Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

domingo, 16 de febrero de 2014

El sol de mi cocina /Entrenando geranios

Cuando llegué a esta casa, fue lo primero que me gustó, la cocina con ese sol que entra a raudales. Durante meses, hasta que tuve preparado mi despacho, era estupendo. Hacía la comida mientras trabajaba en la mesa donde comemos. Luego ya tuve que trasladarme. Ahora, a pesar de que mi estudio tiene la misma orientación, la cocina sigue siendo mi habitación favorita y he vuelto a escribir y a leer en ella a ratos.

Cuando empezaron las primera heladas, coloqué dentro  los geranios que había comprado a mediados de verano. Pero me preocupa que se hagan demasiado señoritos y se me puedan morir del susto cuando vuelvan al aire con el frío nocturno -menos de diez grados en pleno verano-, así que he empezado a entrenarles y les quito la calefacción cuando me voy a la cama. Al despertarme vuelvo a ponérsela y a darles coba, que si tu poquito de agua, que si esta hojita mala voy a quitártela... Es un ten con ten de zanahoria y palo lo que  tengo yo con los geranios. Son una de mis alegrías diarias, verlos ahí en sus tiestos amarillos, poder cuidarlos.

Creo que soy una mujer muy afortunada teniendo una cocina con tanta luz y esos geranios. No creo que pueda haber un mejor despacho.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¡10 grados bajo cero por la noche en verano? ¿Dónde vive usted!
El olor de los geranios me gusta pero no tengo suerte con ellos, el calor y unos gusanos que se reproducen en la tierra siempre hacen que se me estropeen.
Suerte.

Aurora Pimentel dijo...

No, hombre, anónimo, es menos de diez grados, no menos diez grados... Y es Ávila, frío pero soleado...

Anónimo dijo...

¡Ya decía yo! Falta mía por leer mal.
Que sus geranios florezcan siempre.
Suerte

dolega dijo...

¡Adoro los geranios! Pero no se me dan nada bien. No sé porque demonios no me duran más de un año y eso que los trato bastante bien. :P
Una cocina soleada es de las mejores cosas que puede tener una casa.
Besazo

Aurora Pimentel dijo...

Dolega, no sé, hay un par que se me murieron, creo que más por agua que por nada, los otros están realmente que se salen. Y sí, yo sol, es lo que más pido a una casa (especialmente si vives en Ávila)