Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

lunes, 19 de agosto de 2013

Niña del lazo rojo

Un lazo rojo de grosgrain tieso, a un lado o en la coleta. A veces de raso de seda o de algodón, pero siempre rojo intenso.

En Misa me quedo mirando a una niña muy pequeña con un lazo rojo muy bien puesto. Se sube y se baja la niña del banco, pero el lazo no se deshace, ahí se queda, quieto.

Recuerdo planchando lazos hace tiempo. Y metiéndolos luego entre la goma del pelo para que no se cayeran. 

Hay algo muy español en los lazos rojos. Aunque las niñas chinas y las de todo el mundo los lleven. Niñas chinas en los años 60 con sus dos lazos rojos en las dos coletas y en su manos el libro rojo de Mao. Y otras escolares, de uniforme azul, pero con su lazo rojo siempre.

Rojo y plata de los Austrias en las mangas y los puños de las meninas, lazos también en el pecho. Empaque y telas tiesas, brillantes, buenas.

Más lazos rojos de Renoir en el pelo de las mujeres.

Y otros muchos adornando una larga mata de pelo o la melena corta de una niña pequeña.  

Hay algo elegante y alegre, opuesto a veces, estricto orden y vida, entre la rigidez de la tela y el rojo fuerte del lazo que adorna el pelo. 

Siempre habrá una mujer o una niña con un lazo rojo en el pelo bien sujeto. Y yo mirando cerca. 

Nota: Los cuadros por orden son:
-Red Ribbon Girl, de la pintora jamaicana Judy Ann McMillan.
-Detalle de Las Meninas de Velázquez.
-Mademoiselle au riban rouge, de Pierre August Renoir
-Red Ribbons, de Harrington Mann. 



4 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

Precioso.

dolega dijo...

¡Jo, que preciosidad de post!
Hay que ver como cobra vida un simple lazo si está en buenas manos.
Besazo

Aurora Pimentel dijo...

Gracias, Suso, como ves me distraigo con el vuelo de una mosca ;-)
Dolega, gracias también, están tan graciosas las niñas con esos lazos tan tiesos, tan bien hechos...

Anónimo dijo...

Ese "inocente" lacito rojo puede tener muchas interpretaciones.
En cualquier caso, resalta la belleza, qué duda cabe.