Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

lunes, 7 de febrero de 2011

El discurso del rey (lealtad, elocuencia y mujeres)




Fuimos a ver "El discurso del rey" que me la había recomendado mi hermano. La vimos en versión original con subtítulos, creo que vale la pena. La película tiene un excelente guión, una buena interpetación, pero, además, creo que retrata algo más que una anécdota.

Vaya por delante que la monarquía es una institución que me parece más propia de la Edad Media que de nuestro tiempo. Me hace gracia, por decir algo, que en pleno siglo XX –hoy XXI- estemos aún con esto. Así que simpatías, por mi parte, las menos. Sin embargo, esto no impide que lo que narra "El discurso del rey" me parezca admirable, interesante y, lo siento por lo políticamente incorrecto del adjetivo hoy, ejemplar. Pero no ejemplar a secas, sino, a pesar de que son británicos (y reyes), emocionadamente ejemplar . Aún más: es una película romántica, aunque no al uso moderno de lo que comunmente se entiende hoy por romántica, sino "realmente" romántica, en el sentido que lo real tiene de verdadero (es totalmente secundaria la realeza o monarquía en este momento). Quizás sea hasta anticuadamente romántica, es otro modo de verlo.

El que fue rey Jorge VI, duque de York antes, no era el príncipe heredero. Reinó simple y llanamente porque su hermano mayor renunció al trono por no poder casarse con Wallis Simpson, divorciada dos veces. Alberto (tomó el nombre de Jorge como rey), pudo superar esa dificultad gracias a un profesor australiano, que le ayudo con métodos entonces poco convencionales; también, y esto es de los aspectos que más atraen de la historia, gracias a la mujer con la que se casó, una gorda escocesa de una lealtad conyugal a prueba de bombas (de las de Hitler o de las que fueran), interpretada aquí por Helena Bonham Carter, fantástica como la reina madre (entonces solo reina). Comprendo que quizás este aspecto pueda parecer menor, insignificante en el argumento o la historia, pero la relación de amor –la gente puede quererse hasta siendo reyes- entre Bertie y su mujer, esa constancia de ella, su sentido del deber, de estar al lado de su marido, de ayudarle, de confiar siempre en que él podía, de quererle en definitiva mucho, creo que fue parte de que "el discurso" del rey, el que pronuncia al iniciarse la guerra y otros muchos después, fueran posibles.

La figura del profesor, un actor australiano sin éxito, "fracasado", que dirían hoy, sin títulos de logopeda, pero con pasión y confianza, totalmente ajeno al servilismo o al peloteo ese tan propio de muchas personas al tratar con la realeza, el dinero o el poder, es estupenda. Como también lo es ese retrato de familia plebeya. La escena de la mujer del profesor descubriendo a quién da clases su marido es una de las mejores, no hay que perdérsela.

Es una película con una dirección de fotografía muy cuidada, con la humedad y la niebla de Londres omnipresentes, la falta de luz esa, la frialdad de los palacios (y de las familias de la realeza a veces), con la guerra a punto de estallar, y, en contraste, la frivolidad (con todas las letras) del Príncipe de Gales y la Señora Simpson: hoy ambos hubieran reinado sin problemas y salido en La Noria de Telecinco seguramente, serían los héroes. Por cierto, para los románticos digamos que modernos, hay que recordar que ambos mantuvieron contacto con los nazis, hay amplia bibliografía al respecto. También están bien Churchill y otros políticos de la época, y una Inglaterra en definitiva que tuvo que enfrentarse a algo que costó muchas vidas humanas, muchos sacrificios y esfuerzo. Hasta el arzobispo está perfecto, vaya retrato.

En fin, me pareció una película excelente. Pronunciar una palabra tras otra sin dudar, sin atragantarse, de corrido, es para los reyes, como para otras personas, importante, especialmente en la era de las comunicaciones. La radio y la televisión marcaron una diferencia, bien lo muestra la película, y no siempre para bien, me temo; la facilidad de palabra o la simple imagen, hueca la una o la otra, venden más que lo verdadero. Personalmente me parece que lo “realmente,” valga la redundancia, importante de esa historia fue vencer el miedo, la inseguridad, y una infancia compleja y triste, confiar en que uno puede llegar a estar, si no a la altura de un padre imponente, de las circunstancias, o de "la Historia" (con mayúsculas es una palabra grandielocuente hasta para los mismísimos reyes), sí al "real" servicio de las personas, sean cuales sean éstas. Y no para lucirse uno: la diferencia entre Eduardo/David y Jorge/Bertie parece evidente. Y todo esto con cierta calidez humana, femenina, aunque ella fuera escocesa y Windsor consorte, porque nunca nadie es perfecto. La elocuencia pues no es la del discurso, sino la de la vida siempre, sea la del rey o de quien sea.

El discurso del rey fue, en definitiva, también el de la reina, que pronunció muchos menos, y que se bebía, según dicen, unos gin tonics muy contenta cada evening, hasta que se murió de muy vieja y durmiendo.

15 comentarios:

Retablo de la Vida Antigua dijo...

Una gran película. Y su análisis, doña Aurora, extraordinario.

Y sin entrar en polémicas, en lo narrado bien que se justifica la existencia de la Monarquía y la necesidad de que los reyes sean ejemplares.

Churchill está muy bien caracterizado no tanto por el parecido físico como por el valioso punto de rudeza que siempre tuvo.

Y la aparición de Sebastian Fly (Anthony Andrews) interpretando a Baldwin es fundamental para los nostálgicos de Retorno a Brideshead.

En fin, saludos.

Y los días ahora casi primaverales. Las perdices exultantes.

Jesús Dorda dijo...

No puedo menos, Aurora, que admirar una vez más tu elocuencia escrita a la hora de comentar esta película. Coincido en todo lo que comentas.
Pero como yo la he visto en versión dobada, igual que muchas otras veces, no puedo menos que pensar: "bueno vale este señor actor puede que se merezca un oscar por hacer de tartamudo, pero ¿y el actor de doblaje? Tiene doble trabajo"
Me encantó el doctor, pero me entran dudas de si me gustó más la actuación o el personaje.

Fenología: gorriones alrededor de las cajas nido. Aunque los machos aún no tienen color de celo.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Muchas gracias, Retablo. La ejemplaridad (hay un ensayo de Gomá muy bueno al respecto, por cierto, en Espasa, creo) es una virtud hoy denostada a todos los niveles (no hablemos de política ;-) Me pasó como a Vd. con Churchill, que me gustó por la rudeza esa tan suya, el físico bah. Le agradezco su noticia como corresponsal, desde luego se trabaja Vd. la corresponsalía (¿y cómo hace una perdiz exultante?, yo es que las conozco solo en escabeche y como reclamo, de verdad, en el campo, no las he visto nunca).

Dorda, la admiración ya sabes que es mía por todo eso que cuentas en tu blog, tan entretenido siempre. De verdad, ¿hay algo mejor que la naturaleza? Lo de los gorriones, como a Retablo, oído noticia, tomo nota. Duda que tengo: ¿no ves más tú herrerillos en MAdrid capital últimamente? O me fijo más o hay más, no sé... ya me dirás qué pasa con ellos.

lolo dijo...

Articulazo, Aurora.
Sin embargo, y lo escribo en letra pequeña... no me emocionó. No. Como dice el comentarista supra me gustaron más los personajes, en particular el logopeda, que los actores. Y la historia a mi gusto queda tratada a medias. Será que como voy poco... espero más.

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


COMPARTIENDO ILUSION
UNA PELICULA GENIAL....SALUDOS AURORA

CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...




ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE MONOCULO NOMBRE DE LA ROSA, ALBATROS GLADIATOR, ACEBO CUMBRES BORRASCOSAS, ENEMIGO A LAS PUERTAS, CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER ,CHOCOLATE Y CREPUSCULO 1 Y2.

José
Ramón...

Anónimo dijo...

El análisis es bastante acertado.Pero,.. siempre lo hay,echo en falta un "punto" sobre el valor de la responsabilidad,incluso por encima del interés propio, el antiguo sentido del deber... Vale, no está muy de moda,.. pero ha sido muy importante a lo largo de la historia, y aún lo es para una pequeña porción de miembros de esta comunidad de animalejos que nos decimos humanos...
Saludos.

Ramón Simón dijo...

Muy buen análisis de la peli, Aurora,

iremos a verla, no sé cuando pero iremos.

besos

Aurora Pimentel Igea dijo...

Lolo, es posible que seas más exigente, aunque quizás simplemente vemos diferente, que es lo bueno. La de Eastwood, por ejemplo, la última, no me encandiló nada, como es habitual que me pase con él. Honradamente creo que El discurso del rey es una película excelente, por interpretación, guión, fotografía y un largo etcétera, aunque ya sé que a otros no os ha gustado tanto. A mí lo que hizo fue precisamente emocionarme, quizás sea el momento en que la vi o que vi algo subterráneo, no sé, ya sabes que todo esto es muy subjetivo...

José Ramón, gracias por la visita y tu comentario, estoy anonadada.

Anónimo, ¿sólo un pero? Pues bien vamos. Entre tú y yo te diré que, aunque podría ser el caso -a veces se me pasan por alto cosas elementales-, no es que se me haya olvidado mencionar eso que tú apuntas, que es muy interesante e importante. Sin embargo (o más bien Y, no hay pero al pero de tu comentario ;-) sino un Y) no lo he tratado aposta porque es un tema complejo cuando de reyes se trata ... y en otras ocasiones. Quiero decir que exige matiz y abordaje que yo no podía llevar a una simple crítica de una entrada de blog. Los reyes tienen una responsabilidad por nacimiento que digamos me parece complicada, y no me encuentro dotada para abordarlo. La historia más reciente de la casa Windsor ha demostrado lo letal de un sentido de la responsabilidad que en cierta manera "se estanca", sería largo explicar esto aquí, simplemente recuerdo la película La reina (la interpretada por Helen Mirren) y aquella escena de la reina conmoviéndose con un ciervo ... pasando lo que estaba pasando con su nuera de cuerpo presente. Quiero decir con esto que he preferido no mencionar el tema y asumirlo en la elocuencia de una vida -sin entrar en el tema que tú dices-, y verlo desde otro lado, que hablar de la responsabildiad y el deber, tema que en este caso lo dejo no fuera por no considerarlo importante, sino fuera por ser algo complejo y largo para abordar en una simple entrada de crítica personal y por lo tanto subjetiva y siempre parcial de una película. Otros serán, seguro, quienes vean el tema de la responsabilidad y escriban al respecto mencionándolo o poniendo el acento. Yo no por lo que te cuento: el deber y la responsabilidad reales no se resuelven de un plumazo ;-)

Aurora Pimentel Igea dijo...

Ramón, a ver qué te parece a ti y a C., no sé, dudo de mis ojos ahora... o de mi perspectiva, parcial siempre, subjetiva, no tengo otro modo.

lolo dijo...

Claro que es subjetivo. Influye también a qué sesión vas, qué día, con quién... parece mentira pero influye. Me emocionó, y mucho, "Camino a la libertad". Ahí sí que disfruté mucho, me reí y lloré. Si no la has visto te la recomiendo, igual ésta no te emociona a ti. Pero ambas creo que son buenas películas, también "El discurso del Rey", claro que sí.

Javier Molina Palomino dijo...

Me gustó "El discurso del rey". Tienen los británicos una forma de hacer cine muy peculiar. No sabría describirlo, pero se nota cuando una película tiene un toque "british": tratamiento de los personajes, guiones medidos, sutiles toques de humor... Pero sobre todo (¡¡y es lo que envidio de ellos!!) sienten un grandísimo respeto por la historia de su país. ¡Qué grandes películas harían ellos con algunos de los personajes de nuestra historia! Si los ingleses hubiesen tenido un personaje como Jovellanos, el mundo entero sabría quién fue y lo que hizo. Pero, ¡ay!, nació en España...
Y estoy de acuerdo contigo, Lolo. También me emocionó "Camino a la libertad".

masteatro dijo...

Ésta también quiero verla, se me acumula el trabajo.

Jesús Dorda dijo...

Hola de nuevo,
Sigo con los asuntos fenológicos. Esta mañana tres mirlos machos peleando en Becerril y uno cantando ya en Alpedrete.
Entre Ramón y Cajal y Chamartín un almendro totalmente florido.

¿Herrerillos? No puedo decirte, yo me muevo en una zona muy restringida y no los suelo ver.
De todas maneras se ven más en invierno, posiblemente.

Miguel Baquero dijo...

Tengo yo ganas de ver esa película, pero ahora que puedo ir al cine durante dos horas lamentablemente no estaba en los multicines a los que me es posible ir. En su lugar he visto "Primos", española, una de las peores películas que he visto en mi vida... realmente cuánta diferencia hay entre una peli bien elaborada, inteligente y trabajada, como me imagino que es El discurso del rey, aunque no te llegue a emocionar, y la que llaman ya comedia española del 2011. Es desolador.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Lolo, iré a verla, a ver si puedo, gracias por la sugerencia.

Javier, me pasa lo mismo, el cine británico me suele gustar mucho, creo que los actores son excelentes y que la puesta en escena siempre es muy cuidada. También que los guiones están muy bien hechos casi siempre, son unos artesanos. Y desde luego comparto tu visión respecto a nuestra pobreza al abordar personajes y la misma historia de nuestro país por el cine nuestro, más preocupado -ay- por la política (la revisión, el moralismo a posteriori de lo políticamente correcto) que por el arte, es una verdadera pena.

Masteatro, de teatro no te cuento lo que tengo pendiente (pero cuesta más dinero ;-)

Dorda ¡ya sé el almendro que dices! Un herrerillo casi me salta a la cara el lunes, volaba en un árbol al lado de un Starbucks, un regalito que me hizo el día...

Miguel, yo intento ir a ver cine español, la de la Bollaín es buena, la de Primos no me atreví porque la comedia española de los últimos veinte años suele ser de sal muy gruesa y a mí no me hace gracia. Pero teníamos cómicos muy buenos, los tenemos, -me encanta la palabra cómicos, además de actores-, es un tema de dirección, de guión, de trabajarse más las cosas, me parece, no de falta de ingenio en este país, de argumentos, etc. ¿Te acuerdas de Atraco a las 3, por ejemplo, qué buena era? No sé, deslizarse por la astracanada o la burrada en comedia es muy fácil, hay que tener finura y sentido de la medida que ahora no se tienen...