Me enfado al leer una entrevista a Napoleoni sobre “Maonomics”. Tendré que leer el libro para ver qué dice exactamente.
El caso es que en la entrevista parece sugerir que quizás el sistema chino, que supuestamente da de comer a su gente, sea mejor que la democracia occidental.
No sé por qué me choca y me enfado tanto.
Las crisis económicas y la degeneración política -nada es nuevo, el mundo ya ha pasado por esto anteriormente- siempre han sido un caldo de cultivo excelente para que algunos suspiren por tener cadenas. O sea, esclavos, pero que nos alimenten.
Para ese viaje me parece que no hacen falta muchas alforjas, por cierto. Es ya un viejo lema.
De hecho, así nació el fascismo y el nacionalsocialismo (huy… nacional y socialismo, ¿de qué me suena?...)
Es más, algunas de las propuestas de los indignados iban en esa línea: más Estado, no menos.
La libertad cuesta, los excesos del sistema democrático han sido muchos, la inmoralidad reinante evidente, pero la solución creo yo que no puede ser una dictadura, ni de un signo ni de otro, eliminando derechos y libertades que han costado mucho a muchas personas, que todavía cuestan (conviene ver qué están haciendo en China los críticos, o en Cuba, etc.)
Pero además, que yo sepa, los chinos no comen todos, y, de hecho, las diferencias entre ellos son de espanto. Como ha ocurrido en diversas dictaduras que, con la coartada de la igualdad y dar de comer a su gente, han cometido todo tipo de tropelías y han dejado a sus países devastados. Solo hace falta darse una vuelta por la antigua Europa del Este.
Eso sí, hay chinos que hacen negocios muy suculentos. Y quizás al final de la "provocadora idea" de Napoleoni lo que haya es eso: poder hacer negocios con los chinos, sea como sea.
En esas estamos, en un revival del "Vivan las cadenas" de Fernando VII.
Para reírme y pasar página me acuerdo de Fernán Gómez en la película aquella de Stico. Ser catedrático de derecho romano no le permitía vivir decentemente, por eso se ofrece de esclavo a un ex-alumno, una comedia estupenda de Armiñán.
Seguiré con esto.

