Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

jueves, 16 de mayo de 2024

A little less of conversation

Una de mis canciones favoritas es la de Elvis Presley, A little less of conversation, a little more action. Me hace mucha gracia y más si veo la escena en la que la canta en la película. Pero, además, me viene al pelo cuando me entristezco ante tanta palabra, tanto azuzamiento y enfrentamiento.

Qué fácil es siempre con esas clacs de incondicionales que aplauden los zascas y los mandobles. Qué flaquísimo favor se hace. Qué nivel el que tenemos. 

Luego leemos a Enrique García-Máiquez y lo de nobleza de espíritu y nos encanta, es de traca esto: incongruencias.  


***

El papel lo sostiene todo, las redes. Luego está la vida fuera de ladridos y etiquetas. Porque hoy si no te quejas, si no te presentas como víctima, no eres nadie. 

Súmale que no hay nada como el pasar la manita por el lomo y decirle a alguien que la culpa es de X, de todos esos X. Nos encanta el chivo expiatorio. 

"Soy social -pardo, llámalo zeta-...  y como tú eres "liberal" o "conservador"... no eres solidario": así estamos. Las palabras que te asignan o que tú te pones a ti mismo pueden más que los hechos. 

***

Subir cinco pisos de escaleras y ver cómo viven algunos ancianos ayuda a veces. También familias con niños pequeños y él en paro, con cuarenta y muchos, ni una queja, apretando los dientes. Pero no escriben ni tienen tuiter.  O si lo tienen no cuentan su vida ni buscan un chivo, son más buenos, más inteligentes desde luego. 

***

Tan estúpido como el enfrentamiento entre sexos es el generacional, tan injusto. 

Como si los de Ávila echan las culpas a los de Madrid, Segovia o Valladolid, o los de León. 

Pero qué me digo, si así se hace la política hoy. No sé ni de qué me extraño.  

***

Teorías hay muchas, todos las tenemos. Luego la realidad es un pelín más compleja. La realidad siempre es compleja.

Está la teoría sobre "los pobres" y "la pobreza" esgrimida como argumento y cita al pelo y luego está esa persona concreta que las pasa canutas y que acude... ¿a quién acude?... ¿y quién se ofrece a ayudarle con lo que tiene y con lo que ni siquiera tiene? 

***

Tan tramposo es juzgar a los "jóvenes" por esos pocos que pueden, un ejemplo tonto que me viene a la cabeza, permitirse irse a los toros, a un concierto, comprarse ropa de marca Z o X, viajar, y decirles a toda una generación eso tan espantoso de...

"claro, decís que no podéis acceder a vivienda... pero os gastáis 200 euros en una semana, que es lo que yo gasto en comer al mes" 

como pensar que los jubilados son todos unos señores orondos con pensiones estupendas que se pasan el día en Benidorm o en Grecia sangrando al inquilino que tienen. 

Pero éste es el nivel que tenemos. Y el alimentar el resentimiento y el enfrentamiento generacional -como ocurrió con el de sexos- no nos llevará a ningún sitio bueno. 


martes, 14 de mayo de 2024

Abundancia

 Acabo de leer "Vivir con menos". Con el foco de la espiritualidad de la pequeña Teresa (Santa Teresita), ofrece una reflexión sobre vivir desprendidos de lo material y con sencillez en nuestro entorno doméstico para centrarnos en lo importante, Dios y los demás. Me ha gustado mucho porque es profundo, sencillo y, a la vez, práctico. 

***

Tenemos una noches extrañas. Ya el viernes, volviendo a casa andando por el descampado noté algo raro alrededor del sol, dos manchas irisadas entre las nubes. Paré a unos que paseaban al perro porque dudaba si era yo quien veía mal. Pero no, ellos también lo notaron. 

Luego tuvimos esa primera noche que han podido fotografiar algunos, el cielo de color rojizo, morado, precioso, algo que no se veía en años, pero que fue perceptible al menos en Ávila fundamentalmente a través del ojo de la cámara. 

Veo las explicaciones sobre lo que lo ha causado, esa tormenta solar y cómo la tierra se protege. La naturaleza es impresionante. Cómo no quedarse embelesada.

***

Primeras comuniones. Son un buen termómetro de muchas cosas, como pasa con los funerales, las bodas y los bautizos. 

***

El campo está restallante. Es la gloria de mayo. En Ávila se alterna el calor con bajadas bruscas de temperatura, tormentas, lluvia y granizo de vez en cuando.

***

Aplicó aquel "de lo que no se puede hablar mejor guardar silencio" quizás incorrectamente, espero que Wittgenstein no se enfade y se revuelva en su tumba. 

De lo sublime no se puede hablar, faltan las palabras. Pero al menos, si intentas buscarlas, algo de lo bueno, lo verdadero y lo bello te puede impregnar, eso que se gana. 

Pero de lo soez y feo, de lo malo, es mejor callar porque aún faltando las palabras el mal olor se te prende seguro mientras intentas buscarlas. 

Sólo hablar mancha. Sólo pensarlo. Guardar la vista y el oído para guardar el alma. 

Los silencios sobre los pecados, ignorarlos, no son hipocresía siempre o minimizarlos, tienen una razón de ser. Y al mal se le vence con abundancia de bien. Y de belleza. Y hay tanto. Y tanta. 

Dedicada así a las auroras boreales que no llegan a ser tales, pero me hago la ilusión.




miércoles, 1 de mayo de 2024

El artesano constante (Escribir en libertad)

Ha muerto José Julio Perlado, el artesano constante. 



Hace unos treinta años coincidí con él por primera vez en casa de Pedro Antonio de Urbina. Volvía yo de Pekín de la IV Conferencia de la Mujer e intercambiamos opiniones. Él, tan correcto y tan sensato, me miraba a través de sus gafas... "¿De verdad cree Vd. que las prácticas o políticas conciliación de la vida familiar y laboral "solucionarían" esa presencia de la mujer en el ámbito público?" Como buena joven (en la época), le contesté con absoluta seguridad. Hoy no la tendría porque he cumplido más años. 

Luego, ¿2001- 2002?, volví a coincidir en el Centro Villanueva, entonces adjunto a la Complutense, él como profesor de alguna asignatura seria que ahora no recuerdo, yo impartiendo Fundamentos de Relaciones Públicas, una tontada. Le recuerdo siempre con Montse Mera, profesora también. 

Más adelante, me animé a hacer un curso con él de escritura en la librería que estaba justo frente al estudio de Pedro Antonio en Serrano. Lo pasé genial, la verdad. Se me han quedado grabadas las clases. Perlado era un gran profesor. 

Le empecé a leer en su blog, "Mi siglo" cuando lo empezó, creo que sería 2007. Hasta el viernes pasado he recibido puntualmente en mi correo sus entradas casi diarias. Unas sobre crítica cultural, libros, autores, pintores, músicos, citas o sucedidos de todo tipo de artistas. Otras, textos de ficción que Perlado ha ido escribiendo y que a mí me encantaban porque los mundos que creaba eran geniales. A mí me gusta que me cuenten "historias", como decían en los pueblos antes. 

He leídos sus cinco novelas, aunque la última fue la primera que él escribió, "El viento que atraviesa", antes "Los cuadernos Miquelrius", "Mi abuelo, el premio Nóbel", "Contramuerte" y "Lágrimas negras". En cambio, de lo que escribió de no ficción, ensayos, sólo he leído "El ojo y la palabra". Sé que tiene cuentos, pero tengo que encontrarlos. 

Perlado fue muchas cosas: profesor universitario -apreciadísimo por los alumnos-, corresponsal en tiempos apasionantes como fue Paris en el 68 y Roma durante el Vaticano II, crítico literario, entrevistador inteligente y que sacaba lo mejor de cada personaje...  Mucho más. 

Pero fue, sobre todo como escritor, creo, un artesano constante. 

Tenía una imaginación prodigiosa, una mirada agradecida y asombrada, interesada, irónica a veces, amable también, humana, sobre esa realidad que se nos despliega y que creamos y recreamos y que tiene tantas capas. Nada ni nadie es sólo una cosa. 

Ya escribí alguna vez que le veía como un oriental contando historias que se iban engarzando. 

Te llevaba por donde quería, te sorprendía, te divertía muchísimo, te quedabas prendada de la historia, una historia a veces dentro de otra, y de otra, y de otra. 

Podía ser Madrid, una calle, podía ser una familia, una casa, la misma Eternidad (una aquí) sobre la que escribió con tantísima gracia y generosidad, una dama japonesa, un director de cine. Podían ser esas despedidas (aquí la de las estrellas) que de modo tan elegante nos regaló estos meses pasados. O viajes por España o por el mundo, recuerdos. Daba igual, tenía siempre algo que contar real o inventado y lo contaba bien.

Su amplia cultura, que por ser tan de verdad era tan poco "solemne", te hacía todo cercano e interesante. 

Estoy triste pero agradecida por lo que me ha hecho disfrutar y pensar. Por su ejemplo. Por sus libros y lo que escribió en el blog. 

Estos últimos meses por un extraño resorte le escribí agradeciéndole lo bien que me lo pasaba con su blog, especialmente con algunos textos de ficción que me tenían encandilada. Me contestó correctísimo y amabilísimo, ofreciendo siempre su ayuda. Le hablé de la colección de mariposas de la Santa Espina.  Intercambiamos unos pocos correos. 

"Escribo en libertad" me dijo. Se notaba. 


sábado, 6 de abril de 2024

La entrega

Bajo a Madrid el viernes para la presentación de un libro de alguien a quien admiro. Aprovecho para comer con dos amigas a las que no veo desde hace tiempo.

Antes, esa hora y media estupenda si no tienes prisa de viaje en tren, todo verde, la jara ya florecida en la parte de Madrid, cuatro semanas solemos llevar de atraso en Ávila. Lleno el vagón, el móvil ha sustituido a mirar al paisaje o mirarnos, una pena. Me viene M. a buscar a la estación, tan delicada siempre.  

Las amigas son para contarse penas que sólo nosotras entendemos. También alegrías. 

Bajo andando luego hasta Gran Vía, estruendo. Hay una señora mayor en mí que no soporta el ruido y el gentío. Es esa señora con la que yo tengo que luchar a menudo para que no se imponga o se salga de madre precisamente. Ver a Dios entre dehesas, camino de Brieva, en el cerezo de nuestro jardín, en D., con su pasito corto y  su caridad alerta y discreta no cuesta. Pero Dios está también en el tráfico y en la muchedumbre, cuidadito con esto. Por eso me alegro de la gran fiesta de hoy de la Resurección en Madrid, porque me lo recuerda. 

Creo que una de las virtudes que más admiro es la valentía. Me puede literalmente. No el arrojo, que no es virtud, la valentía. Esa valentía de ser fiel a algo en lo que se cree y perder algo, para empezar, dinero o aplauso público, estar en el meollito que sea. Y por eso, aunque puedas no estar de acuerdo en h o en b con aquel o con éste, si esa persona es valiente me tiene ganada. 

Otra virtud es la entrega. Nada hace más atractivo a un hombre o a una mujer que la entrega. Con la hermana M. me reía hace unas semanas al escuchar la vida de Ignacio de Loyola. Qué tipo tan... español. Qué pedazo de santo. Y esa espada que te hace preguntar por la propia espada y dónde la has puesto... 

La última vez que me besaron la mano ya ni me acuerdo, pero es un gesto tan bonito, tan agradable para una mujer -al menos para mí-  que no llego a entender por qué lo perdimos. Caballeros, están Vdes. invitados a mi casa siempre. 

"Yo soy muy partidaria del cuerpo glorioso"... me dijo Ch. hace unas semanas. Especialmente por las mañanas cuando te despiertas y te duele todo a veces... 

Estos días de Pascua son emocionantes. Vuelvo a catequesis, quedan escasos dos meses para el gran momento. Les vamos a echar mucho de menos. Que sí, que vendrán otros, pero es que los otros no serán éstos, les querremos, pero serán otros, no son intercambiables, hombre.