Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

miércoles, 28 de enero de 2026

El pedigrí


Hace ya dos meses que tenemos a Nebraska, chucha donde las haya. La perra más rara que he tenido nunca, con doce años de Protectora —la acogieron con semanas— es normal que sea eso, pelín extraña: no se alegra por las mañanas cuando le abro el cuarto, no busca caricias aunque las va aceptando—, no juega (no sabe jugar, ay).

Paciencia, se hará a nosotros y a la casa. 

Uno de mis hermanos dice que es una perra existencialista. Pues es posible que sea lo que (también) le pase, no digo que no. 

Para superar el existencialismo hace falta alegría, así que le hacemos fiestas, le hablamos, le cantamos; bueno, yo le canto en los paseos y en casa. 

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Me encantan los perros en general. Aunque siempre tengo chuchas, mil leches, mestizas, me chifla todo perro, también, claro, los de pura raza. 

Tenemos unos amigos en Carnota que tienen una perra preciosa, tamaño mediano, marrón oscuro, casi negro, que al sol se hace dorado. Se llama Cata, y es de una raza purísima cuyo nombre, naturalmente, he olvidado. Cata está como una auténtica cabra, agotadora ha sido criarla. También me gustan los Weimar, esa elegancia, ese pelo de terciopelo gris que parece que te has encontrado con todo un príncipe alemán por el barrio. Wie geht es ihnen? 

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Muertos de risa en casa intentando ver "de dónde" puede proceder Nebraska nos hemos inventado un pasado fantástico de un genuino pastor de Picardía (región de Francia y raza de la que yo ignoraba todo) que en un paseo por España vino a dar con una muchacha (perra)... y surgió el amor. Y "surgieron" también Nebraska y sus hermanos (California y Maine, sí, les pusieron esos nombres a los tres los de Huellas, la Protectora de Ávila). 

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Y todas esas tontadas me han venido a la cabeza por ese pedigrí ideológico, familiar o lo que sea que parece que impregna las cabezas de los tontos más tontos... del barrio. 

Uno es hijo de sus padres sin mérito ni tampoco "culpa" alguna por su parte. Quiero decir, que nacemos donde nacemos sin hacer nosotros nada por nuestra parte. Te tocan los que te tocan. Y luego tú haces lo que haces con lo recibido, con lo dado, con tu libertad y tus actos. No estás abocado a repetir los "errores" de tus padres, ni siquiera a andar su (buen) camino. Aunque es cierto que al que mucho se le dio, mucho se le pedirá... 

Pero como hoy hay más bobos que botellines, parece que hay que hacer gala de pedigrí... me es igual, democrático, pobre, más bien pobrista, acorde con el llamémoslo "mainstream". En general se trata de crear un relato.

La cosa viene (ya) de largo. Y los que tenemos muchos años nos acordamos. Fue llegar la democracia y de repente todo el mundo había luchado contra Franco, padecido a Franco (que se murió en la cama). Todo el mundo había corrido delante de los grises. Hubo transformaciones geniales, de delegado de Falange a socialista; en fin, hay muchos ejemplos que hoy se han olvidado. 

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Agradecer unos buenos padres es parte de la hidalguía de la que tan bien escribe Enrique García - Máiquez. Si has tenido la suerte de que fueran buenos, generosos, trabajadores, es lo suyo. Pero, como es evidente, no siempre pasa... Y a menudo también "se cubre" con un manto la desnudez de tu propio padre y no la expones ante cualquiera. No es vergüenza, es, creo, otro modo de hidalguía muy alto (como hicieron los buenos hijos de Noe con su padre). 

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El cuarto mandamiento para mí es uno de los más importantes porque tiene que ver con la piedad y la piedad es la base de cualquier civilización que sea eso: civilizada. Pienso mucho sobre la piedad últimamente, no sé qué me pasa. 

Pero una cosa es el cuarto mandamiento y honrar a tus padres (vivos... y muertos el mandamiento es constante, como mejor una puede y sabe) y otra generar un relato para quedar bien

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Somos habitualmente chuchillos todos. Quiero decir, que somos una mezcla, como es mi Nebraska. En nuestras familias no hay "pureza de sangre" ideológica ni de nada. ¿Quién no ha tenido un abuelo, antepasado, lo que sea, liberal, carlista, sindicalista, falangista, comunista, socialista, me es igual? Es posible que predomine un color, el que sea, en el pasado o en la actualidad, pero... ¿Quién no ha tenido un tío crápula? 

Jugamos mezclados porque cada uno, cada uno, somos, también, una mezcla, muchas capas. Se puede rezar el rosario diariamente y que te encante el music hall y el llamado teatro de variedades, que le encuentres su gracia... (al rosario y a las variedades). 

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Seguiré informando de si Nebraska aprende a jugar o sigue siendo una perra existencialista. No pasa nada. Se puede ser existencialista sin dar eso, la vara... Todo siempre menos dar la vara.