Bitácora de Aurora Pimentel Igea. Crónicas de la vida diaria, lecturas y cine, campo y lo que pasa. Relatos y cuentos de vez en cuando.

jueves, 22 de septiembre de 2022

Las tres sillas de la casa de Thoreau

Me regaló Cuca un libro, “Filosofía del cuidado”, de Luigina Mortari, sabiendo lo que me interesa el tema y lo ligado que creo que está a la hospitalidad doméstica y a otros asuntos que me afectan.

Como todo buen libro, remite a otros que “tendré” que leer. Me está costando digerirlo porque es denso, así que lo intercalo con otros más ligeros para no morir en el intento.

Creo que al final las “Cs” de la hospitalidad doméstica podrían ser la comensalidad –comer con otros, compartir  mesa y mantel–, el cuidado –esa C que he descubierto ahora y a la que estoy dando vueltas– y … la conversación.

*****

La conversación, hablar, también contar historias, qué bonito es contar historias...  todo cabe. Es un ámbito el de la palabra en la casa al que estoy dando vueltas.

La radio y luego la televisión y otros entretenimientos creo que han ido vaciando la palabra propia y ajena de a quien se acoge en el ámbito doméstico, también en otros. Y más aún otros artefactos modernos. Digo vaciando porque es posible un vaciamiento por inflación o por cháchara, no sólo por silencio. Las cosas se vacían a veces por exceso y deriva, por desvío. 

*****

Sobre la conversación me dijo el profesor A. que había un libro interesante, “El arte de la conversación” de Sherry Turkle,  así que empecé a leerlo.

Como ya le comenté a un colega, es verdad que a veces algunos estadounidenses hacen todo un libro de algo que podría quedarse en un artículo largo. Lo extienden y el libro está hecho. Pero divulgan tan bien, que dan envidia.

*****

Éste es un libro muy interesante y ayuda a pensar sobre el papel de la conversación en la era digital. 

Una de las citas del libro es del Walden de Thoreau. 

“En mi casa tengo tres sillas, una para la soledad, otra para la amistad y una tercera para la sociedad”. 

Turkle analiza como el móvil y otros artefactos afectan a las 3 sillas.

La silla de la soledad es la de la construcción del yo, el pensar, elaborar una opinión o un argumento, saber expresarse, incluso para identificar qué siento realmente, estar con tu soledad de verdad, etc. 

No hace falta tener déficit de atención para reconocer que necesitamos silencio y concentración y que el móvil eternamente abierto no lo hace nada fácil para esta silla primera. Mi yo hoy, con todo esto, es un yo fragmentado y diferente al yo que podía ser el de mi padre, por poner un ejemplo de alguien que vivió sin todo esto. 

La silla de la amistad y las relaciones con otros, las familiares, las afectivas: cómo hoy hablamos menos personal y presencialmente, estamos dispersos y eso sí, llenos de “textos” que van y vienen, no de conversaciones en el sentido tradicional del término, presenciales, exponiéndonos de verdad, sin poder "editar", sin poder hacer exégesis y análisis de los emojis enviados o las palabras que dejó en el whatsp ese o esa. Estamos hoy supuestamente más expuestos sin estar realmente expuestos. 

La silla de la sociedad es la silla de la conversación pública, de la política, de la comunidad, aquello que también hacemos hablando unos con otros largo y tendido, en lugares públicos hechos para ello, desde las Cortes hasta yo qué sé, un Ateneo argumentando en su caso, discutiendo, haciendo propuestas, no zascas o frases cortas brillantes. 

La cuarta silla que es la que añade por su cuenta Turkle es la de la filosofía. A ésta no he llegado de momento. 

****

He caído en la cuenta de lo mucho que me cuesta escribir los exámenes que tengo que hacer para el Máster. Y me cuesta porque no estoy acostumbrada a escribir a mano y a pensar “seguido” e hilado para que la mano siga a mi pensamiento. Y he caído en la cuenta también de lo mucho que afecta al modo de pensar y al propio pensamiento el móvil, las apps, mucho de esto. 

También, y aquí un yo pecador enorme, de cómo tener el móvil abierto en clase es un error garrafal como alumna, por mucho que cuelgue el link al texto del libro que acaba de citar el profesor en el whatsup del grupo de clase. No volveré a hacerlo. Craso error. 

También he caído en la cuenta de lo mucho que la presencia del móvil afecta a cualquier reunión familiar y de amigos. No estoy presente. La atención es cuidado, si dividido mi atención no estoy con quien estoy realmente. 

Tengo una lista de fallos, tics, malas costumbres y simples y llanos vicios, adicciones, y otra de buenos propósitos en esto. Veremos.

 


No hay comentarios: