Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

martes, 21 de enero de 2014

En blanco

Superar el miedo y la vergüenza no es fácil. Están metidos tan dentro, se tienen tan arraigados, que ni siquiera sabes identificarlos. Crees que es pereza o falta de tiempo. O  peor, echas la culpa a las circunstancias. Y no.  Es simple y llano miedo entreverado de vergüenza. Una vez que sabes poner el nombre exacto es un poco más fácil.

Lo que se empieza como un juego suele dar buen resultado. Sólo cuando uno se toma en serio las cosas no marchan.

Este maldito caballero de la mano en el pecho me machaca. Así, vestido de negro, con la mano extendida, siempre tan serio, tan trascendente, tan castellano. Es verdad: es elegante y honrado. Pero es un saboteador al que hay que mandarle un ratito a una taberna. O mejor, hacerle niño.  Así, con su espadita, con el caballo de madera y su pequeña gola blanca, incluso vestido de negro -porque siempre se nos ha muerto alguien-,  impone menos.

Alguien me dice que lea a Clarice Lispector. Saco tres libros de la biblioteca porque en formato electrónico en español no hay nada. Clarice Lispector me recuerda mucho a alguien. Pero me cuesta tanto leer, que devuelvo dos de los libros tras el fin de semana. Ya habrá un momento mejor. No hay que obligarse a nada, y menos a leer.

Empiezo "Las señoras" de Jiménez Lozano. Qué alegría. Me encanta. Esas dos hermanas ancianas, Clemencia y Constancia, son geniales.

-¿Y usted nos detendría, comisario?
-Lo que dijera la ley. Ya saben que es igual para todos.
A Constancia le entró la risa, y todavía entró riéndose en el cuarto de estar.
-¿Has oído, Clemencia? -dijo.
-He oído; he oído lo de la ley, lo he oído.
-¿Y no crees que es demasiado mayorcito el comisario para creerse esas cosas? Tendríamos que hacer algo para desengañarle.
-Sí, pero los hombres no son como las mujeres. No quieren desengañarse nunca. Y, si un día se desengañan, montan unas tragedias impresionantes.







5 comentarios:

polita dijo...

Cuanto tiempo... No sería ni por miedo ni por verguenza, ¿no?

Besotes de tu prima.

Fernando Moral dijo...

Qué bueno el fragmento. Me parece que voy a buscar ese libro :)

Besos.

PD: Por la foto parece que no pasáis mucho calor por ahí...

Anónimo dijo...

Gracias por el rato literario, por compartirlo en esta tarde quieta. Besos, Begoña

Aurora Pimentel dijo...

Prima, de todo un poco, pero ahí andamos.
Fernando, el libro es tronchante. Creo que te va a gustar mucho. Y sí, todo nevado y ahora jarreando.
Hola, Begoña. Ya hemos arreglado un poco el mundo pasando por Brad Pitt, no van a ser todo seriedades.

Dolega dijo...

Haces bie en no forzarte. La lectura a la fuerza e suna verdadera tortura.
Besazo