empapada está la tierra, ha calado el agua muy adentro. Fluyen ya con fuerza los arroyos en las faldas de La Maliciosa.

Oí cantar al agua esta tarde. Más que va a cantar esta primavera con el deshielo.

Siempre cantando, nunca estancada.

Hacia el mar.

Contenta.


(El Boalo, 4 de febrero 2009)

miércoles, 4 de febrero de 2009

Cuidadoras, cuidadores 1)



No he leído la ley de dependencia, no he tenido tiempo. Tengo la sensación de que en este ámbito poco se puede legislar. No es que no crea en los servicios sociales o en la necesidad de apoyo de la Administración, es que mi experiencia en este área me dice que la realidad es tan rica, variada y compleja que, incluso con buenas intenciones, el legislador, y luego el funcionario, a poco pueden llegar a veces, poco pueden afinar a menudo.

Hay muchas personas que llamamos "dependientes", cada vez más.

A aquellas que nacen con una determinada discapacidad severa o les es sobrevenida, se une hoy el número cada vez más creciente de ancianos. La esperanza de vida está en torno a los 83 en mujeres, 76 los hombres. Y es frecuente que los últimos años no sólo impliquen achaques, sino, en muchos casos, la imposibilidad de vivir solo, la necesidad de que te ayuden para las tareas más elementales, como vestirte o asearte, no digo ya cocinar, ir a la compra, etc.

Conozco bastantes mujeres que se dedican a tiempo completo o parcial a esto. Son lo que se llama "cuidadoras" habituales de sus padres ya muy mayores.

Mi amiga Marta, fiscal, volvió a Burgos a cuidar de su madre enferma. Se pudo permitir un traslado y, también, cierta ayuda en casa. El último año había noches en las que su madre no dormía y, en consecuencia, ella tampoco. Los últimos meses ni trabajó. Ha muerto su madre hace más de un mes y Marta se encuentra desubicada. Por lo visto es una sensación habitual entre quienes se dedicaron con tanta intensidad a alguien: de repente se encuentran con una gran sensación de vacío.

Maripaz también ha cuidado de su madre hasta el final. Fue una gozada oír su voz ayer, porque la voz humana es importante. Y porque decirle a alguien que sientes su pérdida pide hacerlo de viva voz, aunque sea por teléfono.

Hace años pude colaborar con Desarrollo y Asistencia, cuando estaba al frente José María Sáenz de Tejada, una de las personas que más admiro, siempre sin darse importancia, ayudando a los demás y con mucho sentido del humor, un señor. En DyA la mayoría de los voluntarios son personas mayores de 65 años que visitan a mayores de 75 en sus casas. Les acompañan, otras veces van con ellos al médico o a hacer algún recado, también están con ancianos que viven en residencias, con marginados. Desafortunadamente hoy en día ser anciano es estar en gran medida marginado. Como DyA hay otras muchas organizaciones.

Marta, Maripaz, los voluntarios de DyA son motivo de esperanza y de alegría, pienso yo.

Es como cuando sale el sol.

A veces, en medio de esta crisis, que no sólo es económica, ocurre cuando lees las noticias que no sabes quién es más malo o más tonto o las dos cosas (no hablemos ya de la televisión). Parece que hay pocos motivos para la esperanza o la alegría. Es entonces cuando hay que pensar en este tipo de personas. Y más: intentar verlas, hablar con ellas. Y el corazón se te esponja.

Cuando el desánimo, por lo que sea, se abre paso, o surge la tentación de quedarse prendido en una visión de la vida pesimista y triste, que es hasta razonable, una se pone a pensar en estas personas y vuelves a tener fe.

Y no sólo en Dios.

Foto de anciana con nieto.

martes, 3 de febrero de 2009

DRIVER. NEOLOGISMO.


Adjetivo que se aplica a la persona que regala algo propio, no comprado, habitualmente cuentos y retazos literarios, de modo generoso y por sorpresa, provocando el encanto, la emoción y el agradecimiento en los receptores de dicho regalo.

También se aplica al sujeto que ha recibido tal don literario, que se le escapa por los bolsillos sin poderlo evitar. En algún caso puede confundirse con manirroto literario (utilícese siempre de modo cariñoso).

Por ampliación, hoy se utiliza para aludir al acto de dar algo muy de uno sin darle o darse importancia alguna, hábito que a principios del siglo XXI comenzó a instaurarse y que provocó la muerte de las listas de bodas, bautizos, comuniones y la extinción de la tarjeta-regalo del Corte Inglés.

Una cuarta acepción alude a la magnanimidad del que comparte lo que ha recibido o tiene para disfrute y deleite de los demás.

El adjetivo admite la forma verbal.

Los ejemplos de utilización son muy variados:

1. Elena estaba ayer muy driver, nos acogió con jamón ibérico y puso toda la casa a nuestra disposición.

2. Nosotros driveamos mucho, nos parece mucho más elegante que comprar un regalo.

3. Mira mamá, me da igual que tú encuentres a Pablo demasiado driver, ya verás cómo nos las arreglamos y llegamos a fin de mes.

4. Charlize Terón driveó por la alfombra roja de Cannes (esto es, paseó su belleza así en plan generoso para deleíte y disfrute de propios y extraños)

--------------------------------------------------------------------------
Nota: Un ejemplo de sus regalos a modo de comentarios aquí.

Lo sé, ya lo publiqué en su día, pero hoy, en el cumpleaños de Driver-Diego y mientras él trabaja sin parar, no puedo menos que felicitarle así.

Y con una canción de la Pausini que tanto le gusta, por supuesto. Aunque un pelín cursi ya es, Diego ¿eh? Pero a tí se te permite esto y mucho más. Te entiendo, tan mona, italiana, dulce... en fin ;-)

domingo, 1 de febrero de 2009

Vida perra. VII) La otra / No es nada personal


No me lo esperaba. La vida era clara. Pero ha aparecido alguien. Y hay que saber quién es quién y dónde estamos cada uno.

Tana, cachorra de 2 meses, boxer. Brinca y no para un momento, salvo cuando duerme. Me sigue a todas partes. Sigue a mi ama a todas partes. Y no acaba de entender que aquí la antigüedad es un grado.

Mi ama está preocupadísima, quiere que nos llevemos bien.

Pero no es eso, Ama. Y Jesús Dorda te lo ha vuelto a recordar, gracias.

Porque me da igual su tamaño, que sea cachorrita. Si no asume su posición de sumisión ante la perra más mayor, cuando crezca podremos tener un problema, enfrentarnos de verdad. Por eso me porto así. Es mejor ahora, Ama.

La ignoro la mayoría de las veces.
La ladro cuando se acerca demasiado.
La saco los dientes si se acerca a mi comida o me sigue.


No tengo celos, no es envidia. Y ella tampoco me guardará rencor por un ladrido o un bufido. El mundo de los perros es más simple, Ama. Estará ella más cómoda también si sabe dónde está y su lugar, si no hay dudas desde el principio. No hay afectos y no nos hacemos daño, tal y como tu entiendes ambas palabras, afectos y daño.

No hay nada personal. Sólo perruno.

Tenemos que saber simplemente quién manda más, quién un poco menos y quién es el último. El jefe de la manada y luego todos los demás, que siguen una jerarquía. Come mi ama, como yo y luego comerá Tana. Llega mi ama y debe saludarme a mí primero, aunque Tana se haya meado.

Si la das atención primero a ella, Ama, no es que me duela, es que me sacas de mi posición. Me lo haces más complicado, y a ella también.

Es una cuestión de poder, Ama, cambia el chip.

Nota de Aurora: Agradezco mucho a Jesús Dorda sus consejos. Y a cualquiera sobre cómo demonios hago para que la perrita aprenda a hacer sus necesidades fuera. Siempre he tenido perros adultos. Tengo jardín y Olimpia siempre me pide salir, además de que andamos fuera todos los días. Pero con un cachorrito ¿cómo se hace? ¡Y a no morder cables, se va a electrocutar!
La foto es de mi sobrina, Marta, con Tana en sus brazos y Oli detrás. Ayer chuletón y compañía. Gracias prima, Agustín, Carlota, Katia y Marta, por supuesto.