Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.
Mostrando entradas con la etiqueta Abuelitas Malditas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abuelitas Malditas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de agosto de 2009

Una abuelita se escapa de casa (Cap. 1, Introducción de "Abuelitas malditas")






Les contaré cómo empezó todo.

Me llamo Inmaculada Torredelmar y un día decidí darles una lección, un buen susto.

Estaba harta, muy harta, de todos mis hijos. Me tenían fríta. Para empezar, me quitaban las cosas o las cambiaban de lugar.

Los peines por ejemplo. Me decía mi hijo Antonio que es calvo que cómo él me iba a quitar el peine. "No tengo ni idea, pero tú siempre has hecho cosas muy raras, así que da igual, has sido tú". Nada, se sonreía, y con esa voz de autosuficiencia que tienen algunos calvos insistía una y otra vez con que él no podía haber sido. Yo, naturalmente, no le creía. Era él, como también eran mis otros hijos quienes me cogían las cosas o no las colocaban en su sitio.

Sartenes en otros estantes distintos en donde yo las había puesto, toallas en otro armario diferente al que yo las asignaba desde hacía 50 años. Nunca estaba nada donde lo había dejado. Se trataba de una conjura. Ellos siempre respondían con esa actitud de perdonavidas y su falta de respeto habitual "¿No habrás sido tú, mamá, quien no te acuerdas?"

Luego estaba mi hija mayor, la peor de todos con diferencia, con esa manía del cuarto de baño, con tanto "no te encierres, te lo pido por favor". O con el dinero, por Dios, el dinero. "Venga, mamá, dime cuántos son 200 euros". Como si yo fuera idiota. "Nena, 200 euros son eso, 200 euros" respondía yo, a ver la tonta si creía que me iba a pillar. Y ella dale que dale, seguía insistiendo"Te digo en pesetas, mamá, que es que no sabes el valor del dinero, que te has olvidado y crees que cuando das 200 euros das 2.000 pesetas y son más de 30.000, es que no te das cuenta". Para matarla, como comprenderán Vdes. una impertinente completa.

Eran todos muy pesados, me daban la lata constantemente y yo no podía más. Así que decidí escaparme un día y darles un susto morrocotudo, para que aprendieran. Aunque luego fue más que eso, mucho más.

Salí de madrugada, ni me oyeron. También me tenían totalmente prohibido que saliera sola jamás a cualquier parte, por si me caía. Yo no me había caído nunca, bueno, una vez solamente, pero ellos insistían que habían sido más veces. Me daba igual, llegué hasta donde quería llegar, y allí esperé.


Me imaginaba sus caras de espanto al ir a la habitación y ver que yo no estaba, el mal rato, los remordimientos. Hala, ahora todos contentos, ya no estoy en casa y no os doy tantas preocupaciones, ahora llorad, llorad, removed Roma con Santiago.

Me reía sola. Se me saltaban las lágrimas ahí, tan cómoda que estaba, esperando a que me encontraran. Me lo pasé bomba el ratito ese. Qué descanso perderles a todos de vista por unas horas.

Y me encontraron finalmente. Estaba en el cementerio. Sentadita encima de la que será mi tumba. La tengo preparada para cuando me entierren, pagada con lápida y todo.

Se suavizaron las cosas. Entendieron que yo con chiquitas no me andaba ya. Y empezaron a dejarme en paz. Me cogieron cierta prevención, algo de miedo.

Pero es que, además, pronto me di cuenta que con ese simple gesto había iniciado sin pretenderlo algo mucho más grande que una escapada de noche al cementerio.

Había puesto en marcha todo un movimiento social, perdonen que sea grandielocuente, pero así ha sido.

¡Abuelitas Malditas!

Soy, tras una reñida votación, la presidenta de honor de la sección española. Estamos generando pánico en nuestras familias, atrayendo la atención de los medios, en fin, mucho más sobre lo que les iré informando en la medida en que sepa, soy de toda la vida de ciencias y los números se me dan bien pero no así las letras.

Nunca pensé que con mi escapada nocturna pudiera lograr tantas cosas, para empezar mandarles a la porra y reirme de ellos. Eso era y es lo más importante, lo primero.

Lo dicho, permanezcan atentos que van a oir hablar y mucho de Abuelitas Malditas, entidad sin ánimo de lucro, Wicked Grannies en inglés. Ahora nos vamos a federar a nivel europeo, seremos Abuelitas Malditas Sin Fronteras.


"La vejez, aunque emborrone una página, es honorable."

Bartelby el escribiente.

Herman Melville



(Para que vean los pelmazos de mis hijos que, aunque yo sea de Ciencias, también puedo escribir y que se me entienda.

Se creen que lo saben todo ellos solos, sólo ellos)


(Publicado el 13 de Agosto de 2009, vuelvo a publicarlo